Lo que debía ser un viaje de fiesta hacia Asunción para alentar al Canalla se convirtió en una vigilia de varias horas. Tras versiones cruzadas que culparon al clima y luego a un desperfecto técnico, los hinchas celebraron a las 14.30 la llegada del avión a Rosario para partir hacia el Paraguay
Hinchas de Central en el Aeropuerto Islas Malvinas
La ilusión de los hinchas de Rosario Central chocò con la desprolijidad logística de los viajes chárter y la tormenta. Desde las 6:30 de la mañana de este miércoles, más de 170 canallas se encuentran apostados en el Aeropuerto Internacional Islas Malvinas de Fisherton, viviendo una jornada de incertidumbre, bronca y versiones encontradas.
El vuelo, que estaba previsto originalmente para las 8:30, sufrió postergaciones sistemáticas que pusieron en duda la presencia de los hinchas en el Defensores del Chaco para el encuentro ante Libertad.
En un primer momento, la empresa responsable del traslado y la agencia de turismo señalaron que el avión no podía aterrizar en Rosario debido a las condiciones climáticas. Sin embargo, con el correr de las horas y surgieron nuevos problemas.
Cerca del mediodía, la información cambió: se notificó a los pasajeros que la aeronave contratada presentaba un problema técnico que le impedía volar. Esta situación dejó a los 170 hinchas en una sala de preembarque que pasó del entusiasmo de los cánticos al silencio de la frustración. Finalmente consiguieron otro avión.
Según las informaciones, el vuelo finalmente puso horario de salida a las 15:30. Con un tiempo estimado de vuelo de dos horas, el arribo a Asunción del Paraguay sería cerca de las 17:30.
El margen es mínimo. El partido está programado para las 19:00, lo que obligará a los hinchas a realizar un operativo «relámpago» de migraciones y un traslado a toda velocidad desde el aeropuerto de Luque hasta el estadio, en pleno horario pico del tráfico asunceno.
El plan original consistía en un «day trip» (vuelo de ida y vuelta la misma noche tras el partido), una modalidad que no permite este tipo de demoras sin poner en riesgo el objetivo principal: ver los 90 minutos de juego. Por ahora, el sentimiento en Fisherton es de un optimismo cauteloso, mezclado con el cansancio de una espera que ya lleva más de nueve horas.
Finalmente, a las 14.30 llegó el vuelo desde Buenos Aires, con lo cual se estima que podrá salir a las 15.30
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