La crisis del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) suma un nuevo capítulo atravesado por el ajuste. El cambio en los pagos a médicos desató un paro nacional y volvió a golpear la atención de los jubilados. En ese marco, la política económica que impulsa el ministro Luis Caputo empieza a impactar en uno de los sistemas más sensibles.
La resolución 1107/2026 del Gobierno modificó el esquema de ingresos de los médicos de cabecera del PAMI. Eliminó los honorarios por consulta y dejó únicamente el pago por cápita, un monto fijo por paciente.
Aunque ese valor subió de $946 a $2.100, la quita de adicionales impactó severamente en los ingresos. Según los profesionales, la caída ronda el 50%. Un médico que percibía cerca de $1.650.000 millones pasaría a cobrar alrededor de $800.000.
La medida, aplicada de forma repentina y retroactiva, generó un conflicto en todo el país.
Paro nacional y advertencias
El conflicto derivó en un paro de 72 horas que alcanza a unos 8.500 médicos y 3.200 odontólogos. Los profesionales advierten que, con estos cambios, el sistema deja de ser sostenible.
Muchos ya analizan dejar de atender afiliados del PAMI y pasarse al sector privado, lo que reduce la atención disponible para los jubilados.
Deuda y sistema al límite
El deterioro se profundiza con la deuda acumulada con prestadores, que ronda los 500.000 millones de pesos. Clínicas, farmacias, ópticas y laboratorios enfrentan atrasos de hasta cuatro meses en los pagos.
Jubilados en farmacia, PAMI Jubilados en farmacia, PAMI (Archivo -)
En este contexto se frenan prestaciones, se restringen servicios y los afiliados encuentran cada vez más obstáculos para acceder a la atención.
Más trabajo, menos recursos
A la caída de ingresos se suma una mayor carga administrativa. Los médicos deben asumir tareas vinculadas a formularios, gestión de medicamentos, insumos y trámites diversos.
También denuncian restricciones para solicitar prácticas básicas, lo que complica la atención y aumenta la presión sobre el sistema.
Jubilados en el centro del ajuste
El impacto final recae sobre los afiliados. La reducción de medicamentos gratuitos y la eliminación de programas de provisión incrementaron el gasto de bolsillo.
En los consultorios se repiten situaciones límite: pacientes que deben elegir entre comprar remedios, pagar el alquiler o cubrir necesidades básicas.
La política fiscal como telón de fondo
Lo que pasa en el PAMI forma parte del recorte del gasto impulsado por el gobierno de Javier Milei y ejecutado por Luis Caputo. Con menos recursos, el sistema se debilita, crecen los problemas y el impacto vuelve a caer sobre los jubilados, que cada vez tienen más dificultades para acceder a la atención.