Lo último que su familia sabe es que a las 10 de la mañana del 30 de abril dos policías le labraron un acta por circular sin permiso en cuarentena. Dos meses después, tres testigos le comunicaron a la mamá que habían visto cómo el joven se subía a un patrullero de la Bonaerense cerca de las 15.30
Por La Vaca
La última vez que Cristina Castro vio a su hijo fue la mañana del 30 de abril, cuando Facundo se despidió y salió temprano de su casa de la localidad bonaerense de Pedro Luro (municipio de Villarino) en dirección a la casa de su exnovia, situada en Bahía Blanca.
Tres meses después, Cristina atiende a MU (como parte de una investigación que saldrá en la próxima edición) a la espera de la respuesta de la jueza federal María Gabriela Marrón sobre el pedido de recusación de la familia al fiscal federal Santiago Ulpiano Martínez (la jueza, finalmente, lo rechazó), en la causa que se investiga como desaparición forzada de persona. “Siento mucha impotencia de ver cómo desde Bahía y Villarino se han fraguado cosas, intentando tapar todo. Duele mucho ver cómo la Bonaerense sigue aportando testigos falsos y el fiscal los avala. Por eso hablo de un sistema corrupto: desde el primer día que no me dejaron entrar en Buratovich, el subcomisario desplazado que nos amenazó y el hecho de mirarles a la cara y saber cómo mienten los testigos falsos”.
En tres meses, la democracia argentina aún no respondió una pregunta que cala como una herida profunda en el país del Nunca Más: ¿dónde está Facundo Astudillo Castro?
Cristina supo que a las 10 de la mañana del 30 de abril dos policías le labraron un acta a Facundo por circular sin el permiso en medio de las restricciones por el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio. Luego, casi dos meses después, tres vecinos de Luro le dijeron que el mismo 30 de abril habían visto cómo Facundo ingresaba a un movil policial, alrededor de las 15:30. Cristina cuenta que los tres testigos decidieron comunicárselo luego de que no les aceptaran la declaración en la comisaría, donde les dijeron que el joven estaba perdido. Al ver que seguía desaparecido, la contactaron.
En el medio de ambas, alrededor de las 13:30, Cristina mencionó una llamada desde el teléfono de Facundo a su celular. “Mamá, vos no tenés idea de donde estoy”, recordó Cristina, aunque el diálogo le parece sospechoso: “Tendría que haber advertido que me dijo ‘mamá porque ellos siempre me llaman ‘bruja’”.
Entre las 10 y las 15:30, hay una franja temporal en donde estos tres meses intervinieron una telaraña de testigos, contradicciones policiales, filtraciones a la prensa local, el cambio de la causa del fuero provincial (“averiguación de paradero”) al federal (“desaparición forzada de persona”) y una pregunta que aún no se contesta.
Uno de los abogados de la familia, Leandro Aparicio, resumió lo que la querella entiende como “cinco etapas del encubrimiento” sobre el accionar de la Policía Bonaerense:
Aparicio se refiere a la testigo de identidad reservada que “mágicamente” se filtró a la prensa local antes de su declaración. La familia responsabiliza al fiscal Martínez por las filtraciones, además de acusarlo de no recibir a la familia y habilitar a los “testigos inducidos” por la propia Bonaerense. La querella lo recusó por temor de parcialidad, y recordó que Martínez llegó a la fiscalía federal gracias a un pliego que habilitó Mauricio Macri como presidente, a pesar de las objeciones de los organismos de derechos humanos por denunciarlo como uno de los principales obstáculos en los avances de los procesos de Memoria, Verdad y Justicia en Bahía Blanca.
El lunes, la fiscalía emitió un comunicado en el que detalla medidas de investigación, y los movimientos que ha tenido en la causa. Sin embargo, concretamente sobre la órdenes de allanamiento y rastrillajes, concluyó: “Hasta ahora no se arribó a conclusiones que permitan orientar la pesquisa”.
La jueza Marrón, finalmente, rechazó el pedido de la familia.
En estos tres meses, las principales autoridades del Gobierno se expresaron de diversas formas:
Más allá de las declaraciones y los discursos, a 91 días de la desaparición, no hay una respuesta clara respecto a qué pasó con Facundo Castro el 30 de abril, y su mamá pidió la intervención directa a la ministra Frederic: “Estoy cansada de luchar contra un sistema corrupto”.
También dijo que no quería que la llamaran más. “Me refiero a los funcionarios que dicen: `Lo siento´”, dice a lavaca. “No quiero que nadie lo sienta. Quiero que trabajen, actúen y hagan las cosas. No quiero que Berni venga y me diga que lo siente. No quiero que Axel venga y me diga que lo siente. Quiero que tomen cartas en el asunto porque es su policía la que está acusada de desaparecer a mi hijo. Berni de acá se fue sabiendo todo lo que se hizo, no soy tonta. Que lo esté cubriendo es otra cosa. O le mintieron demasiado bien o no quiere ver la verdad”.
Cristina sabe que todas las contradicciones y la falta de respuestas apuntan a otro factor que se repite en estos casos: marear a las familias. “No lo van a hacer. Sigo firme. Sé que mi hijo no salió de Buratovich. Yo sé que ahí le hicieron algo malo. No me van a convencer de otra cosa. Y lo voy a seguir gritando, hasta que digan la verdad”.
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