Créditos: Micaela Pertuzzo – Biblioteca Vigil
Desde 2024, La Vigil (Alem 3086) trabaja para recuperar su observatorio. Actualmente, tiene observaciones astronómicas todos los miércoles a las noche, si el cielo está despejado. Este trabajo es fruto del esfuerzo realizado entre egresados y estudiantes de la Universidad Nacional de Rosario y la comisión directiva de la institución, que había acercado a ellos la invitación de sumarse. Ahora buscan ampliar las capacidades de todo el equipamiento de barrio Tablada y la reciente noticia de la identificación en el Complejo Astronómico Municipal de dos elementos del telescopio original, sustraídos durante la última dictadura militar, abre una ilusión en este sentido.
El encargado de las visitas, quien en gran medida coordinó esta reactivación, es el físico y docente Carlos Silva. En esta nota comparte los detalles.
La relación de Vigil con el cielo y la astronomía es de larga data: empezó con talleres y charlas entre las décadas del cincuenta y sesenta, siguió con la compra de un telescopio único —por su altísimo valor y por la confección de sus piezas— a la empresa alemana Zeiss y, por consiguiente, la instalación de un observatorio astronómico en 1969 que creció y creció hasta su cierre y desmantelamiento con la intervención cívico-militar que sufrió La Vigil desde febrero de 1977, durante la última dictadura.
Los detalles de esta historia y su cronología están descriptos en esta nota publicada hace unos días.
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Vale recordar que la intervención iniciada en 1977 se extendió por décadas y tuvo varios capítulos pero solo marcaremos algunas fechas claves: apenas llegaron los represores el observatorio quedó cerrado; en 1979, ex estudiantes y docentes de La Vigil recuerdan que el interventor anunció que habían robado la lente del telescopio; en 1982, una nota publicada en La Capital informaba un robo en en el Complejo Astronómico Municipal y señalaba que esos elementos robados habían pertenecido a Vigil antes de ser “donados” al ente municipal. En 1981 la intervención de Vigil pasó a manos de la Provincia, la liquidación se dio por finalizada recién en 2008 y en 2013 La Vigil volvió a manos de una comisión directiva: eran los históricos socios y ciudadanos que trabajaron por la recuperación de la asociación civil, hoy Biblioteca Popular y mutual.
La reactivación del observatorio tuvo un capítulo previo entre 1998 y 2005 pero luego volvió a quedar trunca. A fines de los noventa fue justamente la primera vez que Silva fue al espacio, porque hacía talleres de astronomía en Funes y fueron de visita.
En 2024 la comisión directiva de Vigil se acercó a Carlos Silva y le propuso la tarea de poner en marcha de nuevo el observatorio. La primera vez que subió a la cúpula, Silva descubrió que uno de los lentes aún funcionaba. Hacían falta nuevos ojos para mirar otra vez y mejor aquel equipamiento: además, la llegada de él junto a estudiantes y colegas, trajo de nuevo una información que circulaba entre aficionados a la astronomía pero que no llegaba del todo a la comisión de Vigil: muchos suponían que esos equipos robados durante la dictadura estaban en el Complejo Astronómico Municipal. Fue esto lo que reactivó la investigación, el buceo por los archivos de la institución y el ponerse en contacto con la entidad municipal. Estos hechos están descriptos en esta nota publicada recientemente.
“En el 2024 yo estaba terminando mi tesina de la licenciatura en física. Uno de los miembros de la comisión directiva que había sido alumno mío en la facultad viene y me invita a venir, a ver en qué estado estaba el observatorio. Yo sabía que había un lente de reemplazo que se compró en el 98. Sabía que si eso estaba, listo, podíamos observar. Y estaba, efectivamente, con una capa de tierra de varios milímetros encima. Así que el primer día que vinimos con Roberto Frutos (presidente de la comisión) lo desarmamos, fuimos a buscar un destornillador, lo desarmamos y lo metimos debajo de una canilla para lavarlo. Sabíamos que con eso se podía seguir trabajando”, describió a este medio.
El trabajo de reacondicionamiento llevó un año y medio y en septiembre de 2025 se anunció el regreso de las observaciones, una actividad abierta al público y gratuita. A la par la comisión ya se estaba reuniendo con integrantes del Complejo Astronómico y la Justicia federal libraba oficios para avanzar en la investigación.

“Primero, nos interesaba poder volver a observar, para después poder recuperar las funciones pedagógicas y en algún momento también funciones científicas de este observatorio. En este momento, por ejemplo, estamos observando el sol por proyección, que es la manera más segura de observarlo. Y gracias a todo el trabajo que se hizo de volver a recuperar la apertura de la cúpula, su rotación y los movimientos mecánicos del telescopio, estamos pudiendo invitar al público a observar. Estamos con un programa de observaciones en el que cada miércoles hay algo distinto para observar”, explicó.
Silva aclaró que no se requieren conocimientos previos. A su vez, ya existe en Vigil un taller de astronomía para adultos que se dicta todos los viernes a las 19, tampoco se necesita conocimiento previo sobre le tema y en julio se abre nuevamente la inscripción.
“La idea es venir a aprender de una ciencia que, me gusta decir, requiere de paciencia. No es nada más observar y bueno, que pase el siguiente. Sino venir a llenarnos de preguntas, algunas las vamos a responder, otras no se saben todavía. Buscamos que sea un espacio de aprendizaje, no sólo venir, contemplar y asombrarse. Además de asombrarse, también hay que aprender de cómo se hace ciencia”, propone Silva.
Un tajo en el cielo de Tablada
En diciembre del 69 se habilitó por primera vez el observatorio astronómico en Vigil. Sobre aquellos años, hasta el 77 y su desmantelamiento, Natalia García —licenciada en Ciencias de la Educación, a cargo de las visitas guiadas a la institución— repasó: “Acá pasaron cientos de pibes de escuelas que miraron a través de este ocular. Te explotaba la cabeza… No se vuelve mirar el cielo de la misma manera una vez que pasa por esa lente y por ese cielo que se abre. Porque La Vigil abrió un tajo en el cielo y lo mostró de otra manera. El cosmos se mostró distinto al barrio y a los pibes y pibas de las escuelas que pasaron”.
De alguna manera grafica el enorme impacto de esta institución que nació en un barrio de trabajadores, que buscó responder tanto sus necesidades materiales como simbólicas y que se expandió de tal manera que llegó a ocupar un lugar en la astronomía mundial. Y de todo este proceso —de adquisición, de aprendizaje— participaban también sus vecinos, niños, adolescentes y adultos.
La compra a la empresa Zeiss, de la Alemania occidental, implicó una operación de grandísimo valor económico —la provincia de Santa Fe figuró como garante en la transacción— y posicionó a Rosario como un nuevo polo de producción científica.
Además de una cúpula con movimientos eléctricos, el equipo adquirido incluía “un telescopio refractor de 150 mm. y reflector de 300 mm., y en el foco de ambos, un filtro monocromador Lyot’”. Sólo había, en ese momento, tres equipos así en América Latina.

Silva explicó: “Un telescopio es como un dispositivo cuyo objetivo es capturar luz. Si yo, por ejemplo, quisiera capturar agua de lluvia voy con un balde, y si quiero capturar más, va a ser más grande ese balde. Este telescopio tenía doble tubo. Uno podía elegir con qué tubo mirar, como si uno pudiera elegir con qué ojo mirar. Teníamos un telescopio refractor de 15 cm de diámetro y otro de 30 cm de diámetro, del doble, que entonces capturaba más luz, tenía imágenes más brillantes, con mayor resolución, con mayor poder de separar. Era el único observatorio que se había encargado de comprar dos telescopios en uno. La luz entraba por uno o por el otro y el observador siempre se sentaba en este lugar y observaba por el ocular de uno de los dos, dependiendo de qué es lo que quería observar. Utilizaba uno u otro si quería observar planetas o si quería observar cúmulos globulares o estrellas, por ejemplo”.
Y siguió: “Además tenía un filtro que permitía observar el sol pero en una línea del espectro que se llama el hidrógeno alfa que permite ver protuberancias y todos los fenómenos físicos que están ocurriendo en las capas más externas del sol. Ese filtro es el monocromador de Lyot y también el telescopio reflector de 30 cm de diámetro que están hoy en día instalados en el telescopio del observatorio municipal, que tenía el mismo sistema. Sólo que aquí se había comprado con doble tubo y allá se había comprado con uno solo y en el lugar donde estaba el otro tubo venía un contrapeso”.
Está hablando de las piezas identificadas en el Complejo Astronómico Municipal. En un pedido al Concejo presentado en abril instaron a los ediles a que profundicen la investigación ya que tienen la hipótesis de que podría haber en el planetario municipal incluso más elementos de Vigil. El pasado martes 26 de mayo fueron recibidos en la comisión de Gobierno y ahí integrantes de la comisión directiva de Vigil y de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (Apdh) pudieron exponer su punto de vista y responder preguntas sobre el caso.
“Entonces lo que hoy perdió La Vigil es la capacidad de observar con mayor resolución lo que son cúmulos estelares, por ejemplo, y también esa capacidad de observar el sol. Cuando el filtro ya estaba instalado en el observatorio municipal, cuando regresa a la democracia, uno de los trabajadores de aquí que luego siguió su carrera en Estados Unidos y luego volvió y fue investigador del CONICET, hacía un trabajo práctico con los estudiantes de licenciatura en física de observación del plasma solar y lo comparaba con la física del plasma de un laboratorio. ¿Qué quiero decir? Que era un instrumental que permitía hacer trabajo a nivel universitario. De recuperarse podríamos volver a hacerlo en Vigil si está en funcionamiento. No sabemos en qué estado está hoy en día ese filtro, pero si está funcionando podrían hacerse observaciones solares. Realmente hoy un telescopio solar de esas características para observar el hidrógeno alfa es muy costoso”.

Silva se muestra muy entusiasmado: por la historia, por lo logrado, por lo que se recuperó y por lo que aún puede recuperarse. Hoy está haciendo un doctorado en educación en ciencias experimentales, “estudiando un poco cómo se enseñaba la astronomía históricamente en Rosario”. Le encantan las preguntas curiosas de los visitantes todos los miércoles a la cúpula de La Vigil.
“Cuando llegamos como grupo en 2024, les contamos que había como un boca en boca. Por eso a algunos de los que siempre estuvimos en el ambiente de la astronomía no nos sorprendió tanto. Hay muchas cosas que aún no sabemos. Lo que sí sabemos es que los elementos identificados en el Complejo Astronómico no están completos. Salvo, por ejemplo, el filtro de Lyot que está operativo y se usó para publicaciones científicas y todo. En cambio la rama reflectora de 30 cm probablemente o, más bien, lo que comentan es que tuvieron que hacer un espejo nuevo, porque allá lo encontraron como dice esa crónica de 1982 con un vidrio plano y una bolsa de arena abajo. Nos dicen que probablemente a ese espejo lo tuvieron que hacer, así como acá se hizo un lente nuevo en el observatorio de La Plata. Pero se reconstruyó a partir de partes que dejaron, se llevaron una parte muy importante pero dejaron otras sin las cuales ese telescopio no funciona por lo que nos da argumento para decir que fue un robo planificado solo para hacer maldad y no para usarlo en otro telescopio”.
Ahora La Vigil —una vez más, resultado de sus tres décadas de intervención— pide la devolución de sus equipos. Pide una reparación, como mínimo, simbólica. Exige, una vez más, memoria, verdad y justicia.
Próximas actividades
Durante junio, los miércoles de observaciones astronómicas serán así:
- 3 de junio: Cúmulos estelares
- 10 de junio: Júpiter y Venus en el horizonte
- 17 de junio: La Luna y Venus en conjunción aparente
- 24 de junio: Nuestra Luna y sus cráteres
No se necesitan conocimientos previos. Se suspenden con cielo nublado o mal tiempo. La entrada es libre y gratuita.
Se hace en la cúpula del Observatorio (Alem 3084), es un séptimo piso al que se accede por escalera.