Rosario, domingo 20 de septiembre de 2026
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Rosario, domingo 20 de septiembre de 2026

Ramón Soques: “Las políticas públicas llevadas adelante por el gobierno nacional están dejando un contexto social que es tremendo”

El secretario de Políticas de Inclusión y Abordajes Sociales de la provincia detalló los programas que tiene a cargo, defendió el rol del Estado como articulador frente a un clima de época que pregona el individualismo, y advirtió que la crisis actual no desembocará en un estallido social, sino en una implosión hacia adentro de la subjetividad de cada persona, con familias que explotan y redes comunitarias que se rompen: “El estallido son estas cosas que estamos hablando”
Ramón Soques: “Las políticas públicas llevadas adelante por el gobierno nacional están dejando un contexto social que es tremendo”

Ramón Pedro Soques es abogado, ex intendente de Carcarañá, ex concejal y hoy secretario de Políticas de Inclusión y Abordajes Sociales del Ministerio de Igualdad y Desarrollo Humano que conduce Victoria Tejeda. Para Soques, todo quedó claro cuando el gobernador Pullaro explicó en el inicio de su gestión cuál sería el abordaje para bajar los índices de violencia que convirtieron a Rosario en una ciudad en estado de emergencia: “El gobernador marcó dos líneas. Por un lado, ordenar la persecución penal del delito, ordenar las cárceles, la compra de equipamiento, ordenar la policía. Pero en paralelo, poder tener medidas innovadoras en función de romper esos círculos de violencia que venía teniendo esta ciudad y trabajar en ese sentido”. Su área es, precisamente, ese segundo carril: la prevención social primaria de las violencias y del delito.

En su paso por el stream Política de El Ciudadano, Soques detalló los programas que tiene a cargo, la lógica que los atraviesa y la convicción que no se cansa de repetir en épocas de libertarismo radical: sin Estado no hay política pública que sobreviva.

Un entramado de programas para romper círculos de violencia

Soques describe su secretaría como un espacio de intervención que busca hacer contacto con la singularidad y a la vez fortalecer el entramado social. El programa insignia es el Nueva Oportunidad. “¿Qué busca? Trabajar de manera comunitaria, a través de acuerdos con organizaciones sociales. Tenemos acuerdo con 320 organizaciones sociales, alrededor de 11 talleres y alrededor de 16.000, 17.000 jóvenes”, detalla. Y agrega: «Son 15 chicos que van a algún tipo de taller de distintas características: oficios tradicionales, oficios digitales, deporte, culturales. Atraemos al pibe a esos talleres para que encuentre un lugar de refugio, pero también de aprendizaje. Después tenemos otra instancia semanal del tercer tiempo, donde hablamos de las problemáticas de los pibes, generamos nuevas actividades, se habla del tema de violencia de género, consumos problemáticos. También tomamos circunstancias particulares, trayectos de vida más complejos, que los abordamos en forma particular, acompañando y tratando de que estos pibes puedan encontrar un horizonte de vida distinto”.

“Trabajamos con poblaciones objetivo de 12 a 35 años. Antes era un poco más acotado, pero cuando inició el Nueva Oportunidad tenía que ver con la población que más moría y mataba estadísticamente en los peores momentos que vivió la ciudad”, agregó. Y le sumó una definición territorial: “Técnicamente sabíamos que la violencia altamente lesiva se regeneraba y se producía en un 16% del territorio de Rosario. Entonces, con más fuerza había que trabajar en eso, por más que tenía impacto en toda la ciudad”.

Pero el Nueva Oportunidad, admite, no resuelve todo. Por eso su área sumó otros dispositivos. Uno es Familias Priorizadas, que opera dentro de la Intervención Barrial Focalizada (IBF). “Es elegir un barrio determinado donde articulamos Ministerio de Seguridad, Ministerio de Igualdad y Desarrollo, Municipalidad de Rosario y el Ministerio Público de la Acusación. Juntos trabajamos en un determinado territorio y una política que todos los jueves nos reunimos a ver ese territorio y trabajar con distintas líneas, desde mejora de la obra pública, mejora desde los símbolos de la violencia, educación, salud, todo”.

El criterio de selección de las familias es quirúrgico: “Tomamos cinco caracteres: familias que hayan tenido en el último periodo de tiempo personas privadas de la libertad, o que hayan tenido un herido por arma de fuego, o que hayan tenido una situación de violencia vinculada a género, violencia vinculada a una medida tomada por niñez, o algún consumo problemático que derivó en una cuestión de delito. Si cumplen esos requisitos, son parte de una familia priorizada. Trabajamos intensamente con equipo en territorio y ahí hacemos una semaforización entre rojo, amarillo y verde en función de qué abordaje. Las rojas, trabajamos intensivamente para intentar cambiar ese destino. Pareciera inevitable que tiene determinadas familias ante determinadas circunstancias. Bueno, pero son familias que lo que hacen impacta en todo el territorio”.

Otro programa es Germinando, orientado a la inclusión socioproductiva. “Tiene que ver con pibes que están con circunstancias muy difíciles, de muchas de estas familias, instituciones de vulnerabilidad muy grave, o también personas que estuvieron privadas de la libertad y las incorporamos en unas unidades productivas”.

Soques pone el foco en el sistema carcelario. “De 12.000 presos que hoy existen en Santa Fe, nosotros trabajamos con alrededor de 800 con distintos talleres, también con organizaciones sociales que abordan desde adentro el contexto de encierro. Después acompañamos con un programa que se llama Dispositivo Enlace, que es hacer el acompañamiento con una dupla profesional, acompañamos esos procesos de vida y tenemos el orgullo para decir que de los que pasaron por estos procesos, el 90% no han reincidido”.

El deporte, sostiene, es una herramienta central. “Sin duda es un elemento que sigue atrayendo a los pibes y desde ahí podés trabajar con los valores, podés trabajar la alimentación adecuada, te ordena su vida. Tenemos experiencia que realmente estamos muy orgullosos, desde boxeo, taekwondo, en los barrios y también a veces dentro de la cárcel, el rugby, el rugby social, el waterpolo social que empezamos con una experiencia y ya tenemos 150 chicos”.

Medir lo cualitativo: el desafío de los resultados

Consultado sobre cómo se miden estas políticas, Soques reconoce la dificultad. “Siempre decimos lo mismo: una obra pública se ve en un tiempo y lo nuestro es proceso. Muchas veces, al acompañar esos trayectos de vida que son tan complejos, subimos tres escalones y bajamos dos”. No obstante, menciona convenios con el Cippec y la Red Creer para analizar el impacto. “También queremos trabajar con los comunicadores sociales para generar un ecosistema en Rosario y en Santa Fe para trabajar con la reinserción de las personas privadas de la libertad. Por supuesto, no estamos hablando de delincuentes de alto perfil, que es otra cosa. Nosotros estamos hablando con lo que termina siendo la mano de obra barata de aquellos”.

El Estado como articulador y el clima de época

“Parece que el clima de época apunta al individualismo, apunta a que hay ganadores y perdedores, apunta a que el Estado no sirve, que las organizaciones son todas corruptas. Todo ese mensaje obviamente orquestado. La verdad que yo veo otra cosa y estamos haciendo otra cosa, estamos trabajando para recomponer los lazos sociales”, advirtió Soques.

Y agregó: “Todas y cada una de las experiencias que nos alegra que se destaquen, son sostenibles solamente con aportes del Estado. Y remarco esto porque en las otras notas quedan como un detallecito más y hay que destacar las políticas públicas articuladas con el privado, articuladas con organizaciones sociales y que dan resultados”.

“La verdad que en estos últimos tiempos los grandes medios de Rosario pusieron el ejemplo del waterpolo social, pusieron el ejemplo de Coopelav (una lavandería donde trabajan pacientes con problemas de salud mental), y destacaron también el programa Estrella Social (escuela de circo). Allí se destaca el trabajo de las organizaciones que trabajan con nosotros excelentemente bien, pero por ahí no se destaca que todo esto se hace con aportes públicos, en esta mirada a veces negativa del Estado”, aclaró Soques. E insistió: “Todas y cada una de estas experiencias que a nosotros nos alegra que se destaque, son sostenibles solamente con aportes del Estado”

En ese sentido, también destaca el vínculo con el sector privado y las fundaciones. “En Rosario, y esto me parece importante destacar, no solamente las organizaciones sociales de base trabajan codo a codo con nosotros. También desde la Fundación Rosario, la Fundación de la Bolsa, logramos hablar el mismo idioma y hay un compromiso social”.

La ausencia nacional y el estallido silencioso

Soques critica la retirada del gobierno nacional de la cuestión social. “El gobierno nacional históricamente también hace un aporte a lo alimentario, o a través directamente de organizaciones sociales, o a través del gobierno de la provincia, municipal. Desde el gobierno de Milei se retiró todo esto y estamos solos en eso. También es una decisión que tomó el gobernador de seguir bancando esta situación”, explicó Soques, y advirtió: “Las políticas públicas llevadas adelante por el gobierno nacional están dejando un contexto social que es tremendo”.

Sobre el eventual desenlace de esta situación, afirmó: “Yo veo mucha gente de la política o del peronismo que están esperando o creen que va a venir un estallido estilo 2001 y nosotros, la verdad, que no sé si estamos viendo eso, lo que vemos es que se está implosionando hacia adentro de la subjetividad de cada persona. Están explotando las familias, están rompiéndose las redes sociales comunitarias, están pasando cosas que no son el gran estallido social”, sostuvo.

Para respaldar ese diagnóstico, el funcionario apeló a un dato que, según contó, le acercó la ministra Victoria Tejeda. “El otro día veíamos, nos acercó la ministra una encuesta que realmente impacta, que el 70% de las personas ven el futuro con distintas palabras, pero básicamente con desesperanza. Y nosotros tenemos que trabajar con eso, porque esa es la ciudadanía y hay que tratar de generar un futuro distinto, hay que romper con eso. Ahora, de ese 70% bronca era un 12%, ni siquiera había bronca”, precisó.

“Entonces, hay que ponerle mucha cabeza para entender eso y desde el Estado y los que hacemos política entender este proceso que ya está teniendo consecuencia. No hay que esperar un estallido rutilante. El estallido son estas cosas que estamos hablando”, advirtió.