Rosario, jueves 12 de marzo de 2026
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Rosario, jueves 12 de marzo de 2026

Crecen las dudas sobre el futuro de Topper: la crisis de su única planta en el país pone en riesgo la continuidad de la marca

La histórica marca deportiva Topper atraviesa una de las etapas más complejas de su historia en Argentina. La delicada situación que vive su única planta productiva, ubicada en Aguilares, encendió señales de alarma entre trabajadores y dirigentes sindicales, quienes advierten que un eventual cierre podría significar incluso la desaparición de la marca del mercado nacional
fabrica topper en tucuman

La fábrica, considerada una de las principales plantas de calzado del país, emplea actualmente a casi mil trabajadores. Sin embargo, en los últimos meses el establecimiento acumuló despidos, suspensiones y fuertes recortes en la jornada laboral, medidas que impactan de lleno en los ingresos de los operarios y profundizan la incertidumbre sobre el futuro de la producción.

El deterioro de la actividad no es reciente. Durante 2024 la empresa desvinculó a 120 operarios y, en febrero de 2025, otros 23 trabajadores quedaron fuera de la planta. Posteriormente comenzaron a aplicarse suspensiones periódicas con el objetivo de adaptar la producción a una demanda cada vez más baja.

En junio del año pasado la empresa y el sindicato acordaron un esquema de reducción de jornada laboral para intentar evitar nuevos despidos. El acuerdo implicó eliminar el trabajo de los sábados, reducir horas los viernes y suspender completamente ese día cada dos semanas, lo que generó una caída directa en los salarios de los trabajadores.

Ese sistema se mantuvo hasta el 28 de febrero pasado. Sin embargo, cuando los operarios se presentaron para retomar la jornada completa, la empresa informó que no contaba con insumos suficientes para sostener la producción durante toda la semana. Según fuentes sindicales, el programa productivo actual apenas garantiza actividad de lunes a jueves.

Caída de ventas y presión de las importaciones

La crisis de la planta está vinculada, en parte, al desplome de las ventas y al impacto de la apertura de importaciones en la industria del calzado. Desde la empresa señalaron en distintas oportunidades que competir con productos importados, en especial provenientes de Asia, genera una fuerte desigualdad en los costos de producción frente a la fabricación local.

El impacto ya se refleja en el bolsillo de los trabajadores. Daniel Gordillo, delegado de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina, explicó que la reducción de la jornada implicó resignar cerca de 15 horas de salario por quincena.

Según detalló, esa pérdida representa entre 150.000 y 200.000 pesos dependiendo de la categoría laboral. En la actualidad, muchos operarios perciben ingresos cercanos a los 700 mil pesos mensuales, un monto que, según el gremio, se ve rápidamente deteriorado por la inflación.

“Venimos perdiendo cerca de 200 mil pesos por quincena y no hay bolsillo que aguante”, advirtió el delegado al describir la situación económica que atraviesan los trabajadores de la planta.

Temor por el futuro de la fábrica

En medio de este escenario, la preocupación por el futuro de la fábrica crece entre los empleados. La planta de Aguilares es la única instalación productiva que la marca mantiene en el país, por lo que un eventual cierre tendría consecuencias directas sobre la continuidad de la producción de Topper en Argentina.

A esta incertidumbre se suma la versión de que la empresa habría puesto en marcha un programa de retiros voluntarios, que se pagarían en cuotas. La posibilidad de nuevas salidas alimenta el clima de preocupación entre los trabajadores, que buscan sostener sus puestos en medio de un panorama cada vez más adverso para la industria del calzado nacional.

Fuente: NecocheaDigital