Ángel Ledda tenía 80 años y se descompensó mientras esperaba su turno en el PAMI de Neuquén
Su muerte expone el abandono sistemático al que son sometidos los jubilados, obligados a hacer colas interminables para acceder a derechos básicos. Mientras tanto, las marchas de los miércoles siguen creciendo, mostrando el hartazgo de un sector al que el gobierno no para de reprimir.
Ángel Ledda llegó temprano, como tantos otros jubilados, a la sede del PAMI en Neuquén. Esperaba ser atendido, cargando sus papeles, cuando el cuerpo no le respondió más y cayó al suelo, su rostro se tornó morado, y aunque médicos intentaron reanimarlo, su corazón no resistió. Murió en la ambulancia camino al hospital.
La muerte de Ledda no es un caso aislado. Es el resultado de años de recortes, desidia y burocracia en un organismo que debería garantizar salud y dignidad. Los testimonios se repiten en cada marcha de los miércoles: jubilados que no pueden comprar medicamentos, que son derivados de una ventanilla a otra, que colapsan en las salas de espera.
El cielo estará parcialmente nublado, y para la noche del domingo hay probabilidad de lluvias…
Una reserva territorial puede permanecer durante décadas sin que se concrete aquello para lo cual…
Cuentas automatizadas al desnudo por mala programación, como hace siete años con Macri, marcaron el…
La tercera edición del evento que se pone en marcha el lunes, contará con más…
Caova logró el viernes un triunfo determinante en su lucha por olvidarse de la chance…
Todo lo que pasó en la A y en la B más lo que se…