Rosario, jueves 05 de noviembre de 2026
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Rosario, jueves 05 de noviembre de 2026

Se cuadriplicaron clausuras a establecimientos de comidas

De 2014 a 2015 el municipio incrementó la cantidad de cierres preventivos a comercios que las producen o las sirven.

El Instituto del Alimento de Rosario informó que durante 2015 intervinieron en la clausura de 200 establecimientos de producción o expendio de comida. En 2014 sólo fueron 50. El año pasado el organismo estatal auditó al menos dos veces a 700 lugares de elaboración que están en el Registro Nacional de Establecimientos (RNE). También participó de 40 operativos integrales que se realizaron junto a otras reparticiones de la Secretaría de Control y Convivencia Ciudadana en los seis distritos. En ese tiempo clausuraron temporalmente 200 lugares y labraron otras 200 multas por faltas graves a la seguridad alimentaria, un valor que desde la repartición entienden como política de prevención ante posibles enfermedades.

También se controlaron los vehículos de transporte. En la ciudad hay unos 4.200 habilitados. En total, se decomisaron 6 mil kilogramos de comida irregular, esto es, que no respetaba la normativa vigente: falta de identificación, higiene, cadena de frío, entre otras irregularidades.

A su vez, el instituto otorgó 18 mil carnets de manipulador de alimento tras una capacitación. Estos números no se alejan de lo ocurrido en 2014.

Control y conciencia

En diálogo con El Ciudadano, la directora del Instituto del Alimento de Rosario, Susana Dueñas, informó que en 2015 la repartición que comanda hizo 9 mil auditorías a establecimientos que elaboran o sirven comida en la ciudad. A este número se agregaron las 735 anuales y programadas con los lugares de producción registrados.

Además, personal del instituto se sumó a las 40 auditorías integrales que hizo la Secretaría de Control en 2015. Participaron también otras áreas operativas (Inspección General, Control de Vectores, entre otras reparticiones). “Son operativos que se hacen distrito por distrito, cada semana. Zanjeo, escamonda, registro de vehículos, inspección de establecimientos, vectores (desinfección, desratización, por ejemplo), y demás. Nosotros intervenimos en la parte alimentaria”, detalló.

“Con los operativos integrales se suman clausuras impuestas por otras áreas. Si vamos dos o tres reparticiones de una vez facilitamos la resolución de potenciales problemas al establecimiento”, indicó Dueñas.

Los números

“Hemos tenido que suspender líneas de producción o imponer ceses temporarios hasta que arreglen el problema. Cuando algo está mal, por más que le avises que vas a llegar lo encontrás. No pueden esconder los problemas”, explicó la funcionaria y agregó: “Contamos con personal idóneo, con entrenamiento y experiencia, que detecta los problemas. Se audita por sector o proceso del establecimiento (limpieza, ingreso de materia prima, por ejemplo). Esto le da celeridad porque se habla con el interlocutor empapado en el proceso y no con un contador, por ejemplo”.

Entre auditorías y operativos el municipio clausuró 200 lugares, multó a los titulares de otros 200 establecimientos por falta de higiene o documentación y decomisó un total de 6 mil kilos de comida irregular.

“En los operativos integrales en lugares de producción y expendio, y también con parada fija en la calle, se controla los alimentos. Si el coche no tiene habilitación (hay 4.200 vehículos habilitados), la caja del producto no corresponde con la mercadería que transporta o la cadena de frío se rompió, se decomisa. También si el producto no tiene trazabilidad –no tiene una rotulación y tampoco se sabe quién lo elaboró–, o por falta de higiene en el vehículo”, especificó Dueñas.

Lo decomisado –desde lácteos hasta productos no perecederos– puede ir a relleno sanitario si es sólido o a el digestor, cuando son productos cárnicos; es un horno grande que lo quema y reduce a cenizas, ya que no se puede echar al relleno sanitario por el impacto ecológico. El frigorífico Matievich, por convenio, hace ese trabajo.

Manos limpias y capacitadas

En 2015 el instituto dio 150 talleres con dos instancias cada una para capacitar a 12 mil personas. Otras 6 mil personas renovaron el carnet de manipulador de alimentos. “A la fecha hemos emitido 125 mil carnets. Desde hace años se sumaron las personas que trabajan en jardines y guarderías infantiles”, concluyo la directora.

La comida que se tira

El año pasado el municipio decomisó 6 mil kilos de comida, entre controles de calle e inspecciones a locales. El destino de la mayoría fue el relleno sanitario de la ciudad. Una parte, la de productos cárnicos, terminó en cenizas luego de entrar al digestor, un horno enorme del frigorífico Mattievich que contrata el municipio. La diferencia del destino final se apoya en evitar el riesgo sanitario y dañar el medio ambiente.

“A nadie lo hace feliz tirar un alimento. Tratamos de que la gente nos entienda y trate de producir con conciencia. Y los consumidores deben contribuir y no comprar alimentos que no estén registrados”, explicó la titular del Instituto del Alimento, Susana Dueñas.

“Tampoco nos hace feliz imponer las clausuras pero lo hacemos ante el riesgo sanitario. Creo que se formó conciencia en Rosario de que no es por afán recaudatorio”, agregó.