Comenzó ayer en Rosario un inédito encuentro nacional: madres cuyas parejas son mujeres. Sigue hoy.
Por: Pablo Moscatello
“Somos muchas. Más de lo que gente cree y de lo que nosotras mismas creemos. Y nos damos cuenta en este tipo de encuentros: la necesidad y las ganas de contar cada una de las presentes sus propias experiencias nos trae hasta acá. Y todas estamos orgullosas de contar nuestras historias”, relata Fernanda, quien con su pareja, Lucía, fundó hace un año la agrupación “Mis mamás Rosario”, organización que agrupa –por ahora– a diez parejas lesbianas, con hijos. La ONG está llevando a cabo este fin de semana el Primer Encuentro Nacional de Familias Homoparentales. En rigor, el término refiere los niños que son criados por una pareja homosexual. La actividad, que comenzó ayer y culminará en la jornada de hoy, se realiza en la facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), en el marco del Mes de la Diversidad Afectivo Sexual reúne a más de un centenar de parejas de Santa Fe, Mendoza, Buenos Aires y Córdoba.
La idea de crear el primer grupo de estas características en la ciudad está asociada –planteó Fernanda– a “la necesidad de intercambiar y relatar experiencias”. En tiempos donde se ha instalado públicamente el debate sobre cuáles deben ser los derechos de las parejas homosexuales –y cuando en el Parlamento nacional ya tiene media sanción la ley de Matrimonio Gay–, la vida cotidiana todavía, a pesar de los avances, tiene mezquindades. “Creamos el grupo con la necesidad de tener un medio común de encuentro y poder también luchar por nuestros derechos y los de nuestros niños y niñas”, insiste Fernanda.
La joven está en pareja desde hace once años con Lucía. Tras siete de relación, decidió concebir por inseminación artificial y, tras encontrar una donante anonimo, tener su primera y hasta ahora única hija en una clínica Buenos Aires: ella tiene hoy cuatro años, y dos mamás. “Son cosas muy consensuadas, siempre lo recalco. Una fue a buscar un embarazo deseado. Teníamos mucho miedo de no poder responder a sus preguntas y sobre todo a que nos recrimara la ausencia de un padre”, confesó Fernanda.
Ella cuenta que la primera experiencia “social” de su hija fue, en parte, traumática. “Cuando tuve que llevar la nena al jardín por primera vez, hace dos años, le planteé eso mismo a la directora: que nuestra niña tenía dos mamás; Lucía y yo. Le explicamos que yo era la mamá biológica, y que mi pareja era otra mamá. Recuerdo que a la directora mucho no le gustó, y nosotras mismas le propusimos que dijera ante el resto de los padres que Lucía era la madrina”.
Fernanda recuerda que cuando su hija había cumplido dos años, se mostraba tímida. “La maestra del jardín entendió que tenía un problema no resuelto y nos planteó que debíamos mandarla a un psicopedagogo. Nosotras la llevamos, pero a un fonoaudiólogo. Y después de cuatro sesiones me dijo que la nena no tenía ningún problema”.
El diagnóstico se reafirmó en segundo año de jardín. “La nena se empezó a soltar y no hubo ningún problema. Incluso hoy no para de hablar: la mirás y te habla”, cuenta entre risas.
De igual modo, Fernanda aclara que con los papás de los compañeros “no esta blanqueado” el tema. “Si se dan cuenta, se dan. Y si me lo preguntan lo cuento. No somos bichos”, explica.
También relata que, en sus primeras preguntas, su hija también la puso incómoda. “A los dos años me preguntó por primera vez por qué no tenía papá. Y yo le explique no tenía, pero que sí hubo un hombre que ayudó a su mamá para que ella naciera. Le dije que hay diversidad de familias; que hay niños criados por una mamá, por dos mamás, y otros por un papá y una mamá. Y también algunos por abuelas o por tíos. Y le empecé a nombrar compañeritos que no tenían papá o mamá, para que vaya entendiendo”, rememora.
Ahora, Fernanda afirma de manera tajante que hoy “ese tema”, a su hija “le cerró”. “De golpe y porrazo un día se levantó y dijo; yo tengo dos mamás. Ella es la que la tiene más clara”, sintetiza.
A su lado, Silvia, otra integrante de Mis Mamás Rosario, asiente con la cabeza. Es que con Fernanda se conocen desde hace rato. Silvia cuenta que esta en pareja con otra mujer, Mónica, desde hace diez años. Y la primer parte de su historia es idéntica a la de Fernanda; la decisión de ser mamá llegó luego de mucho tiempo de relación y tras reflexionar bastante, con sesiones de terapia incluidas. Finalmente decidió quedar embaraza, también por la vía de la inseminación artificial, pero en una clínica rosarina. Hoy su hija hoy ya tiene tres años, aunque la diferencia es que después su pareja también tuvo deseos de tener su propio hijo “de sangre”.
“La relación que tiene con la nena es magnífica, pero ella quería tener su hijo biológico también. Y está en eso; hoy está embarazada de mellizos”, cuenta Silvia. La mujer relata que en la pareja tal vez allá sido ella quien primero decidió quedar embaraza por ser “la más grande”. “Fui yo la que empezó y después le llegó a ella. La cuestión está dividida. Hay parejas en donde el deseo es de una sola y en otras es de las dos”, explica.
Con todo, el objetivo del grupo “Mis Mamás Rosario”, que uno de los anfitriones del encuentro de familias homoparentales de este fin de semana es sensibilizar a la sociedad sobre la existencia de estas familias diversas.
“Queremos demostrar que llevamos una vida común al igual que cualquier otra familia. Estamos felices y orgullosas de ser mujeres lesbianas que pudieron concretar el deseo de formar una familia y ser madres, con todos los desafíos que eso implica”, concluye Fernanda.
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