Rosario, domingo 31 de mayo de 2026
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Rosario, domingo 31 de mayo de 2026

Desde la tribuna: un papelón del que tienen que hacerse cargo dirigencia, técnico y jugadores

Era el partido que había que jugar bien, era el partido que la gente quería, era un partido por el honor. Así lo entendía el hincha. Pero parece que no el DT, ni los jugadores, ni la dirigencia. No hubo juego, no hubo planteo, o fue horrendo, no hubo temperamento. Un papelón. Lisa y llanamente
Desde la tribuna: un papelón del que tienen que hacerse cargo dirigencia, técnico y jugadores

Era el partido que había que jugar bien, era el partido que la gente quería, era un partido por el honor. Así lo entendía el hincha. Pero parece que no el DT, ni los jugadores, ni la dirigencia. No hubo juego, no hubo planteo, o fue horrendo, no hubo temperamento. Un papelón. Lisa y llanamente.

Cuando Gonzalo Belloso decidió la salida de Ariel Holan e Ignacio Malcorra (no pudo en ese momento con Carlos Quintana y Jorge Broun aunque quería) tomó el camino de los patrones de estancia y seguramente lo hizo con la convicción de que era lo mejor para Rosario Central. El tiempo pasó y quedó muy claro que desde que recibió la Copa por ser primero de la general el presidente y su equipo de trabajo no acertaron ninguna determinación importante.

La elección de Almirón no despertó ilusión y su trabajo menos, terminó de agotar a la gente por sus inentendibles planteos, sus caprichosas elecciones, por Pol, por el chileno, por forrear a una dupla central que fue la mejor de las últimas décadas. Y todo eso está avalado por la dirigencia.

Es verdad que se ganó mucho, y está bien. Es un mérito que hay que reconocer el de ganar mucho más allá de contar con un muy buen plantel. Pero el único partido clave que se metió en el bolsillo fue el clásico. Después, derrota con River, caída en Ecuador y ahora con Estudiantes.

Y para colmo, la despedida de Quintana en el mismo día de un partido clave, en el que, obviamente, después los zagueros fueron un desastre.

El fútbol es día a día, y hay que revalidar los aciertos de manera permanente. En este caso muchas cosas se hicieron bien antes y muchas mal ahora. Esconderlas bajo la alfombra genera estas cosas.