En cada Semana Santa, millones de argentinos hacen las valijas y salen de viaje. Pero en paralelo al boom turístico, otra tendencia empieza a hacerse visible: cambian las reglas de la pareja. Y Grindr lo ve en tiempo real
Ni monogamia ni relación abierta: el fenómeno “monogamish” crece en Semana Santa. En cada Semana Santa, millones de argentinos hacen las valijas y salen de viaje. Pero en paralelo al boom turístico, otra tendencia empieza a hacerse visible: cambian las reglas de la pareja. Y Grindr lo ve en tiempo real.
Según datos de uso y un estudio reciente de la Universidad de Surrey publicado en Annals of Tourism Research (2026), el crecimiento de los viajes está directamente asociado a nuevas formas de vincularse. Entre ellas, una gana protagonismo: el modelo “monogamish”.
El término describe a parejas que mantienen un vínculo principal, pero habilitan acuerdos flexibles en contextos específicos, especialmente cuando están de viaje. No es una relación abierta en sentido pleno, ni una monogamia estricta: es un punto intermedio que empieza a consolidarse.
El estudio, basado en entrevistas con usuarios de Grindr de entre 24 y 57 años, identifica un patrón: el viaje funciona como catalizador de comportamientos distintos.
La combinación de distancia, anonimato y tecnología genera lo que los analistas llaman “desinhibición situacional”. En otras palabras, lejos del entorno cotidiano, las personas se permiten explorar dinámicas que no necesariamente replican en su vida diaria.
En ese contexto, el “monogamish” aparece como una forma de negociación que gana terreno. Las reglas no desaparecen: se redefinen. Y el viaje se convierte en el espacio donde esa flexibilidad ocurre con menor carga emocional.
En paralelo, Grindr se consolida como parte estructural del viaje para la comunidad gay, bi, trans y queer. Lo que antes podía ser espontáneo hoy está mediado por una plataforma que permite conectar, explorar y planificar antes de llegar al destino.
Definida como el Global Gayborhood in Your Pocket™, la app no sólo facilita encuentros, sino que también funciona como una red de recomendaciones, información local y comunidad.
“Un verdadero ‘gayborhood’ no es sólo un bar. Es una farmacia, un gimnasio, una agencia de viajes, una clínica. Nuestros usuarios han convertido la app en algo mucho más amplio”, explicó A.J. Balance, Chief Product Officer de Grindr. “Hoy estamos construyendo la infraestructura para acompañar eso, expandiéndonos hacia necesidades concretas de viaje, salud y estilo de vida”.
Con el pico de viajes de Semana Santa, estas dinámicas se vuelven más evidentes. El usuario no llega a un destino a improvisar: llega con conexiones previas, contexto local y nuevas expectativas sobre cómo vincularse.
*Roam: para generar conexiones antes del viaje
*Taken on Grindr: verificación de fotos con foco en privacidad
*Perfil oculto: mayor control sobre visibilidad
Así, el crecimiento del turismo y la evolución de las relaciones empiezan a cruzarse. Y en ese cruce, el fenómeno “monogamish” deja de ser marginal para convertirse en una señal de época.
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