La vicegobernadora de Santa Fe afirmó que una de las teorías sobre el crimen apunta a un posible ajuste de cuentas
Fuente, Aire de Santa Fe
La vicegobernadora de Santa Fe, Gisela Scaglia, sostuvo que el asesinato de Andrés «Pillín» Bracamonte, líder de la barra brava de Rosario Central, no representa un desborde de la seguridad en la provincia.
«Es injusto que algunas personas y agogueros del caos hablen de un baño de sangre o de la posibilidad de descontrol de la seguridad. La provincia de Santa Fe está en otro lugar a como estaba en diciembre», recalcó Scaglia.
«Bracamonte era el jefe de una hinchada y tenía un historial de 29 intentos de asesinato. Quien lo mató fue directo a buscarlo a él. Esta es la hipótesis más cercana; no fue algo para quebrar el orden y la seguridad ciudadana», explicó la vicegobernadora.
«En marzo, cuando llegamos, Rosario estaba en un momento muy difícil, tal vez el peor del gobierno. Había apenas 20 patrulleros y tuvimos que pedir móviles prestados a Buenos Aires para cubrir la seguridad», enumeró Scaglia.
«Es otra realidad, y lo que tenemos que llevar a la gente es tranquilidad, porque el gobierno de Santa Fe está trabajando muy fuerte para incrementar los controles donde sea necesario», finalizó la vicegobernadora.
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