Rosario, viernes 30 de octubre de 2026
Search
Rosario, viernes 30 de octubre de 2026

Sólo 33, pero con visión común

Por: Pablo Yurman.- ¿Cómo y por qué llegó la Provincia Oriental del Uruguay a declarar la independencia el Congreso de la Florida el 25 de agosto de 1825? Igualmente, la historia oficial siempre omitió una parte fundamental de esa declaración.

pag17_dentro

El pensador uruguayo Alberto Methol Ferré, quien solía repetir que él era un argentino pero nacido del otro lado del estuario del Plata, cuando refería a la celebración de la Independencia de su país y la manera en que se la enseñaban a los escolares aclaraba: “Un día me puse a averiguar qué declaración de independencia era aquella tan particular, la del Congreso de la Florida del 25 de agosto de 1825, y advertí que nos enseñaban la mitad del texto. Sólo aprendíamos la parte en que los orientales nos declarábamos independientes del Imperio del Brasil, pero nos ocultaban la otra parte, en la que aquellos patriotas decían que los orientales deseaban reincorporarse a las Provincias Unidas del Río de la Plata”. Paradojas de la historia de nuestros pueblos.

En efecto, para comprender mejor el sentido profundo de la declaración de “independencia” del Congreso de la Florida, aquel 25 de agosto de 1825, no debe perderse de vista una situación concreta. Lo que es hoy la República Oriental del Uruguay fue durante siglos la Provincia Oriental del Uruguay, precisamente por situarse en la margen izquierda del río homónimo y, como tal, fue siempre integrante, en razón de vínculos históricos, culturales y lingüísticos, entre otros, del Virreinato del Río de la Plata. Pero no es menos cierto que desde los primeros tiempos de la conquista Portugal tenía claras intenciones de hacer del Río de la Plata el límite sur de su colonia, Brasil, lo que implicaba en los hechos anexarse la Banda Oriental. Una vez lograda por el Brasil su independencia política de Portugal, esos planes no cesaron sino que, por el contrario, se agudizaron, concretándose la invasión y ocupación de la ciudad de Montevideo a comienzos de la década de 1820. Muchos patriotas orientales se asilaron entonces en Buenos Aires y también, en no menor medida, en Entre Ríos y Corrientes. Jamás abandonarían la idea de recuperar, con el apoyo de las restantes provincias argentinas, la tierra natal para su reincorporación definitiva a las Provincias Unidas.

Desde comienzos de 1825, el oriental Juan Antonio de Lavalleja preparaba, desde Buenos Aires, primero un desembarco en algún punto de la costa oriental del Plata que tomara por sorpresa a los brasileños, para pasar luego a una insurrección general de todas las poblaciones rurales, plan que debía finalizar con la recuperación de Montevideo. La expedición de los famosos 33 orientales, financiada por hacendados de la provincia de Buenos Aires, zarpó desde el puerto de San Isidro y logró desembarcar cerca de Carmelo. A partir de ese momento se engrosaría fundamentalmente con contingentes de gauchos orientales y con voluntarios llegados de otras provincias.

Congreso de la Florida

Finalmente, la gesta emancipadora oriental se coronó con la solemne declaración del Congreso de la Florida que, presidido por el presbítero Juan Francisco de Larrobla, calificó como “írritos, nulos, disueltos y de ningún valor para siempre todos los actos de incorporación, reconocimientos, aclamaciones y juramentos arrancados a los pueblos de la Provincia Oriental, por la violencia de la fuerza, unida a la perfidia de los intrusos poderes de Portugal y el Brasil, que la han tiranizado”. Pero, y acá la parte que, como diría Methol Ferré, no se enseñaría luego a los escolares uruguayos, agregaba: “… que su voto (el de la Provincia Oriental) general constante, solemne y decidido es y debe ser por la unidad con las demás provincias argentinas a la que siempre perteneció por los vínculos más sagrados que el mundo conoce: que por tanto queda sancionado y decretado por ley fundamental lo siguiente: Queda la Provincia Oriental del Río de la Plata unida a las demás de ese nombre en el territorio de Sud-América, por ser la libre y espontánea voluntad de los pueblos que la componen…”.

Los orientales, con el apoyo decidido de contingentes llegados de todas las provincias, principalmente de Entre Ríos, Corrientes y Buenos Aires, no se quedaron con la sola declaración de la Florida y pasaron a la acción militar, logrando vencer a las tropas del Imperio del Brasil en dos decisivas batallas: la de Rincón, en septiembre, y la de Sarandí al mes siguiente, logrando su convalidación en el ámbito institucional ya que el 25 de octubre de 1825 el Congreso de las Provincias Unidas declaró la reincorporación de la Banda Oriental, reconociendo a José Gomensoro como diputado de aquella.

Del campo al papel

¿Por qué, entonces, el 25 de agosto se conmemora la “independencia” del Uruguay? Los acontecimientos relatados precipitaron la guerra entre Argentina y el Brasil que, pese a los contundentes triunfos patriotas en el campo de batalla, no se trasladarían al papel. En 1828 el Tratado de Paz que puso fin al conflicto estableció que la Banda Oriental no sería ni provincia argentina ni brasileña, sino un estado independiente. Inglaterra, mediadora en la guerra y artífice del tratado, obtuvo así un fenomenal triunfo estratégico en Sudamérica, logrando que la boca del estuario del Plata no estuviera bajo la jurisdicción de un solo estado, sino de dos repúblicas independientes.

Los intentos por reincorporar a la Banda Oriental a la Argentina no desaparecerían fácilmente de la mentalidad del pueblo oriental. A finales del siglo XIX el caudillo del Partido Blanco o Nacional, es decir, del federalismo rioplatense, Aparicio Saravia, intentaría por la vía revolucionaria derrocar a los sucesivos gobiernos del Partido Colorado (los unitarios, pero del otro lado del río) que gracias al fraude electoral mantenían las riendas del poder en Montevideo.