Rosario, jueves 01 de octubre de 2026
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Rosario, jueves 01 de octubre de 2026

Un narco vinculó a la Policía con el manejo de la droga

Jorge Halford contó cómo es, según él, el manejo del tráfico de estupefacientes en Rosario y alrededores.

El sindicado narco Jorge Halford está siendo juzgado por el Tribunal Oral Federal Nº 1 por el secuestro de más de 150 kilos de marihuana, en dos operativos que en su momento denunció como irregulares, registrados uno en un cruce de rutas y otro en una vivienda de Roldán, hace casi dos años. Ayer, el “Alemán” contó cómo es el mercado de la droga en la ciudad de Rosario y sus alrededores, y si bien no dio nombres completos, mencionó que puede reconocer a los policías que intervienen en el manejo del tráfico de estupefacientes.

Jorge Raúl Halford comenzó su declaración diciendo que tiene cáncer de hígado y que, como mucho, le quedan cinco años de vida. Pero no por ello iba a dejar pasar la oportunidad para dejar de hacer las cosas como siempre lo ha hecho: de frente.

Luego de esta introducción, el reconocido narco comenzó a contar su versión de cómo era el manejo de la droga en Rosario. Sus palabras fueron dirigidas a la jueza federal Laura Inés Cosidoy, integrante junto a Ricardo Vázquez (presidente) y Santiago Harte, del Tribunal Oral Federal 1. Es que ella fue en su momento defensora oficial de Halford, cuando enfrentó sus primeras causas por consumo de estupefacientes, en la década del ’80.

Jorge Halford nunca pasó desapercibido en la crónica policial. El último hecho que se le atribuye, y por el que está siendo juzgado, ocurrió el 13 de mayo de 2009, en el cruce de las rutas 9 y A-012 en Roldán. Iba a bordo de una camioneta Toyota Hillux en la que, tras una requisa, la Policía encontró tres kilos de marihuana y 60 mil pesos.

Voceros policiales dijeron en ese momento que Halford intentó un soborno para tener vía libre. “No me volteen que voy cargado”, revelaron que dijo. Ofreció a los policías, según voceros de esa fuerza, que se quedaran con los 60 mil pesos que llevaba encima. Pero durante la instrucción y también ayer, el Alemán dijo que la droga en el cruce de rutas se la habían plantado y que la cantidad que había en su casa de Roldán era mucho mayor a la denunciada en su momento por el personal de la ex dirección de Drogas Peligrosas.

Durante más de tres horas, el narco dio detalles del manejo del mercado de la droga en Rosario y los alrededores y si bien hizo mención a algunos nombres y apodos de policías, aclaró que no los conocía a todos, pero que sí podía describirlos y reconocerlos. “La Policía interviene en el manejo de la droga en la ciudad”, dijo en un momento el hombre.

Entre otros datos, mencionó que nunca quiso trabajar para la Policía, pese a que le insistieron varias veces, ya que él tenía códigos y siempre fue conocido por hacer las cosas de frente.

Halford, de 54 años, fue detenido por primera vez en 1978. Cumplió condena por tráfico de estupefacientes tras ser apresado en 1992, en una investigación encabezada por la jueza Laura Inés Cosidoy, y acusado de lavar dinero de esa procedencia ilícita con adquisición de ganado y automóviles.

Pero lo que lo llevó a la fama fue su habilidad para salir de prisión. Es que en 1997 protagonizó una espectacular fuga de la Unidad III de Rosario, en la que varios penitenciarios fueron sospechados de actuar al menos con negligencia, y fue recapturado ese mismo año. Durante el cumplimiento de libertad condicional fue detenido en Ricardone, en 2003. En esa oportunidad, Halford cayó preso bajo sospecha de organizar el robo de cargas en tránsito luego de sobornar a los camioneros que se avinieran a su propuesta. El hombre que había sido promocionado como “el narcotraficante más grande de la provincia”, tal como lo sostuvo la Policía al detenerlo en 1992, y de haber comprado su fuga, en 1997, a sus carceleros de la prisión de Zeballos al 2900. En ese momento dijeron que Halford se dedicaba a proponer a camioneros la farsa de un asalto, a cambio de una suma fija de dinero. Sin embargo, volvió al tráfico de drogas y cayó preso nuevamente.