Un hecho sin antecedentes recientes conmocionó este miércoles al sistema judicial de Estados Unidos. Christa Pike, la única mujer en el corredor de la muerte de Tennessee, sobrevivió a la ejecución por inyección letal y fue trasladada de urgencia a un centro de salud, donde permanece internada. El procedimiento, que se concretó después de varias postergaciones y recursos de la defensa, registró fallas que no estaban previstas en los protocolos oficiales.
De acuerdo con testigos y periodistas presentes en el recinto, Pike estuvo consciente durante la primera etapa, habló con los funcionarios e incluso cantó junto a su guía espiritual.
Después de la segunda dosis de pentobarbital, los cronistas describieron fuertes ronquidos y movimientos en la camilla. Según su relato, la mujer movió la cabeza y el cuello, llegó a levantarla por un instante y siguió respirando durante casi una hora después de recibir las dosis completas.
Ante la evidencia de que seguía con vida y atravesaba un sufrimiento innecesario, su equipo legal presentó una moción de urgencia ante la Corte Suprema de Estados Unidos para pedir la suspensión inmediata del procedimiento. Hasta el momento, las autoridades penitenciarias no determinaron la causa de la falla, ni si se trató de un problema técnico o farmacológico.
Pike tiene 50 años y llevaba más de tres décadas presa. Fue condenada a muerte en 1996 por el asesinato de Colleen Slemmer, una joven de 19 años, ocurrido en Knoxville en 1995. En ese momento, Pike tenía 18 años y cometió el crimen junto a dos cómplices.
En las horas previas a la ejecución, la defensa intentó frenarla con el argumento de que la condenada padece trastornos graves de salud mental, entre ellos estrés postraumático, y que sufrió abusos durante su infancia. Tras una serie de fallos contradictorios entre tribunales de apelación y la Corte Suprema, el máximo tribunal habilitó finalmente el procedimiento poco antes de que venciera el plazo fijado para la medianoche del miércoles.