Marilina Villalba vivía en estado de vulnerabilidad. Sin recursos económicos ni herramientas socioculturales para defenderse, batallaba contra el consumo problemático de sustancias. Lograba sobrevivir, según los investigadores, vendiendo dosis para una banda que se afianzó en el barrio Gráfico echando mano a la violencia extrema. Afirman que mantenía un vínculo amoroso con un integrante de la organización y que, tiempo antes de su desaparición -en noviembre de 2023-, ya había sufrido un ataque.
Hasta el momento, nada se sabe de ella. Según la investigación, hay indicios para determinar que fue asesinada y su cuerpo enterrado en algún lugar del barrio. Los investigadores hacen foco en puntos ubicados sobre la calle Magaldi, históricamente conocida en las crónicas policiales por diversos hechos de violencia lesiva.
La pesquisa, liderada por el fiscal Alejandro Ferlazzo, continúa activa. En mayo de 2024 se hicieron rastrillajes que localizaron restos óseos, pero los peritajes confirmaron que no pertenecían a Marilina. En aquel momento, el foco estuvo puesto en viviendas abandonadas, taperas y terrenos baldíos, especialmente sobre calle Magaldi (entre el 8500 y 8800), y en las inmediaciones de Ugarte al 700.
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Esta semana se ordenaron nuevos allanamientos para la búsqueda de restos óseos en la zona de Benteveo al 700. Los procedimientos se realizaron en tres domicilios donde trabajó el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), personal municipal, bomberos zapadores y grupos tácticos policiales, con resultados negativos.
Vulnerabilidad y contexto narcocriminal
Según la pesquisa, la desaparición de Marilina está vinculada con la investigación contra Lucas Uriel Sabán, imputado por el crimen de una pareja que vivía en el mismo barrio y se negó a abandonar su vivienda. Se trata de Francisco García y Karina Soledad Ferreyra, asesinados en Magaldi al 8700 en noviembre de 2023.
Pero no es el único hecho: por ejemplo, Sabán fue vinculado con el crimen de Susana Mena que según la investigación fue golpeada y ahorcada con un cable, circunstancia que quedó filmada.
A Sabán se lo relaciona con Jonathan «Gordo» Brezik, detenido como instigador del crimen de Rodrigo Sánchez (vinculado a su vez con Esteban Alvarado) en Wilde y San Lorenzo, entre otros hechos.

Brezik es hermano de crianza del líder de Los Monos Ariel «Guille» Cantero, y encabezaba esta banda delictiva que operaba en barrio Gráfico, según la fuente fiscal. En noviembre de 2024, varios integrantes de la organización fueron imputados, entre ellos Brezik —quien ya cumplía prisión en Chaco—, Nahuel R., Bruno P., Nicole I., Franco N. y el propio Sabán. como integrantes de esta banda y varios hechos de violencia extrema entre ellos homicidios.
La hipótesis principal en el caso de Marilina, quien era pareja de Sabán y ocupaba uno de los últimos eslabones de la estructura, es que fue asesinada y enterrada en el marco de este contexto narcocriminal.