Su bajo costo y eficacia convirtieron a este truco casero en la solución ideal para la limpieza del baño sin recurrir a químicos agresivos
La limpieza y desinfección del baño es una de las tareas del hogar más tediosas. Esto es debido a la gran variedad de productos químicos necesarios para eliminar tanto la suciedad visible como los microorganismos que se acumulan en estas superficies.
Si bien hay desinfectantes comerciales que logran una efectividad comprobada, existe un creciente interés por soluciones preparadas en casa con ingredientes naturales. Estas alternativas no solo consiguen resultados comparables en cuanto a limpieza, sino que también aportan fragancias agradables al espacio sin depender de componentes sintéticos.
Entre los métodos caseros que más popularidad han ganado está la aplicación de sal gruesa directamente en el inodoro. Esta práctica atrae cada vez más seguidores gracias a su accesibilidad económica y sus buenos resultados. Cuando se combina con bicarbonato de sodio y algunas gotas de aceites aromáticos, este simple ingrediente de cocina se transforma en un poderoso aliado de limpieza que puede aplicarse durante la noche.
La mezcla actúa durante varias horas, desinfecta la superficie, eliminar las acumulaciones de cal y neutralizar los olores desagradables que persisten en el sanitario. De esta forma, resulta perfecta para quienes prefieren evitar el contacto con sustancias químicas fuertes y buscan mantener una higiene completa del hogar de manera más consciente y sustentable.
La sal tiene propiedades antibacterianas y antisépticas. Al entrar en contacto con el agua del inodoro, ayuda a ablandar los residuos, prevenir manchas y reducir la acumulación de acumulación de sarro. Además, facilita la disolución de restos orgánicos que pueden generar obstrucciones en las cañerías.
Combinada con bicarbonato, potencia su efecto limpiador. Este ingrediente también sirve para eliminar moho en azulejos, devolver el brillo a la ducha y limpiar cortinas de baño. El aceite esencial, por su parte, aporta un aroma agradable que transforma el baño en un espacio más fresco y confortable.
Este método no debe reemplazar por completo los productos específicos para baño, pero sí puede usarse como complemento en la rutina de limpieza. Se recomienda aplicarlo una o dos veces por semana para evitar daños en las tuberías.
Además de la sal, existen otros trucos caseros para combatir el sarro:
El baño es uno de los espacios con mayor concentración de virus y bacterias. Entre los más comunes están el norovirus, rotavirus, hepatitis A y E, influenza, estreptococos y E. coli. Estos microorganismos pueden causar desde infecciones leves hasta enfermedades graves.
Una limpieza regular previene contagios, controla el moho y elimina olores desagradables. Lo ideal es establecer una rutina diaria para las zonas más críticas: inodoro, ducha, lavamanos y espejos. Usar productos adecuados y mantenerlos al alcance mejora la eficiencia y evita olvidos.
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