Por Lucía Vega
Cinco horas y pico de dormitar medio sentado, medio acostado en una butaca del colectivo semicama más caro que pudiera costear, un par de combinaciones y desorientaciones después, subte, trenes y colectivos, un joven animador rosarino llega a la puerta de Avenida Figueroa Alcorta 2999, en el barrio de Recoleta de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pablo Rodriguez Jauregui monta guardia en la puerta de la ATC TV (Argentina Televisora Color) a esperar que Caloi termine de conducir su programa semanal, Caloi en su tinta.
Un sobre abultado se encuentra dentro del bolsillo del abrigo de Pablo. Ese sobre lleva, en un formato analógico que ya no se utiliza pero posiblemente en unos años sea ‘cool’ por ser ‘vintage’, bocetos de sus dibujos, sus primeros trabajos, expectativas, sueños y ansiedad.
El coraje no. Ese lo lleva puesto él.
Se abre la puerta. Salen Caloi, María Verónica Ramírez (productora y esposa de Caloi) y Fernando Martín Peña (productor y seleccionador). El joven animador rosarino toma envión, intercepta a las tres personas, se presenta y saca apresuradamente el sobre abultado de su bolsillo.
Ahora Pablo sabía que Caloi tenía sus dibujos en sus manos. Pero lo que Pablo no sabía es que años más tarde él tendría los de Caloi en las suyas.
En 2006, Pablo, ya no tan joven, pero sí animador, siempre rosarino y ahora un par de cosas más, funda la EPA, la Escuela para Animadores de la ciudad de Rosario.
La EPA es una propuesta de educación no formal y una de las únicas tres opciones públicas para estudiar animación en el país. Cuenta con más de 430 egresados y depende del Punto Audiovisual Cine Lumière.
El Cine Lumière es un cine público, no está en el centro de la ciudad, pero es el centro donde converge el espíritu del 31° Festival Latinoamericano de Cine.
El 31° Festival Latinoamericano de Cine proyecta el lunes 1° de junio a las 20.30 hs. Coração das Trevas. Coração das Trevas es la primera película animada de la historia del Festival en participar en la competencia de largometrajes.
De los 240 largometrajes que recibió Gustavo Escalante junto a los otros programadores del Festival, Coração das Trevas fue el único animado. De los 684 cortometrajes recibidos, cinco participan de la competencia de cortometrajes latinoamericanos y uno de la rosarina: Criaturas del Paraná.
Para Gustavo Escalante, una de las personas encargadas de la curaduría del Festival, la animación tiene mucho prejuicio encima; de hecho, se utiliza en muchos más lugares de los que se cree. Hacer un largometraje de animación: “es caro, pero permite libertad plástica estética. De hecho, las películas que son de acción real, como Los Vengadores (Avengers), pero con mucho efecto, son casi animadas porque son todos efectos digitales. Eso también es animación. Es una mixtura de técnicas”.
La película, basada en el libro de Joseph Conrad pero con guiños a la clásica Apocalipsis Now, se proyectó dos veces en la programación del Festival. Durante la primera proyección, a los diez minutos de haber comenzado y en un momento de la trama donde al protagonista le estaban medio ofreciéndole una misión, medio apretándolo, luces rojas de la sala comenzaron a hacer intermitencias. Se prenden y se apagan frenéticamente, agudizando el clima de tensión de la escena.
La opinión de un grupo de estudiantes de animación, de acá, de Rosario, sobre la película es diversa. Una chica emite una onomatopeya traducible como “mmmmm” mientras titubea con la cabeza.
—A mí me gustó —la contradice uno del grupo.
—Sí, a mí también. Muy buena —suma otro.
La chica aporta que al día siguiente proyectarán un corto de animación de la escuela de la ciudad.
La animación rosarina pasó de concentrarse en un sobre abultado a ser escuela de jóvenes que tienen un ojo crítico para expandirse hasta actualizarse en un link que se pega en el casillero del formulario para llegar a la pantalla grande.
Pablo Rodríguez Jauregui dice que para hablar de animación en Rosario primero hay que hablar de Luis Bras y envía un link de Youtube al canal “LUIS RICARDO BRAS_pionero de la animación rosarina”. El canal promete “todas las películas, comerciales de TV y reportajes de este artista rosarino”. Pero, ¿quién es Luis Bras? Un maestro animador rosarino con proyección internacional. Javier Cossalter, Lic. en Artes e investigador de Cine Latinoamericano, amplía: “Se acercó al cine a principios de los sesenta de manera autodidacta, explorando técnicas artesanales de intervención directa sobre el material sensible sin el uso de la cámara, animación cuadro a cuadro”.
Luis tenía en San Lorenzo y Corrientes un taller que llamó El sótano, que fue el semillero de animadores reconocidos, como Pablo. Claro, fue el maestro de Pablo. Por eso él se corre de la escena cuando le preguntan por su trayectoria. Pero el foco de atención no puede correrse cuando se trata de la relación de Caloi con Rosario. Caloi no era rosarino. Su mujer tampoco. Entonces, ¿cómo se explica la donación de 350 obras a la Cinemateca Municipal, sino es a través de un joven Pablo Rodriguez Jáuregui que se animó a entregar una sola cinta llena de bocetos?
El sábado 18 de abril de 2026 a Rosario le regalaron 350 pedacitos de Caloi en su tinta. El nuevo patrimonio de la Cinemateca Municipal tiene muchas formas. Hay VHS, U-Matic y Betacam, todos formatos analógicos que ya no se utilizan, pero que ya son ‘cool’ porque son ‘vintage’.
Hace varios años Pablo Rodríguez Jauregui llevó una cinta de dibujitos a Buenos Aires. María Verónica Ramírez trajo 350 cintas de animación a Rosario. Fue una y volvieron muchas. Luis Bras inspiró a un joven animador rosarino a ir a Buenos Aires. Ese joven animador rosarino fue y vino. Fue y vino. Fue, vino y formó, acá en Rosario, a más de 400 animadores. Fue uno y volvieron muchos.