Desde Bogotá
Colombia se encamina a su segunda vuelta electoral el próximo domingo. En la primera vuelta —el pasado 31 de mayo— los dos candidatos más votados fueron Abelardo De la Espriella (40,99%) e Iván Cepeda (43,78%). El primero reproduce la lógica discursiva y la plataforma política de Javier Milei: promete despidos, fusión de ministerios, extractismos y violencia en un país donde la violencia política se cobró miles de vidas desde la década del 70. El segundo promete la continuidad del gobierno de Gustavo Petro, “el primer gobierno social de Colombia”, según él mismo definió.
Caminó su campaña electoral junto a los movimientos sociales que apoyan al Pacto Histórico y a la Alianza por la Vida, el pacto de izquierda que se encamina al ballotage. Pero su compromiso por Colombia no es reciente. En 1994, cuando tenía años 32 años, su padre Manuel Cepeda fue asesinado en plena calle por sicarios. Cepeda padre era congresista de Colombia por la Unión Patriótica, partido de izquierda que sufrió una persecución política que derivó en más de 6.000 muertes. Por ese exterminio, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado colombiano, alegando que sin su participación hubiera sido imposible un exterminio de tales magnitudes.
Tras el crimen de su padre, Cepeda hijo debió exiliarse en Europa, donde continuó sus estudios. Se graduó en filosofía e hizo una maestría en Derecho Internacional Humanitario. Al regresar a su país, lideró el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes del Estado (Movice). También fue facilitador de paz en el Acuerdo de Paz con las FARC-EP (2012-2016). En 2010 fue electo como representante a la Cámara por Bogotá; en 2014 fue electo senador, cargo que ocupa hasta hoy. Fue impulsor del Caso Uribe, en el que se investigó la intervención del ex presidente Álvaro Uribe Vélez como creador e impulsor de grupos paramilitares en Colombia. El Poder Judicial Colombiano declaró culpable a Uribe y lo condenó a 12 años de prisión en 2025, sentencia que fue revocada a los pocos meses en segunda instancia.
Entre sus compromisos de campaña se cuentan: garantizar la atención médica universal, ampliar la educación gratuita, combatir la corrupción y proteger el ambiente rechazando cualquier iniciativa de fracking.
Esta semana denunció al abogado De la Espriella ante La Haya y la Fiscalía General de Colombia por complicidad y financiamiento de grupos paramilitares que cometieron delitos de lesa humanidad. En particular, pidió que se investigue el vínculo entre el candidato y el grupo Autodefensas Unidas de Colombia, organización paramilitar y narcotraficante de extrema derecha que operó desde 1997 hasta 2006.
De la Espriella fue el líder de Fundación Iniciativas por la Paz y fue señalado en sede judicial por varios ex paramilitares como la persona ofrecía sobornos a jueces, entre otras operaciones para lograr la impunidad de las AUC. En su discurso de campaña resonó una promesa que abre una herida en un país signado por las políticas contrainsurgentes y el asesinato de líderes sociales y militantes: “destripar a la izquierda”.
Del otro lado, la fuerza del Pacto Histórico reside en que logró aglutinar a diferentes sectores de la izquierda y el progresismo colombiano en un solo partido. Fue la fuerza política que llevó a Gustavo Petro a la presidencia y que, posteriormente, se convirtió en un partido político. Por eso la campaña presidencial de Cepeda está signada por el apoyo de movimientos sociales por la paz, feministas, socioambientales y por pueblos indígenas.
En el cierre de campaña en Bogotá, este sábado, indicó: “Hemos movilizado a más de 1.300.000 personas en actos públicos, hemos obtenido una gran votación en la primera vuelta y también hemos elegido a la bancada parlamentaria más numerosa del país. Somos una fuerza incontrovertible, integrada por lo mejor del pueblo colombiano. Con el pueblo todo, sin el pueblo nada. Nuestra fuerza radica en que confiamos en el pueblo, creemos en nuestros movimientos sociales, en la juventud, en todas las organizaciones comunitarias, en las lideresas y los líderes sociales y por eso el 21 de junio, con toda nuestra fuerza, nos haremos sentir en la urnas ”.
Aida Quilcué: la primera candidata indígena a la vicepresidencia de Colombia
Aida Quilcué, mujer nasa del Cauca (sur colombiano), lideresa indígena, defensora de los territorios, de los derechos humanos y de la naturaleza y senadora desde 2022, es la candidata a la vicepresidencia de Colombia junto a Cepeda.
En 2008, en una emboscada militar, asesinaron a su esposo Edwin Legarda. Quilcué luchó por justicia para su esposo y también por justicia para otras víctimas de la persecución y de los “falsos positivos”; nombre que se le dio a las ejecuciones cometidas por el Ejército Nacional de Colombia contra ciudadanos no beligerantes pero cuyos asesinatos se presentaban como resultados de enfrentamientos en el marco del conflicto armado interno.
En diálogo con Marcha Noticias antes de la primera vuelta, aseveró que un desafío por delante es “la exclusión histórica que han tenido los 115 pueblos indígenas de Colombia, que son una presencia viva del país, una presencia que ha sido estigmatizada, que ha sido olvidada, que ha sido excluida y que es una presencia real de la riqueza cultural y natural que tenemos los pueblos indígenas, los pueblos campesinos, afrodescendientes y los pueblos más excluidos incluso en las ciudades”.
Agregó: “El segundo desafío es avanzar en las transformaciones que ha empezado el presidente Petro. Se ha avanzado con los derechos de la ciudadanía en el marco de las reformas del Congreso de la República y de reformas constitucionales y en derechos. Vamos a avanzar en todas esas propuestas que se están encaminando y que es la continuidad de ese proyecto político”.