Rosario, sábado 24 de octubre de 2026
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Rosario, sábado 24 de octubre de 2026

Sin luz, nada para festejar



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Por Luciana Sosa.- El Geriátrico Dorrego, donde viven 125 abuelos, no tiene energía desde el lunes. Habían planeado para esta noche una celebración de fin de año, pero es tan grande el fastidio que la suspendieron.

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serviciodentro

Que de los cortes de energía no zafa nadie es sabido. Pero hay casos que se tornan más dramáticos, cuando los afectados directos son del segmento más vulnerable de la sociedad: niños y ancianos. Este último caso se vio ayer en el Geriátrico Dorrego, de la esquina de Dorrego y Santa Fe, donde 125 abuelos que allí viven padecieron cortes desde el lunes. Primero faltó la luz y, después, el agua. El único alivio que tuvieron llegó de las mismas enfermeras y encargadas de la casona de tres pisos, que con intervalos encendían un generador de energía, que de todas maneras no alcanzaba para normalizar la provisión.

Ver a una decena de abuelos enardecidos en la puerta del geriátrico no hacía menos que llamar la atención en la mañana de ayer. “Llevamos tres días sin luz, no tenemos cómo bañarnos, no aguantamos más”, fue la frase más escuchada. Si bien el geriátrico ha sufrido cortes del servicio de energía eléctrica, sus encargados indicaron que todos habían sido “dentro de los cortes programados, o bien un par de horas, pero jamás habíamos pasado por esto, de estar desde el lunes en esta situación”.

Como no hay energía tampoco funcionan los ascensores. “Yo ando con mi bastón de a poquito, no puedo bajar y subir tantas escaleras, pero tampoco me puedo quedar postrada en mi cama como mis otros compañeros. ¿Alguien se puso a pensar en ellos?”, exclamó Nora.

Gabriela, una de las trabajadoras del lugar, advirtió la preocupación de toda la comunidad en el geriátrico (tanto trabajadores como internados) por la falta de respuesta desde la Empresa Provincial de la Energía. “Hemos llamado decenas de veces al 0800 y a los números de reclamo, pero cada vez que estaban a punto de pasarnos con un operador se caía la comunicación. Incluso fuimos a la empresa y nadie nos recibió. Recién anoche (por el miércoles) una de las abuelas se pudo comunicar y le dijeron que no sabían a qué se debía el corte, pero que a la medianoche nos iban a devolver el servicio”.

Esa promesa no se cumplió. Y no fue la única. Desesperados por la situación, cuatro abuelos del geriátrico se acercaron a una cuadrilla de la EPE que trabajaba ayer por la mañana a pocos metros de la esquina de Dorrego y Santa Fe y pidieron explicaciones.

Héctor comentó que sufre de problemas cardíacos y que el colmo fue ver a una de las abuelas “lavándose la cabeza con un poco de soda, porque no había agua y fue lo único que encontró”.

Los abuelos tenían previsto realizar su fiesta de fin de año esta noche en la terraza de la casona, pero la semana repleta de disgustos y malestar hizo que el festejo quedara para más adelante. “Vamos a ver cómo venimos de ánimo la semana que viene, espero que podamos festejar”, se ilusionó una de las trabajadoras.