Antes de ser una actriz respetada y premiada, Chunchuna Villafañe fue la modelo publicitaria más cotizada del país. Con sus impactantes ojos claros, su carisma notable y una elegancia natural, se convirtió en la cara de marcas emblemáticas, desfiló en París y personificó la modernidad estética de la Argentina de los años 60 y primeros años 70.
Chunchuna, que también era arquitecta y luego se dedicó de lleno a la actuación, falleció en la madrugada de este jueves, a los 92 años, según confirmó su propia hija, Juana Molina, en un sentido comunicado que encabezó con la frase: “Murió mi mamita”.
Ícono en la televisión nacional, así como en el teatro y la pantalla grande, con participación en trabajos destacados como La historia oficial, título por el que fue nominada al premio Cóndor de Plata y en el Festival de Cine de Chicago, Villafañe, luego de abandonar su carrera de modelo, comenzó con la actuación, que se convirtió en su gran pasión.
Juana Molina informó el deceso a través de su perfil de Instagram en redes sociales: “Amigos, murió mi querida mamita. Era algo que esperaba y temía. Sucedió esta madrugada”. Y desde lo personal, añadió: “Es un cocktail de sensaciones. Cuando volví a su casa y vi su cama vacía, me di cuenta de que la voy a extrañar mucho”.
“Esa ausencia inmensa. Ir a su casa a conversar, era algo que hacía muy a menudo y sería incapaz de recordar alguna de esas conversaciones que duraban horas. No sé de qué hablábamos, pero conversábamos mucho”, continuó en el escrito.
En tanto, la intérprete compartió que no tendrá ánimos para presentarse a su próximo espectáculo: “Creo que ahora quiero estar con mi hijita bien juntitas las dos. Así que, con mucha tristeza, quiero avisarles que mañana (por este viernes) no voy a poder hacer el show en San Miguel. Hasta hace unos minutos pensé en hacerlo igual, pero luego me pareció que iba a ser una epopeya que no puedo protagonizar”.
“Estoy siempre agradecida por su apoyo y amor. Pasará, sanará”, cerró Juana.
Por su parte, la Asociación Argentina de Actores y Actrices recordó la trayectoria de la artista, también en su faceta publicitaria, que la catapultó rápidamente como “una de las figuras más reconocidas de su época”.
No obstante, Villafañe buscó perfeccionarse como intérprete y estudió con Agustín Alezzo y, en 1976, se afilió al referido sindicato que, junto al Senado de la Nación, le hicieron entrega del Premio Podestá a la Trayectoria Honorable en 2014.

La pantalla chica fue uno de sus ejes y parte de la cercanía con el público a través de ficciones como Atreverse, Mujeres asesinas, Tratame bien, Alta comedia, El teatro de Jorge Salcedo y El ciclo de Guillermo Bredeston y Nora Cárpena.
Los hijos de Fierro, No toquen a la nena, Un guapo del 900 y Vidas privadas, dirigida por el rosarino Fito Páez, fueron algunas de las producciones del séptimo arte en las que trabajó. Mientras que, sobre las tablas se la pudo ver en títulos como Ricardo III, Cartas de amor, Acaloradas y Días felices, entre otras.
La agrupación de intérpretes también recordó su labor en el “compromiso social y político junto al padre Carlos Mugica en la Villa 31”, así como los tiempos en los que “formó parte de la comitiva que acompañó a Juan Domingo Perón en su regreso al país en 1972”.
De hecho, nunca fue ajena a la realidad del país. Durante la década de los 70, profundizó su militancia política y social al colaborar activamente con Mugica. Y debido a este compromiso, fue amenazada por la Triple A y debió exiliarse junto a su familia en España y luego en Francia.
Tras regresar a la Argentina con la vuelta de la democracia en 1983, su rostro, ya famoso por las pasarelas y el activismo político, ganó relevancia internacional en la actuación.
Su consagración definitiva llegó con el rol de Ana en La historia oficial, la emblemática película de Luis Puenzo estrenada en 1985 que resultó ganadora del Oscar a mejor film extranjero, donde interpreta a una militante argentina que regresa al país desde el exilio (un personaje cercano a su historia), y comparte con Norma Aleandro, protagonista del film, una de las escenas antológicas del cine nacional de la post dictadura.
Su último paso por las pantallas y los escenarios se dio en 2017. Su despedida del cine fue en la película de humor negro Madraza, donde interpretó al personaje de Teresita, mientras que en televisión su trabajo final fue ese mismo año en la serie de antología En viaje. Unos años antes. Y entre 2011 y 2012, había tenido su último gran éxito teatral al formar parte del prestigioso elenco coral de Ocho mujeres, la celebrada obra que dirigió José María Muscari.