Una cancha de once, tres vestuarios y un buffet son las pertenencias materiales del club Banco (Rondeau 3200). Pero la historia de esta institución va mucho más allá de lo mobiliario o de un resultado deportivo.
Fundado en 1999 como un desprendimiento de Banco Nación, su nombre significa “Barrio Alberdi Nuevo Centro Organizado” y su presidente Alberto Massari contó los pormenores.
“El nombre surge porque no quería perder los treinta años de historia en la rosarina que tiene Banco Nación. Entonces escribí la palabra Banco separada por puntos y le fui buscando una palabra con significado a cada letra y se formó esta denominación”.
Massari siente que el trabajo que están realizando en la institución de zona norte es muy bueno, pero lamentó que el estado no colabore lo suficiente.
“Estamos pasando por un momento bravo, al borde del desalojo (ver aparte). Esto se mantiene en pie por la vocación, porque si fuera por el Estado no tendríamos nada, siempre nos dio la espalda”.
Banco es una red de contención para 380 chicos entre el baby y los juveniles. “La pertenencia por el club es muy grande, de los 22 jugadores de la primera local, 15 vienen jugando desde el baby”, afirmó Massari.
Otro de los integrantes de la comisión directiva, Gustavo Anfuso, contó para graficar los dichos de Massari que en cada jornada los chicos de la cuarta división se juntan a comer una “fideada” antes de los encuentros: “Vienen a las 12, comen, juegan a las cartas, se distienden antes de salir a la cancha. Si tienen que jugar de visitante salen tipo 16 y si no se quedan hasta que empieza el partido”.
Formar jugadores, educarlos, contenerlos y además generar recursos para seguir creciendo son las responsabilidades que recaen diariamente en las espaldas de los dirigentes. “Si no fuera por el trabajo que hacemos nosotros y tantos otros clubes de la Rosarina el Estado tendría todos los días a 350 chicos en la calle haciendo cualquier cosa”.
Tanto Massari como Anfuso tienen a sus hijos jugando en el club y eso también es una responsabilidad extra: “Dejamos muchas cosas de lados para que no les falte nada”.
“Uno es del barrio, hace de 1999 que estoy en el club y siempre estamos pensando en darles más. Esto se mantiene a base de rifas y la cuota para conseguir cosas para los chicos, conos, pelotas, camisetas, lo que necesiten. Nosotros perdemos una pelota y la tenemos que poner de nuestro bolsillo”, comentaron al unísono.
Con respecto a la formación de los jóvenes, las bases quedan claras desde el principio. “Nosotros no tenemos gente improvisada trabajando. Los técnicos son recibidos y los coordinadores trabajan día a día. No es fácil manejar a los chicos, no es para cualquiera”.
Massari además destacó de los coordinadores de inferiores: “Son una barbaridad, mantener contentos a chicos de 13 ó 14 años en la actualidad es muy difícil pero acá hay una gran calidad humana. Por eso nosotros hablamos con los técnicos para que ellos sean el ejemplo. Es claro si ellos están tranquilos, los pibes también”. Y Anfuso aclaró: “El día que en este club un técnico o un coordinador insulte o trate mal a un chico se va, por más que sea el mejor del mundo acá no trabaja más. Esto, cuando empiezan a trabajar está claro”.
Con respecto a la colaboración externa, afirmaron que la única ayuda que recibe Banco es por parte de los padres. “Por suerte tenemos padres que entienden cómo es esto, cada uno colabora con lo que puede. Si uno es albañil arregla algo, otro es electricista y cambia un par de cables”.
Por eso, Massari cree fundamental que el estado colabore: “Lamentablemente veo muy difícil que la Municipalidad se de cuenta que nosotros estamos haciendo lo que ellos no hacen. Estamos haciendo el trabajo social que ellos prometen en todas las campañas”. Y agregó: “No queremos ser hijos mantenidos, pero hoy somos huérfanos del Estado”.
Tanto Anfuso como Massari reconocieron que Banco es el club que más afluencia en la zona tiene. “Eso marca cómo se trabaja, cómo nos brindamos y tratamos de que todos sean parte de la institución”.
En los partidos de la Rosarina suelen registrarse hechos de violencia y hasta no hace mucho Banco lo padecía: “En 2008 pagamos muchísima plata de multa, pero decidimos dejar libres a los chicos de los padres que hacían lío y en 2009 no pagamos un peso, se terminó todo”, contó Massari. Y aclaró: “Nosotros trabajamos mucho en esto porque es perjudicial para todos, para el chico también porque no es buena la imagen que le queda. Con el tema de los árbitros también pasó lo mismo, tuvimos que hablar con los padres para que entiendan que no ganamos nada con protestarles a ellos, nos tenemos que poner firmes por más que uno crea que lo perjudicó. Es preferible perder un partido que perder plata o que terminen todos a las piñas”.
Consultado sobre cuál es la labor más difícil de un dirigente, Massari y Anfuso afirmaron sin dudar: “La tarea de un dirigente es mantener la unión en el club”.
Por último, Massari sueña con un club cada día más grande. “No somos el Barcelona pero aspiramos algún momento a mejorar y seguir por este camino”. Y enseguida recordó: “Sin ayuda no podemos, necesitamos más terreno, no nos importa si es más allá o más acá, no queremos nada de arriba, que vengan a ver lo que hacemos, no somos una industria de jugadores, esto es una red de contención”.