Sociedad

Qué son las frutinovelas y por qué pueden ser peligrosas

El nuevo fenómeno de redes sociales, las frutinovelas, denominado como “slop content”, no solo genera 30 millones de vistas: diferentes analistas advierten riesgos a la hora de consumir este formato

Por Valentina Conte / Especial para El Ciudadano

Una fresa teniendo una relación extramatrimonial con un banano, engañando a su marido pepino, del cual nace un bebe banana y desata un escándalo. Una uva malévola queriendo persuadir a un mandarino para quedarse con su fortuna, haciéndose pasar gracias a un conjuro como su cónyuge y echando a la verdadera esposa de él y a sus hijos de la casa. Historias de este estilo, se convirtieron en lo más visto de las redes sociales.

Seguramente scrolleando en Instagram, Tiktok, Youtube Shorts o cualquier red social, hayan aparecido ciertos videos en formato vertical que tratan de historias donde frutas humanoides son parte un escándalo, que a pesar de algunas diferencias entre su narrativa, todas parecen tratar de lo mismo. Este nuevo fenómeno se llaman Frutinovela y ya varios analistas advierten ciertos riesgos a la hora de consumir este tipo de contenido.

Estos melodramas están realizados con Inteligencia Artificial, con muy bajo presupuesto y protagonizadas por frutas con diferentes rasgos humanos estereotipados. Estas historias se fragmentan en videos verticales, con muy poca duración y con una carga dramática en gran exceso. Estos contenidos tienen un gran porcentaje (o total) de contenido sexual. La traición e infidelidad, los embarazos no deseados, sexualización de cuerpos entre otros temas, son siempre la trama de estas historias. Las narrativas (aunque bizarras) de estas historias parten de una ficción bastante novelesca.

Ahora bien, analistas de diferentes partes del mundo ya han advertido sobre este tipo de contenido. ¿En que ven esa peligrosidad? Se puede abordar desde dos aristas.

El consumo del IA slop content

Según Forbes: “más del 50% de Internet es hoy basura de IA”, o como se lo denomina “IA Slop Content”. Slop hace referencia al alimento de baja calidad que se le provee al ganado. Este tipo de contenido se realiza, como dijimos anteriormente, con un bajo presupuesto, incoherente visualmente, carente de lógica narrativa y en su mayoría con voces en español neutro. El objetivo de este contenido, es que sea barato de producir, para que se produzca en masa e inunde las redes sociales.

Este tipo de contenido, no es nuevo del todo, ya otros tipos de videos se hicieron conocidos como por ejemplo el «italian brain rot» (el famoso Tralalero Tralala o Ballerina Capuchina), el «historical slop», el “religious slop” y hasta «political slop». Este último de mucha importancia para entender gran parte de la comunicación que hoy encaran ciertos gobiernos, en donde se busca una narrativa “bizarra” para la ridiculización de sus opositores o generando indignación con el llamado contenido rage bait.

El filósofo argentino Tomas Balmaceda también advirtió que esas historias tienen un “costado muy violento” y que es un “tipo de violencia que no vemos en las telenovelas humanas”. Plataformas y productoras como Netflix, Artear, Pol-ka o Telefé no podrían realizar este tipo de narrativas porque sería condenatorio, expresó el filósofo.

¿Y qué pasa cuando el contenido que más se mueve y se difunde, es uno violento? En ese sentido, la periodista Fio Sargenti, expresó: “este contenido no circula a pesar de su violencia sino gracias a ella. El algoritmo no la penaliza, la amplifica. Cada escena de humillación que retiene al espectador tres segundos más es una escena que el sistema aprende a reproducir. La brutalidad no es un efecto secundario del modelo. Es su combustible.”

Profundización de estereotipos de género

En estos videos, muchos analistas advierten que parten de un contenido misógino, violento y perpetrador de estereotipos de género. Las frutas son totalmente “hegemónicas”. Los cuerpos son exagerados, los roles son fijos y las dinámicas entre personajes reproducen esas violencias.

Dentro de las narrativas se puede destacar ciertos binomios, en especial con las frutas femeninas. Por un lado, la fruta buena, la esposa, la que es engañada por el marido, la sumisa. Estas suelen tener un aspecto más sobrio, menos “voluptuoso” Pero otro, la figura de la “villana rompehogares”, presentada de manera muy atractiva e hipersexualizada. Por otra parte, en las frutas masculinas se advierten ciertos estereotipos. Como el varón infiel, el mujeriego, y desde otro extremo el varón tonto, el “nerd” que obviamente va a ser engañado por su esposa mala.

Y es que en estas historias, es muy común (dentro de la no-lógica de estas historias) que una mujer sea echada de la casa por su marido simplemente por echarse un gas o que los hijos de una pareja sean arrojados por ellos mismos desde un crucero al mar. ¿Y cómo puede ser digerida esta violencia?

Y aquí podemos introducir un concepto que proviene del campo de la psicología, llamado “desconexión moral” o «moral disengagement». Los personajes humanoides se encuentran en un estadio medio entre lo humano y lo no humano. Entonces cuando no hay humanos per se y solo se encuentran frutas, es decir objetos, no genera tanta indignación las escenas humillantes y violentas que se muestra, bien como podría serlo con un humano. Y desde allí, en ese punto, todo es posible.

Este contenido adictivo, también causa interrogantes en los productores de novelas tradicionales o de plataformas, ya sea por el bajo costo y el proceso de realizarlas. Según el creador de Fruit Love Island (una frutinovela lanzada en Tiktok con más de 30 millones de vistas en algunos capítulos) expuso que el episodio sólo tarda 3 horas en hacerse. Con la particularidad, que en este contenido no hay filtros, a diferencia de una telenovela tradicional, con su equipo de profesionales y sus diversos filtros que mencionaba Balmaceda, el único freno real es que alguien lo denuncie por infringir las normas de la plataforma.

Hoy, este tipo de contenido genera millones de reproducciones en plataformas como TikTok, Youtube Shorts e Instagram. Y a pesar de lo bizarro que puede ser, los usuarios interactúan con estos contenidos, retroalimentando un algoritmo que aprende que eso es lo que queremos ver.

Nos preguntamos: ¿qué tipo de contenido estamos viendo? ¿Es posible realizar un consumo plenamente irónico y desinteresado de este contenido? ¿Cuáles son las consecuencias de consumir este contenido? ¿Será solamente un contenido que al poco tiempo ya nadie verá?

Lo que sí sabemos es que estos videos se reproducen a una velocidad mucho mayor de lo que nos tardó en plantearnos estas preguntas. Y eso, se puede decir, ya es parte del problema.

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