Los privados ven en ese porcentaje de aumento un nuevo piso para los reclamos en las próximas negociaciones.
Ante el panorama, fue el actual secretario de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, que dijo que el alza del 30 por ciento traerá “problemas” al sector si se repitiera la lógica de los años anteriores. Ante la amenaza real, De Mendiguren pidió directamente “dejar que cada sector, con responsabilidad de la parte sindical y empresaria, vea lo que puede dar” de mejora para los trabajadores. Según el dirigente, “no podemos comparar a todos los sectores”, tras precisar que en el sector industrial hay “850 convenios” y “no uno como en los bancarios y en comercio”.
Los empresarios ya están delineando incluso sus estrategias públicas para defender la imposibilidad de hablar de alzas del 30 por ciento de piso en las próximas paritarias; y de defender el criterio de discutir según el sector de que se trate. Para la mayoría de las cámaras que representan a los privados, discutir un incremento generalizado del 30 por ciento llevaría a una situación similar a la de la década del 70, cuando las negociaciones de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en los años de Lorenzo Miguel representaban a todas las paritarias, y el resultado obtenido por este sindicato luego se repetía en todas las actividades industriales y de servicios.
Con menos gravedad, también había opinado de manera similar el propio Carlos Tomada, quien había definido que un incremento salarial del 30 por ciento generalizado provocaría que “todo se vaya al diablo”.
Son muchos los gremios que igualmente están reclamando para el inicio de las paritarias alzas superiores a ese 30 por ciento. Los gastronómicos de Luis Barrionuevo y los empleados de Comercio de Armando Cavalieri hablan públicamente de alzas de no menos del 35 por ciento de piso. Situación similar se está viendo en las negociaciones previas dentro de algunas automotrices, donde el gremio de Smata lleva a las discusiones las planillas de medición de la inflación del Buenos Aires City, el centro de estudios de la ex Indec Graciela Bevaqua, donde el alza del IPC el año pasado llega al 29 por ciento.
La esperanza empresaria y también la del gobierno nacional están ahora depositadas en los camioneros de Hugo Moyano y sus sindicatos afines. La intención es que el titular de la CGT no reclame más del 25 por ciento.
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