Foto de Juanjo Cavalcante
¿Puede una temporada definirse por una noche? La terminante respuesta es que no. Sería injusto juzgar un rendimiento de meses en un rato, en cuatro segmentos de diez minutos, en un par de pelotas que eligen entrar o no. Pero no escapa a la realidad que para este Provincial de fase regular de ensueño no será lo mismo un 2-3 ante Viedma que un 3-2, más allá de la obvia y lógica eliminación o continuidad en playoffs.
Una victoria en el duelo 5 de este domingo a las 21.30 en el Bonilla (Chiti y Sánchez, con Battistella) lo devolverá al terreno de la épica, del subidón emocional que te pone en la cresta de la ola y una derrota lo dejará con un sabor a poco después de todo el trabajo y los resultados positivos como producto de ese esfuerzo.
El deporte y en especial el básquet obsequia este tipo de escenarios que pueden llegar a ser crueles, que obligan a manejarse en el terreno del temperamento, que quitan el sueño y que ponen a la cabeza a imaginar el más caótico y el más perfecto panorama.
Pero claro, es trabajo de entrenadores y jugadores dejar todo esto de lado o al menos de saber incorporarlo, de ajustar lo deportivo, el juego, para que la carga emotiva no interfiera. Justo en una temporada con algunas sorpresas en el lomo.
Argumentos tienen ambos y los mostraron en esta misma llave, ya que Provincial tuvo recursos para salir airoso en casa con dos segundos tiempos muy interesantes con Boccia y Torres como líderes, mientras que Viedma se recuperó en casa con temperamento y apariciones de Cáceres y Fernández. Ningún partido fue contundente, ninguno se volcó decididamente para uno de los lados, lo que habla de la paridad existente.
La propuesta, entonces, es atractiva por demás para una noche de alto voltaje en la que Rosario buscará sostener su ilusión de Liga A. Nadie dijo que sería fácil. Hoy necesita otro paso.