Dicen aquellos que peinan canas, sabios por haber vivido todo tipo de vivencias, que a la suerte en algunas ocasiones hay que provocarla. El seleccionado de seven de la Unión de Rugby de Rosario se quedó a un paso de estar en la definición del 30º Seven de la República en Paraná, Entre Ríos, el pasado fin de semana.
Buenos Aires (bicampeón) y Salta (finalista) fueron los únicos seleccionados a los que no se le escucharon declaraciones sobre la falta de tiempo para la preparación, pues el resto de los equipos coincidieron en que el calendario 2013 no favoreció a nadie.
La mayoría de los integrantes del plantel del Ñandú 7 eran jugadores que estuvieron en el proceso del Campeonato Argentino, salvo Lisandro Zeno (Jockey Club), quien fue llamado a último momento para reemplazar a José Basso (Duendes); Manuel Rodríguez y Nazareno Valentini (Old Resian), quienes practicaron hasta el último día con el seleccionado mayor y formaron parte del menores de 23 años de la URR.
El capitán de Rosario 7, Jerónimo de la Fuente, se bajó del avión procedente de Dubai, desarmó el bolso y se fue a entrenar junto a sus compañeros. El centro de Duendes tuvo tres semanas de gira con Los Pumas Seven disputando exigentes torneos, pero no dudó en formar parte del seleccionado entrenado por Gonzalo García Orsetti y Hugo Cabeza. De la Fuente le dio al equipo un plus de calidad y presencia que fue fundamental para sacar a flote cotejos complicados.
Quizás esta versión del combinado de juego reducido de Rosario fue técnicamente de lo mejor de los últimos años. El hecho de haber llegado después de convivir durante el Argentino fue positivo por el conocimiento entre sí de los jugadores, aunque haya sido rugby de 15.
Faltó tiempo para la preparación, el plantel completo tuvo dos entrenamientos y también faltó que en la semifinal picara la guinda a favor del Ñandú 7, pues fueron todas para los Mayuatos 7. También para rescatar fue la posición final del equipo, un cuarto puesto que mejora ostensiblemente el undécimo de 2012.
Lo negativo es buscar un chivo expiatorio, hacer responsable a la falta de tiempo el hecho de conseguir un resultado positivo. El calendario se conocía desde principio de temporada, por lo que las uniones deberán mejorar la organización para el futuro.
