Por Sergio Naymark / especial para El Ciudadano
La mutación de las bandas criminales de la ciudad, la actualidad del sistema penal santafesino y la situación carcelaria santafesina fueron algunos de los temas abordados por José Nanni, presidente de la Asociación de Abogados Penalistas de Rosario, en el programa de streaming Feos, Sucios y Malos que se emite los jueves a las 21 horas por el canal de YouToube de El Ciudadano y por FM 103.3 Radio Universidad Nacional de Rosario.
Lejos de los discursos oficiales que celebran la disminución de la violencia como un éxito exclusivo de la gestión pública, Nanni introdujo factores estructurales del mundo criminal para explicar el fenómeno: la mutación de las bandas de estructuras piramidales a modelos de «cooperativas» o «reguladas» son parte de “esta supuesta paz social alcanzada”.
En ese sentido, aseguró que la fisonomía de las organizaciones criminales en Rosario cambió drásticamente en los últimos años. «Estábamos acostumbrados a una estructura piramidal como era la banda de Los Monos pero hoy el mapa se ha reconfigurado”. Y dijo que “hoy predominan grupos como Los Menores, cuya estructura es más horizontal y cuenta con múltiples organizadores o reguladores», un término que tomó del periodista e investigador Nahuel Gallota.
Pero advirtió que ahora las nuevas megacausas son contra Los Menores. “Hoy todos los problemas de la ciudad parecen pasar por ese grupo, una suerte de organización con ramificaciones por todos lados que, cuando uno empieza a desmenuzar las imputaciones por asociación ilícita, le deja sabor a nada».
En esa reconfiguración del mapa delictual, Nanni no dejó de mencionar que «hay numerosos factores que no hacen a la política pública o a la política criminal que también ayudaron a la baja de homicidios que se registra en Rosario”. Y al respecto afirmó que hay “mayor control en las cárceles, mayor presencia policial en los barrios pero también una reestructuración del campo o del terreno del comercio de la droga a partir de borrar del mapa a Los Monos”.
En otro momento del diálogo, Nanni fue sumamente crítico con la actual gestión del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y la tendencia a medir el éxito judicial solo a través de números y conferencias de prensa. «El delito no son números», sentenció. Y fue lacónico al afirmar que «en el Centro de Justicia Penal hoy sacás al defensor, ponés una planta y es exactamente lo mismo. O activas un holograma de inteligencia artificial y es lo mismo».
Advirtió además sobre la sobreabundancia de la figura de la «asociación ilícita» para mantener personas detenidas y el endurecimiento de la Ley de Ejecución Penal, que impide beneficios incluso en delitos menores, saturando las cárceles con delincuentes primarios.
Uno de los puntos de mayor tensión en la entrevista fue cuando a Nanni se lo consultó por la denuncia que los mismos abogados penalistas hicieron a partir de la instalación de teléfonos de uso obligatorio para la comunicación entre el profesional y su cliente en las cárceles santafesinas en locutorios y a través de vidrios blindados. «En esto quiero ser taxativo. La confidencialidad de la entrevista entre el abogado y su cliente no puede tener injerencias por parte del Estado. Es una discusión que el mundo dejó atrás después de la Segunda Guerra Mundial. El Estado se hace el misterioso y genera una incertidumbre de te escucho, te espío, te sigo, algo con lo que comenzaron en la dictadura de 1976”, dijo Nanni.
El presidente de la Asociación de Abogados Penalistas no ocultó su angustia al referirse a la situación de las mujeres detenidas con hijos lactantes, calificándola como un retroceso a los años 80. «Es patético y tristísimo. Una persona le tiene que llevar el bebé cada hora para que la madre le dé la teta en la unidad penitenciaria con condiciones deplorables e inhumanas, o en pabellones considerados de alta peligrosidad, y después se lo sacan. Esto va a traer consecuencias internacionales para la República Argentina”, afirmó Nanni.
Finalmente, el profesional expresó su profundo rechazo a la terminología utilizada por el Ejecutivo provincial para referirse a las nuevas unidades penitenciarias. «Que un gobernador diga que la nueva cárcel que se está construyendo se va a llamar El Infierno lo dice todo. Me gustaría que ningún abogado utilice ese término, y si yo llego a escuchar a un juez que utiliza ese término, lo voy a denunciar porque me parece patético. Bastante daño le está haciendo la política al derecho penal santafesino».