*Por Luciana Mangó y Daniel Zecca
Con la apertura del primer Polo de la Niñez en Rosario proyectada para fines de agosto, el Ministerio de Igualdad y Desarrollo Humano que conduce Victoria Tejeda busca dejar una huella en un área de gestión que considera crítica ante un tejido social fuertemente golpeado. Tras la paralización de fondos nacionales, la funcionaria detalló en diálogo con el stream El Ciudadano Política el rediseño integral de las políticas de asistencia, que ahora absorben directamente el área de discapacidad, y el desafío de sostener la red de contención en los barrios. “Son áreas olvidadas por el gobierno nacional, pero desde la provincia decidimos invertir en las personas”, aseguró y adelantó la iniciativa de convertir en ley el programa de prevención de violencias Nueva Oportunidad.
—¿Qué balance podés hacer de lo que va de tu gestión?
—Cuando el gobernador nos convocó, renuncié como diputada nacional tras dos años de mandato. Lo primero que le planteé fue poner como eje del ministerio a la niñez. Necesitábamos centrarnos para fortalecer esa área, y así lo hemos hecho y lo seguimos haciendo. Con Daniela León, secretaria de Niñez, todo el día estamos en contacto por temas que tenemos que resolver en conjunto, por propuestas y porque es un área muy delicada que necesita una especial atención. En ese marco fueron los cambios y propuestas que llevamos adelante en la gestión.
—¿Cómo va a funcionar el Polo de la Niñez en Rosario y en Santa Fe?
—El Polo de la Niñez surgió después de ver la realidad durante un año y pico de gestión. Conversando con Daniela, y en nuestras reuniones de trabajo, veíamos que era necesario contar con un espacio acorde, pero además que cada niño y niña lo pueda transitar a través de la promoción de derechos y de la prevención de cualquier tipo de violencia o abuso. Este espacio fue pensado y diseñado teniendo en cuenta los derechos que figuran en la Convención Internacional de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes. En ese marco, próximamente vamos a poder disfrutar de este espacio en Rosario donde van a estar los trabajadores que hoy se encuentran en calle Ricardone. El Polo se va a ubicar en Sarmiento y Santa Fe y la idea es que podamos inaugurarlo a fines de agosto. En Santa Fe pudimos adquirir lo que era Casa Cuna. Compramos la propiedad en marzo o abril de este año y ahora se están haciendo los trámites porque es patrimonio histórico cultural, así que tenemos que pasar por la comisión que aborda este tema. Hemos enviado nuestra propuesta porque hay que respetar el patrimonio, pero además, mantener la edificación con la misma mirada que va a tener en Rosario: que se lleve adelante a través de los derechos, que cada niño y niña pueda hablar del derecho a la identidad, a la familia, a la educación, a jugar y divertirse en contextos acordes.
—¿Cómo va a funcionar en concreto?
—Nosotros somos el segundo nivel de atención. El primer nivel lo llevan adelante los gobiernos locales. De las 365 localidades de nuestra provincia, 362 tienen convenio de servicio local, que es el primer nivel que aborda las demandas de Niñez. Cuando ingresamos había alrededor de 100 localidades. No solo pudimos conveniar con 362 localidades, sino que además quintuplicamos el aporte porque creemos que la prevención y la promoción de derechos evita llegar al segundo nivel, que somos nosotros, quienes tomamos las medidas de protección excepcional que requiere retirar al niño o a la niña de su familia o de esos vínculos que están llevando adelante su cuidado. En el Polo de la Niñez vamos a trabajar sobre prevención, promoción de derechos y, además, tomar estas medidas. Obviamente, retirar un niño o una niña de su centro de vida es una definición compleja para la que hay que completar determinados formularios y hacer entrevistas. Cuando se corre riesgo cierto la medida se toma. Tenemos distintas alternativas: o ir a una familia de acogimiento o ir a un residencial, y estamos trabajando muchísimo para fortalecer esas herramientas. Todo eso va a transcurrir en el Polo de la Niñez. Intentamos que también sea agradable. Hoy muchos adolescentes van a visitarnos a Ricardone porque ya han generado un vínculo con Niñez o hay un acompañamiento. Por ejemplo, está el PAE, que es el Programa de Acompañamiento al Egreso, para jóvenes que no fueron adoptados y que cuando cumplen los 18 años no pueden seguir en un residencial. Esos niños y niñas que pasan a ser adultos necesitan construir su proyecto de vida y una autonomía. Nos pasa que mayores de 18 siguen yendo a Niñez porque se construye un vínculo con esos jóvenes y seguimos haciendo el acompañamiento. Todo eso lo vamos a poder hacer de una mejor manera, acorde a la que se merecen nuestros niños y niñas.
—En el inicio de tu gestión, contabas que era necesario poner a funcionar el Registro Único Provincial de Aspirantes a Guarda con fines adoptivos. ¿Se pudieron hacer avances sobre ese tema?
—Sí, la verdad que sí. Pudimos articular mejor desde Niñez para que también se tenga en cuenta la mirada de las personas que hoy están con esos niños y niñas, me refiero a trabajadores que se encuentran en los residenciales o también que son parte de los equipos. Cada niño y niña sobre el cual se tomó una medida de protección excepcional, que está bajo la guarda del Estado, tiene un equipo conformado por psicólogo, trabajadora social, abogado o abogada que acompaña el trayecto de ese niño o niña. Logramos también que se pueda escuchar a ese equipo, a esas personas que están a diario con los niños, niñas o jóvenes, para también dar nuestro punto de vista y ver cómo están avanzando. También el Ruaga ha avanzado con alguna actualización a través de las redes sociales, que son herramientas que hoy tenemos, para que niños y niñas cuenten su historia y puedan ser adoptados, preservando su privacidad.
—Cuando asumiste sumaste a tu cartera las áreas vinculadas a discapacidad y juventudes ¿Cómo fue esa integración en cuanto a la organización y a nivel presupuestario?
—Tiene que ver con cómo cambió la mirada con respecto a la discapacidad. Hay que hablar de una mirada social y por eso entendíamos que tenía que dejar de estar en salud e ir a nuestro ministerio, que habla de todo el desarrollo integral de la persona. Creemos que ha sido acertada esa decisión. Con la ministra de Salud estuvimos reunidas hace dos semanas porque ella era parte de una junta de discapacidad, entonces siempre le consulto temas y trabajamos en conjunto. Pudimos empezar a articular otro tipo de políticas que tienen que ver con la construcción de autonomía de las personas con discapacidad y el acompañamiento. El presupuesto se ha ido incrementando. Había un malestar y una situación insostenible de las organizaciones y de las instituciones por la falta de pago del gobierno nacional para el programa Incluir, para los prestadores y para las organizaciones. Muchas son sin fines de lucro y se han generado a partir de mamás, de papás, de grupos, de familias de personas con discapacidad que encontraban la necesidad de contar con alguna institución que los acompañe. Al frenarse los pagos, se generó un gran problema con estas organizaciones. Desde el gobierno provincial hemos acompañado en todo lo que pudimos, desde el Suprema, que es un programa para acompañar a las personas con discapacidad que no tienen obra social y no tienen Incluir. Hoy tenemos cerca de 430 personas que tienen su prestación y somos una de las mejores provincias que paga con respecto a residencias para las personas que se alojan, pero que también participan de un centro de día donde desarrollan distintas actividades.
—Cuando hicimos aquella nota previa a tu asunción como ministra, dijiste: “Quiero dejar una marca en Santa Fe, venimos a gobernar y a gobernar bien”. Si tuvieras que proyectar el tiempo que queda de gestión y mirar un poco hacia atrás también, ¿cuál sería esa impronta que creés que vas a dejar en el final de tu periodo como ministra?
—Me gustaría dejar varios. Lo más importante va a ser la capacidad instalada de resolución de problemas. Si dejamos armado un protocolo, que se va a tener que ir actualizando, pero somos ágiles y eficientes en el uso de los recursos, es una capacidad instalada para el Estado para siempre. También me gustaría, por ejemplo, que el Nueva Oportunidad tenga su ley para que se pueda llevar adelante siempre en cualquier gestión. Es una política de prevención del abordaje de la violencia muy importante. Hoy en la provincia estamos llegando a 22.000 jóvenes de toda la provincia, donde se hace un abordaje a través de una capacitación, de un encuentro deportivo semanal, con actividades culturales o con algún oficio, pero lo más importante es el tercer tiempo, donde se lleva adelante el espacio de escucha, donde cada joven puede hablar del abordaje de los consumos, de la violencia, de violencia de género, de vulneración de derechos. También tenemos Nueva Oportunidad con personas con discapacidad y podemos acompañar a construir ese proyecto de vida. Si ese programa pasa a ser una ley sería realmente una gran señal. El gobernador estuvo hace dos meses y medio reunido con 40 jóvenes de Nueva Oportunidad de distintos barrios y ahí ellos le propusieron que pueda ser ley. Les dijo que sí, así que estamos trabajando para poder hacer la presentación con los jóvenes.
Y ni hablar de los dos Polos de la Niñez. Se abordan temas muy críticos y muy graves. Hemos avanzado con el cierre de varios residenciales porque no cumplían con los estándares de calidad que son necesarios para los niños y niñas, pero también eso ha demandado que podamos abrir nuevos espacios porque esos niños y niñas tienen que estar en un lugar cuidado. Tenemos que devolverle los derechos a esos niños que han sufrido una vulneración y después garantizarles el derecho a ir a una escuela, a la vestimenta, a alimentarse y nutrirse como corresponde, el derecho a la familia. Es un proceso que tenemos que trabajar mucho con Ruaga porque es devolverle a ese niño o niña la posibilidad de construir su proyecto de vida. Si logro esos objetivos, pero sobre todo la capacidad instalada, estamos en un buen marco. Aprovecho para agradecer el trabajo que están haciendo los trabajadores de planta de Niñez acompañando la gestión. Me llena de alegría porque están acompañando la gestión para resolver los problemas de los niños, de las niñas y eso es trascendental. También el trabajo que se hace en los barrios. Tenemos muchas trabajadoras sociales, psicólogos, abogados que están en el barrio, que escuchan, que resuelven y que acompañan. Hoy hablar de acompañamiento es trascendental, sobre todo cuando escuchamos muchos discursos de odio o donde nos dicen que cada uno se salva solo. No lo compartimos y ese trabajo no lo hacemos entre funcionarios solamente, lo hacemos con la planta que nos acompaña.
—Creo que fuiste elegida para el área por tu gran sensibilidad y te desvelan estos temas…
—Tenemos a cargo a niñez, el área de género, de personas mayores, de discapacidad y juventud. Son áreas que lamentablemente han sido olvidadas por el gobierno nacional y que desde el gobierno provincial decidimos invertir. Nosotros invertimos, no gastamos en las personas porque creemos que hay que ser eficientes en el uso de los recursos, pero que eso se puede hacer acompañando instituciones y organizaciones. Me duele cuando veo una persona en situación de calle, como le debe doler a cualquier ciudadano de nuestra provincia y de nuestro país. Pero no me quedo con que me duele. Tengo la orden del gobernador de que a ningún santafesino le falte un plato de comida y por eso invertimos solamente en nuestro ministerio, porque el Ministerio de Educación invierte el doble que nosotros, 5.200 millones mensuales en seguridad alimentaria, que incluye comedores. Tenemos convenio con más de 100 dispositivos. Estamos acompañando a más de 160 gobiernos locales con programas de seguridad alimentaria y con la tarjeta de ciudadanía. También estamos acompañando a clubes porque hay niños, niñas y jóvenes que necesitan nutrirse. Hoy tenemos que hablar de nutrición y también de malnutrición. Por eso también tenemos programas específicos que estamos abordando con el Ministerio de Salud y en articulación con los gobiernos locales.
—En el marco del ajuste del gobierno nacional, ¿cómo se hace para coordinar los esfuerzos desde tu ministerio? ¿Se necesitaron refuerzos presupuestarios? ¿Qué observación hacés de la evolución del mapa social en la provincia?
—El esfuerzo mayoritario lo hace la provincia con los gobiernos locales. Nosotros hemos recibido algunos rezagos de Aduana y eso es todo. El esfuerzo también lo hacen los santafesinos a través de los impuestos que pagan. Por eso el gobernador nos pide que seamos muy eficientes en el uso de los recursos. El año pasado a mitad de año no tenía más presupuesto y ahora estoy más o menos en la misma situación, hablando con el ministro de Economía para poder ampliar las partidas.
No queremos que a ningún santafesino le falte un plato de comida, por eso también tenemos que realizar algunas auditorías y controles para que lo que se articula llegue a destino. Tenemos instituciones y organizaciones sociales que trabajan muy bien y que entienden que nadie se salva solo y ese trabajo lo hacemos mancomunadamente.