El emblemático bar El Cairo (Santa Fe y Sarmiento), se prepara para recibir una de las propuestas más singulares y cuidadas de la escena musical rosarina actual. El sábado 20 de junio, a partir de las 21, el rosarino Diego Wacker subirá al escenario para ofrecer un concierto que promete combinar la calidez de la canción de autor con la potencia eléctrica del rock de nuestra tierra. En esta oportunidad, el músico no estará solo, ya que sumará a la velada el talento de Fabricio De Vita en batería y Eugenio Rosa en teclados y sampler, garantizando una base rítmica y atmosférica de alto voltaje para repasar las canciones de su aplaudido trabajo Ascenso-Descenso y adelantar material exclusivo. Las reservas ya pueden realizarse al 3412788273 y la modalidad de ingreso será bajo el formato de entrada al sobre.

La trayectoria reciente de Wacker demuestra una búsqueda constante de nuevos desafíos y una notable versatilidad que escapa a los encasillamientos. Tras un 2025 en el que fue revelando su último material de estudio en forma de “píldoras” digitales, y luego de sorprender a sus seguidores con una lograda versión en clave jazzera para conmemorar los 35 años de “El cielo puede esperar”, el icónico álbum de Attaque 77, el compositor rosarino decidió salir definitivamente de su zona de confort. El resultado de ese movimiento fue el lanzamiento de “Por el camino”, una balada que fusiona la raíz folclórica con la impronta rockera y que se transformó rápidamente en el eje conceptual de su actualidad artística. La canción está dedicada a quienes participaron del Primer Congreso Indigenista Interamericano, de 1940.
En términos simbólicos, tanto desde la letra como desde la estética de la tapa, Por el camino propone un itinerario de memoria ancestral, de huella histórica y de resistencia. La canción no mira ese pasado como una postal detenida, sino como una presencia viva: un dolor que persiste, un alarido que todavía resuena y una energía que sigue latiendo en el presente. En ese sentido, el “camino” de la canción es también una marcha de la memoria: un trayecto atravesado por el sufrimiento, pero también por la dignidad, la supervivencia y el despertar.
El espectáculo del sábado 20 se plantea como una experiencia integral y multisensorial que excede lo estrictamente musical. Fiel a la premisa de Wacker de que “cada canción constituye una fotografía particular y un universo autónomo en sí mismo”, la presentación contará con una cuidada puesta visual desarrollada por el artista y su equipo de producción. Así, los asistentes al mítico bar céntrico podrán disfrutar de un repertorio que viaja desde el pulso rockero de “No es la cresta de la nube” hasta la intimidad de “Hoy que el sonido es río” y las texturas industriales de “Un día para desperezar los párpados”, y también serán testigos de una obra que se ve y se siente en cada rincón del escenario.