Rosario, viernes 12 de junio de 2026
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Rosario, viernes 12 de junio de 2026

“9 (nueve)”: la feroz diatriba de una madre que entre la angustia, el frenesí y la ilusión da un vuelco radical a su vida

Con dramaturgia y dirección de Tadeo Pettinari y la notable actuación de Silvina Santandrea, la propuesta teatral que se presenta en La Morada propone un acercamiento ingenioso y sensible, en tono de comedia dramática, acerca de la identidad de género
“9 (nueve)”: la feroz diatriba de una madre que entre la angustia, el frenesí y la ilusión da un vuelco radical a su vida

Miguel Passarini

Una historia que se enmascara dentro de otra. Una mujer (una madre que no puede ver la realidad) y la desesperación que la abisma frente algo desconocido a lo que le teme; el amor incondicional por un hijo que no es lo que ella esperaba (o quizás en el fondo, sí) y la pequeña gran tragedia que sumado el paso del tiempo se vuelve comedia.

Con texto y dirección de Tadeo Pettinari, un artista de talento inusual, corrido de ciertas tradiciones teatrales, que luego de un largo periplo por el país y el exterior está de regreso en Rosario y que en sus lógicas dramático-escénicas elije ir por los atajos y no por los caminos transitados, aunque dejando ver sus influencias, dirige a la siempre notable Silvina Santandrea, una actriz que todo lo puede, que todo lo da con su singularísima experiencia en el humor y el concert (aunque aquí hay cuarta pared), en 9 (nueve), un material singularísimo y poderoso, entre otras cosas, acerca de la aceptación.

“9 (nueve)”: la feroz diatriba de una madre que entre la angustia, el frenesí y la ilusión da un vuelco radical a su vida

Se trata en ciernes de la diatriba de una madre aterrada frente al cambio de género de su hijo, que habita en un pueblo donde los prejuicios marcan el latido cotidiano, donde la gran mayoría vive pendiente de la mirada de los demás, y donde ese conocimiento de lo íntimo pero ajeno hace al típico “pueblo chico infierno grande”.

En principio, lo que aparece como un monólogo interior, un momento imaginado y ensoñado en vísperas de una Navidad, que la vis cómica de Santandrea lleva a los límites con tanta sutileza como desparpajo, termina derivando en una “tour de force” con aires de cómic, plagado de diálogos sordos con una serie de personajes que completan esa postal kitsch y pueblerina, estallada luego en las contradicciones de la gran ciudad, donde el prejuicio es la materia en cuestión.

Se trata de un texto muy bien escrito, por momentos imposible de representar, que Santandrea sabe transitar y Pettinari encontrarle sus lógicas para que, incluso, el living de una casa familiar mute y se transforme en esos otros lugares a los que Graciana, esa mujer conservadora que vive en un mundo que no conoce, diezmada por el qué dirán, que de ama de casa se transforma en heroína, decide ir para rescatar a su hijo Román, que en realidad es Romina.

“9 (Nueve)”: un unipersonal intenso y visceral que hace foco en la reacción de una madre frente a la decisión de su hijo  

Pero en definitiva, es un rescate personal en un recuerdo que cobra sentido, donde de una manera ingeniosa y sensible se pone en discusión un tema tan valioso y necesario como la identidad de género y lo diferente a lo que muchos intentan «normalizar».

De hecho, cuando ese hijo amado la confronta con esa verdad que ella conoce pero niega y no puede aceptar (Graciana dirá en algún momento: “No sembré bermudas para cosechar minifaldas”), el mundo que había construido empieza a desmoronarse, aunque de esos escombros logre construir ese otro mundo colorido y diverso en el que podrán estar todos y todas.

En ese punto, la identidad de género, un derecho adquirido que es ley en la Argentina pero que en tiempos del fascismo imperante volvió a estar en discusión, se vuelve visible desde un humor que domestica a la platea: lo gracioso y pueril se vuelve dramático y lo ajeno se hace propio en un recorrido que también es político, como lo son los cuerpos y las identidades disidentes, que interpelan acerca de la diversidad y las elecciones ante ciertas hostilidades o prejuicios que en realidad nunca se fueron, donde 9 (nueve) se redimensiona y empodera para abrir un debate.

“9 (nueve)”: la feroz diatriba de una madre que entre la angustia, el frenesí y la ilusión da un vuelco radical a su vida

9 (nueve) es un material lleno de aciertos, de una gran economía de recursos (desde la escenotecnia, vestuario, luces y universo sonoro) pero de un recorrido profuso que ira decantando y encontrando sus tiempos exactos, que pareciera abrevar en el ideario de los clásicos de Manuel Puig, aquellos donde el prejuicio, la hipocresía y el machismo son transversales, como La traición de Rita Hayworth o Boquitas pintadas, pero al mismo tiempo, con el desparpajo de los primeros personajes de Almodóvar, dando como resultado una especie de realismo punk donde, entre muchas otras cosas, queda en claro que la aceptación de los demás tiene siempre una previa que es la aceptación personal.

Hay que estar muy seguro de quién es cada uno para poder aceptar a esos otros, en este caso a un hijo trans, como es o como elige ser, y para eso hay que estar dispuesto a habitar otros mundos que también están en éste.

Para agendar

9 (Nueve), con dramaturgia y dirección de Tadeo Pettinari y la actuación de Silvina Santandrea, se presenta este viernes 12 de junio a las 21, y el domingo 14 a las 19.30, en la sala La Morada (San Martín 771, PA). Las entradas se encuentran disponibles ACÁ. IG: @9.laobra