Es el fin de una debacle iniciada hace seis años. En Rosario, la cadena tuvo cinco sucursales y 200 empleados directos, la mayoría de los cuales no alcanzó a cobrar las indemnizaciones tras ser despedidos. Llegó a acaparar alrededor del 30% del mercado de electrodomésticos del país. Cuando estaba en la cima, contrató al actor Christopher Lloyd para su exitosos comerciales bajo el lema, hoy irónico, "El futuro está en Garbarino"
El Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 decretó este miércoles la quiebra de la histórica cadena de electrodomésticos Garbarino al considerar fracasado el proceso de salvataje abierto para intentar rescatar la compañía y evitar su liquidación.
La decisión lleva la firma del juez Fernando D’Alessandro. El magistrado consideró que no existían condiciones para continuar con el concurso preventivo iniciado en 2021.
La resolución judicial destaca que la empresa no logró alcanzar las mayorías necesarias entre los acreedores para aprobar un acuerdo. Y que tampoco prosperó la instancia de cramdown que habilitaba a terceros a presentar propuestas para quedarse con la compañía.
El único interesado inscripto en el registro de salvataje, la sociedad financiera Vlinder, nunca presentó una propuesta formal de reestructuración.
Garbarino fue fundada en 1951 y llegó a acaparar alrededor del 30% del mercado de electrodomésticos. En su momento de auge, contaba con más de 300 sucursales en todo el país, fábricas en Tierra del Fuego y negocios asociados como Compumundo y Garbarino Viajes. Y una planta de personal superior a 5.000 trabajadores.
Ahora, la Justicia le aplicó lo previsto por los artículos 48 y 77 de la Ley de Concursos y Quiebras y dispuso la apertura del proceso de liquidación. La empresa quedó automáticamente desapoderada de la administración de sus bienes, que quedan bajo control de la sindicatura designada por el tribunal.
Lo que sigue es el proceso de identificación y probable liquidación de los activos para el pago de lo que se pueda a los acreedores.
El juez renovó la inhibición general de bienes y ordenó notificar a todos los registros públicos, entre ellos los de propiedad inmueble, automotor y marcas, para detectar otros activos a nombre de Garbarino.
La medida menciona a la golpeada provincia de Tierra del Fuego. Es que la cadena quebrada tiene participación accionaria en las sociedades industriales Tecnosur S.A. y Digital Fueguina S.A., referentes de la producción electrónica en esa jurisdicción patagónica.
El Juzgado, además, ordenó inhabilitar a los directivos de la compañía. Eso incluye a su presidente Carlos Rosales, la vicepresidenta María Marta Facio y el director Gabriel Rosales. Ninguno podrá salir del país hasta octubre de 2026, fecha prevista para la presentación del informe general de la sindicatura.
En paralelo, el juzgado ordenó cerrar las cuentas bancarias abiertas durante el concurso en el BBVA y transferir cualquier saldo al expediente judicial. Y prohibió cualquier pago o entrega de bienes a la empresa sin autorización del síndico.
Ya no quedaban sucursales físicas de Garbarino operando en Rosario. La marca sobrevivía solo como una plataforma de e-commerce tras varios intentos infructuosos de «relanzamiento». De todos modos, los inmuebles no eran propios sino alquilados, por lo que no están incluídos en la inhibición de bienes dictada por la Justicia.
En su época de apogeo, la cadena contaba con cinco locales en la ciudad. El cierre masivo se concentró en el invierno de 2021. Y fue precedido por varios meses de falta de pago de salarios y persianas bajas «por falta de stock».
La principal sucursal en Rosario estaba en Peatonal Córdoba 1235. Antes de cerrar definitivamente en julio de 2021, allí se sucedieron reiteradas protestas y hasta acampes de los empleados.
Otro local estaba em el Alto Rosario, que cesó su actividad entre junio y julio de 2021, luego de que el shopping rescindiera el contrato por falta de pago.
Antes, había cerrado la sucursal del Portal Rosario, en mayo del mismo año. Por el mismo tiempo, bajó las persianas la del Fisherton Plaza Open Mall. El local más chico, en San Martín 5400, en la zona sur, dejó de atender al público en la tanda de julio de 2021.
La cantidad de empleados de la cadena en Rosario era de unos 200 de forma directa.
Al cabo de los cinco años transcurridos desde el inicio de la crisis, la mayoría de los trabajadores debieron transitar por complejos procesos judiciales para que se les reconozcan sus derechos. Muchos nunca terminaron de cobrar sus indemnizaciones. En cambio, se resignaron a un resarcimiento menor negociado en acuerdos parciales. Otros pudieron reinsertarse en otras cadenas de retail como Musimundo o Cetrogar.
Christopher Lloyd, que le puso el cuerpo al doctor Emmett Brown de las películas «Volver al Futuro», llegó en 2011 a Buenos Aires para filmar una publicidad de la cadena de retail ahora quebrada. Fue una década antes del comienzo del fin. Como una ironía, el lema de la campaña fue «El futuro está en Garbarino».
Lloyd arribó con su maquillador oficial y con él llegó desde Los Ángeles una réplica del auto DeLorean. El director del comercial, Augusto Giménez Zapiola, reveló que el actor cobró 200 mil dólares por el rodaje de la publicidad, que insumió seis días de grabación. Y conseguir el auto, agregó, costó otros 100 mil dólares.
Los videos de la campaña, realizada por la agencia Leo Burnett Argentina, alcanzaron los 2 millones de reproducciones en la red a nivel mundial, convirtiéndose en uno de los virales más exitosos del país.
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