En su nuevo libro El cuerpo de Perón. La muerte, las manos, los tiros, Facundo Pastor nos introduce en los últimos momentos de vida del ex presidente y de qué sucedió con su cadáver que, como el de Evita, fue manipulado y profanado
Paulo Menotti / Especial para El Ciudadano
Todo conduce a ello. Es inevitable no rememorar Santa Evita de Tomás Eloy Martínez porque son muchos los elementos que remiten a esa obra. Incluso, el libro se inicia con una pertinente cita de ese best seller. En ese punto, el desafío para Facundo Pastor es inmenso pero el periodista e investigador logra salir airoso con El cuerpo de Perón. La muerte, las manos, los tiros, su último libro en el que combina la búsqueda de información, la recolección de datos con elementos de ficción para reconstruir la historia de los restos del ex presidente Juan Domingo Perón.
Al igual que Eva Duarte, sus restos fueron objeto de una profanación que combinó violencia, saqueo e injurias sobre su cuerpo y la memoria del líder político, una de las principales figuras del siglo XX argentino. A diferencia del texto de 1995, Pastor elige narrar una ficción por fuera del escenario sin mostrar los pormenores de su investigación. Esta historia que adopta un ritmo cronológico, desde 1974, se va desarrollando en distintos momentos que muestran los pormenores del pasado de nuestro país.
En la cabeza del líder y el dolor del pueblo
El cuerpo de Perón se inicia en los momentos culmines de la vida del que fuera presidente hasta el 1° de julio de 1974. Se trata de un Perón en su lecho de muerte que está atento a su entorno de médicos y enfermeras, de asistentes y su gente más cercana. Allí, obviamente están José López Rega y María Estela Martínez de Perón, Isabelita. Pastor imagina los temores de Perón mientras piensa en la etapa posterior a su fallecimiento.
Sin embargo, el autor nos traslada a las muestras de congoja popular del pueblo argentino para, posteriormente, situarnos al rincón de la Quinta de Olivos en donde estuvo el féretro por un tiempo. Allí también llegó la etapa más oscura de la historia de nuestro país cuando el represor Jorge Rafael Videla usurpó el cargo de presidente y la residencia presidencial. Su esposa ordenó que retiren los restos de Perón de la capilla de la Quinta y, al igual que con el cadáver de Evita, se inició una dramática travesía en secreto, para esconderlo, porque los militares temían que la adoración del pueblo a su líder fallecido se hiciera incontenible.
Una profanación, muchos interrogantes
“El 29 de junio de 1987 amaneció nublado. Ese lunes la visita de control le tocó a Roberto García. Para sacársela de encima, y como el inicio de la semana venía cargado de trabajo, decidió ir temprano. Los cementerios siempre parecen menos tristes de mañana que de tarde; la Chacarita no era la excepción”, narra Pastor cómo fue el día que notaron que habían profanado la tumba de Perón en el cementerio de La Chacarita y, luego, notaron que le habían cortado las manos.
En esta segunda parte del libro, el autor nos introduce en una investigación cargada de intrigas, sospechas y pistas falsas, en una trama que combina policial y política.
¿Quiénes pudieron haber cometido tal acto de atrocidad?
Pastor indaga en esa cuestión, pero el cuerpo de Perón, una vez más fue trasladado el 17 de octubre de 2006 a San Vicente. Cómo fue esa jornada que también combinó escenas de liturgia peronista, es un tema que desarrolla el autor en su libro.
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