El realizador cubano Juan Francisco Vilar llega a Rosario para presentar “La Habana de Fito”, el documental que se proyectará este domingo 8 de marzo, a las 21, en el Teatro de Plataforma Lavardén, en una semana donde el músico será el gran protagonista
El Teatro de Plataforma Lavardén proyectará este domingo 8 de marzo la película La Habana de Fito, un viaje íntimo y musical junto a Fito Páez por una de las ciudades más significativas de su vida, y en una semana de shows y de su cumpleaños que finalizará el domingo 15, a las 19, con un concierto gratuito en el Monumento Nacional a la Bandera.
Dirigida por Juan Francisco Vilar, la película propone una mirada cercana y poética sobre el vínculo entre el músico rosarino y Cuba, donde la música funciona como puente, memoria y celebración. El documental trasunta el carisma de una confesión de amor, en donde el artista reflexiona sobre un país, su historia, su gente, sus músicos y sus contradicciones.
En diálogo con Juan Francisco Vilar, el realizador cubano compartió la intimidad de la génesis, el proceso creativo y el devenir de su película, que este domingo se encontrará con el público en el teatro de Plataforma Lavardén.
“La idea surge mirando la ciudad durante la pandemia. El atardecer coincidía con el toque de queda y no circulaban automóviles, se escuchaba el silencio sordo que la envolvía mientras la luz iba perdiéndose detrás del Castillo del Morro, la fortaleza que está a la entrada de la bahía de la Habana. Escanear delicadamente ese paisaje, vivirlo, se me convirtió en un ritual que me sacaba de la ordinariez e ignorancia del oficialismo que recién había expulsado del país al cantante Francisco Céspedes. Fito permanecía encerrado en su departamento en el invierno de Buenos Aires. Lo llamé por cámara mostrándole lo que estaba viendo en ese instante y me respondió algo así: «Cómo extraño estar ahí con Pablo (Milanés) y contigo, con nuestros amigos, tomándonos una cerveza espumeante». Se me ocurrió proponerle que grabara a piano y voz el tema «Habana», que yo filmaría el nacimiento y la muerte de la luz en aquella ciudad hermosísima y vacía; y que lo cantaran Pablo Milanés, Pancho Céspedes y él”, dijo el realizador acerca de cómo surgió la idea de contar el vínculo entre Fito Páez y La Habana.
La película tiene un tono íntimo, poético y confesional. En ese sentido y acerca de cómo fue construir esa cercanía con el artista, Vilar expresó: “Fue natural; nos conocimos a los 20 años y siempre estuvimos conectados. Con el paso de los años hemos peleado mucho por conservar esa amistad, y nutrirla con los amigos. Pero, sobre todo, nos conocemos en lo que vale la pena conocerse, que es en el cuidado del amor. De paso somos dos artistas que compartimos con muchísima preocupación y sentido del humor la decadencia y caída de casi todo el mundo, como diría Will Cuppy, incluido el nuestro, creando música, libros, guiones, sueños de principiante que son los que impulsan, porque son los que dan vida”.
En relación con lo que representa Cuba en la vida y en la obra de Fito, según lo que pudo vislumbrar a lo largo del rodaje, planteó: “Él lo sintetiza en el documental con una frase que me sacudió desde que la dijo: «Bienvenido a la vida otra vez»”.
En el film, La Habana aparece casi como un personaje más. Y esa dimensión de la ciudad dentro del relato se trabajó de un modo particular: “Primero que todo yo soy habanero y conozco la ciudad desde la tierra, porque no sé manejar. Además, los primeros días de cada mes, salía en el carro con mi abuela, que tenía chofer, para cobrar la chequera de su pensión como viuda de un capitán de la marina mercante. Invariablemente, el chofer se perdía en las entrecalles de la Habana Vieja, y mientras encontraba la salida, mi abuela me mostraba detalles de los inmuebles asociándolos con el apellido de los antiguos dueños. Por lo tanto, me relaciono con ciertos lugares de la misma manera que con las personas: no puedo separarlos afectivamente. Por eso todas las que salen en el documental son irremplazables en mi vida, incluyendo a mis hijos y mi madre que aparecen al inicio. Todos son testigos de una Habana que entre 1956 y 1965 llegó a la cumbre de sus noches de felicidad, elegancia y divertimento, pero también de afectos contradictorios. Por un lado, el gobierno libera las artes y actúa como benefactor y mecenas, por otro reprime a los homosexuales y religiosos, aplicando una mentalidad de exclusión y muerte civil contra lo diferente”.
Finalmente, el artista dijo qué espera que el público rosarino se lleve después de ver la película: “Deseo que la pasen bien. Si salen feliz de la experiencia que lo apartó de la pantalla de una tablet o de un teléfono, para mí valió la pena. También siento deseos de escuchar lo que quieran decirme. Pero sobre todo es un lujo acompañar a Fito al lugar donde le sucedió lo bello, lo trágico y lo eterno. Fue idea suya que el documental se exhibiera en Rosario, dentro de esta semana de homenajes. Creo que lo hizo para que nos conociéramos, y les contara la parte de su vida habanera, a la vez que ustedes me cuentan la parte que desconozco”.
La Habana de Fito se proyectará este domingo 8 de marzo, desde las 21, en el Teatro de la Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza). Las entradas tienen un costo de 5 mil pesos y se pueden adquirir a través de entradaslavarden.com o en la boletería del teatro en horarios habituales.
El presidente de Estados Unidos expresó que el régimen comunista de la isla "está listo…
Son cerca de 300 profesionales en Santa Fe pero el conflicto escala a nivel nacional.…
Se trata de una estructura lúdica urbana que quedará instalada de forma permanente en el…
Ambos captaron, a través de ofertas laborales engañosas, a cinco trabajadores oriundos de Misiones y…
Durante el acto el intendente, Ezequiel Ruani, destacó las obras realizadas en los últimos años…
El ataque ocurrió tras un intento de asalto en una cochera de Comodoro Rivadavia al…