La presidenta Dilma Rousseff, quien prestó juramento este mediodía, afirmó que «la lucha más obstinada» de su gobierno será «la erradicación de la pobreza extrema», tarea para lo cual pidió el apoyo de todos los partidos y de todas las instituciones y sectores del país.
En su discurso frente al plenario de la Asamblea Legislativa, la mandataria afirmó que junto a la erradicación de la pobreza, la prioridad de su gobierno será «la lucha por la calidad de la educación, la salud y la seguridad».
Además agregó que: «No voy a descansar mientras haya brasileños sin comida en la mesa, familias en las calles, niños pobres abandonados a su propia suerte».
Por otra parte, destacó los logros y la figura del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien hoy culminó ocho años de gobierno.
