Ángel Ledda tenía 80 años y se descompensó mientras esperaba su turno en el PAMI de Neuquén
Su muerte expone el abandono sistemático al que son sometidos los jubilados, obligados a hacer colas interminables para acceder a derechos básicos. Mientras tanto, las marchas de los miércoles siguen creciendo, mostrando el hartazgo de un sector al que el gobierno no para de reprimir.
Ángel Ledda llegó temprano, como tantos otros jubilados, a la sede del PAMI en Neuquén. Esperaba ser atendido, cargando sus papeles, cuando el cuerpo no le respondió más y cayó al suelo, su rostro se tornó morado, y aunque médicos intentaron reanimarlo, su corazón no resistió. Murió en la ambulancia camino al hospital.
La muerte de Ledda no es un caso aislado. Es el resultado de años de recortes, desidia y burocracia en un organismo que debería garantizar salud y dignidad. Los testimonios se repiten en cada marcha de los miércoles: jubilados que no pueden comprar medicamentos, que son derivados de una ventanilla a otra, que colapsan en las salas de espera.
“Es muy difícil decir algo hoy, son muchas emociones. Lo primero que pienso es en…
Con el último dato, la producción del sector acumuló 314.975 vehículos entre enero y septiembre,…
El astro rosarino se retiró de la Selección Argentina con una goleada ante Benín. Nicolás…
La víctima tenía 72 años y murió al golpear su cabeza contra el piso tras…
Cinco hombres armados asaltaron a una vecina de 60 años en el noroeste. Según denunció,…
El magistrado suspendido Gastón Salmain enfrenta el Jurado de Enjuiciamiento desde este martes a las…