
Al menos 49 personas murieron y unas 30 seguían atrapadas ayer bajo los escombros tras derrumbarse el jueves pasado por la noche el techo de un centro comercial en un suburbio de Riga, según el alcalde de la más importante ciudad de los Países Bálticos, y capital de Letonia, uno de los Estados que formaban parte de la ex Unión Soviética.
“Por el momento hay 49 muertos y muy probablemente unas 30 personas siguen bajo los escombros. Es muy probable que (estas personas) estén muertas”, anunció a la AFP el alcalde Nils Usakovs.
“Esperamos que todavía haya sobrevivientes, pero 24 horas después las probabilidades no son muy altas”, añadió.
Entre los fallecidos figuran tres bomberos que perdieron la vida en un nuevo desmoronamiento durante la operación de rescate.
Se trata de una de las peores catástrofes ocurridas en Letonia desde que esta ex república soviética recuperó la independencia en 1991.
Las autoridades indicaron que muchos cadáveres aún no habían sido identificados y pidieron “ayuda a todos aquellos que no han recibido noticias de uno de sus allegados y piensan que podría haberse encontrado en el supermercado”, indicó la Policía en un comunicado.
El derrumbe se produjo el jueves al anochecer, cuando había numerosos clientes en el centro comercial Maxima.
Según las imágenes de la televisión, el techo se desmoronó sobre una superficie de aproximadamente 500 metros cuadrados en dos pisos. El segundo piso se desplomó sobre los primeros equipos de rescate que llegaron al lugar. Tres bomberos murieron y unos diez socorristas sufrieron heridas. Unos 200 socorristas, apoyados por militares, registraron los escombros durante toda la noche.
Poco después de medianoche, dos personas salieron sanas y salvas de los escombros, lo que aumentó la esperanza de encontrar otros supervivientes.
La Policía comenzó una investigación para tratar de determinar las causas de la tragedia, anunció el primer ministro Valdis Dombrovskis, quien aseguró que el “Estado hará todo lo necesario para ayudar a los heridos”.
El centro comercial, explotado por el minorista Maxima Latvia, el segundo del país, fue construido en 2011 y había sido seleccionado para un premio de arquitectura.
Se estaban realizando obras en el techo de este centro comercial para transformarlo en jardín suspendido, según un responsable local de la alcaldía, Juris Radzevics.
“El proyecto fue presentado de acuerdo con las reglas, pero naturalmente nosotros verificaremos que todos los materiales y las obras estaban en conformidad con las normas”, declaró Radzevics a la televisión letona LNT.
