Rosario, miercoles 17 de junio de 2026
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Rosario, miercoles 17 de junio de 2026

Adorni en el centro de la tormenta y la Casa Rosada reordena su estrategia

El oficialismo busca impedir que el Senado abra el recinto para tratar la interpelación y la moción de censura contra Manuel Adorni. Mientras la oposición asegura tener los votos para avanzar, desde distintos sectores del Gobierno comenzaron a circular señales sobre una posible salida del funcionario.
Milei y Adorni

La situación de Manuel Adorni ingresó en una etapa crítica. A horas de una definición clave en el Senado, el Gobierno nacional despliega gestiones para evitar que la Cámara alta habilite una sesión en la que podría avanzar el pedido de interpelación y la moción de censura impulsados por la oposición contra el jefe de Gabinete.

La discusión tendrá un primer capítulo este miércoles, cuando los jefes de bloque se reúnan en labor parlamentaria para resolver si el Senado sesiona esta semana. La preocupación del oficialismo radica en que, si el recinto se abre y el tema llega al debate, la oposición ya tendría consolidadas las mayorías necesarias para iniciar el proceso que podría terminar con la remoción del funcionario.

En ese contexto, durante las últimas horas comenzaron a multiplicarse las versiones sobre una eventual renuncia de Adorni. Según trascendió en conversaciones entre integrantes de la oposición y sectores de la Casa Rosada, la salida del funcionario estaría siendo evaluada como una alternativa para desactivar el conflicto antes de que escale en el Congreso.

La preocupación del Ejecutivo no es menor. El funcionario mantiene su cargo gracias al respaldo político de Javier Milei y de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, pero el escenario en la Cámara alta aparece cada vez más adverso.

Los números que manejan los distintos bloques reflejan ese panorama. El interbloque kirchnerista que conduce José Mayans fue el impulsor de la moción de censura y aportaría sus 28 votos para avanzar con el proceso. En la UCR, que encabeza Eduardo Vischi, al menos nueve de los diez integrantes estarían dispuestos a acompañar la iniciativa, aunque el Gobierno intenta influir sobre gobernadores aliados para evitar nuevas adhesiones.

La situación también genera tensiones dentro del PRO. La conducción partidaria cuestiona las explicaciones brindadas por el jefe de Gabinete, aunque busca evitar quedar asociada a una maniobra considerada por algunos sectores como “destituyente”. Sin embargo, dos de los tres integrantes de la bancada liderada por Martín Goerling respaldarían la moción.

Entre los bloques provinciales, donde conviven representantes de distintas extracciones políticas, también aparecen señales favorables al avance opositor. De los nueve integrantes de ese espacio, al menos cinco acompañarían una eventual destitución.

Mientras tanto, los 21 miembros de La Libertad Avanza se mantienen alineados contra el tratamiento de la moción. Sin embargo, incluso allí aparecen interrogantes. En caso de que el debate llegue al recinto, podrían surgir diferencias internas. Una de las figuras mencionadas es Patricia Bullrich, quien públicamente ya reclamó la renuncia de Adorni.

Con ese escenario de fondo, el Gobierno intensificó las conversaciones políticas. Según relataron legisladores opositores, distintos integrantes del Gabinete buscaron transmitir que la continuidad del funcionario estaría en revisión. Un senador radical que participa habitualmente de negociaciones parlamentarias aseguró que desde el oficialismo existe conciencia de que, una vez abierto el recinto, la situación del jefe de Gabinete se volvería insostenible.

La Casa Rosada conoce desde hace días el deterioro de la posición de Adorni en el Senado. La semana pasada, Patricia Bullrich le trasladó a Karina Milei el malestar existente entre sectores dialoguistas por las explicaciones que brindó el funcionario para justificar el incremento de su patrimonio durante el último año.

También se registraron contactos con legisladores para intentar frenar el avance opositor. Según trascendió, el ministro del Interior, Diego Santilli, habría pedido moderación a algunos senadores. 

Otro integrante de la Cámara alta afirmó haber recibido mensajes desde el Ministerio de Justicia indicando que la salida del funcionario sería inminente y que sólo restaría definir el momento del anuncio. Sin embargo, desde esa cartera rechazaron esa versión.

El Gobierno busca que esas señales alivien la presión sobre la reunión de labor parlamentaria de este miércoles. Allí se resolverá no sólo si hay sesión esta semana, sino también qué temas integrarán el temario.

Hasta hace pocos días, el oficialismo tenía otros planes y pretendía avanzar con el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada. Pero el panorama cambió por completo luego de la entrevista que brindó Adorni y de la presentación formal de la interpelación y la moción de censura impulsadas por el kirchnerismo.

La situación se agravó cuando el jefe de Gabinete anunció que concurriría recién en julio al Senado para presentar su informe de gestión. En la oposición interpretaron esa decisión como un intento de postergar una obligación constitucional y la reacción fue inmediata.

Tras una ronda de conversaciones con los bloques dialoguistas, Patricia Bullrich logró fijar la presentación para el próximo 2 de julio. Sin embargo, también comprobó que esos espacios ya no tienen margen político para seguir demorando una discusión sobre la continuidad del funcionario.

El cuadro terminó de complejizarse cuando la vicepresidenta Victoria Villarruel cuestionó públicamente a Adorni por no haber asistido nunca al Senado desde que asumió en noviembre y convocó a la reunión de jefes de bloque. La decisión obligó a todas las bancadas a fijar posición sobre la posibilidad de iniciar un proceso que podría derivar en un hecho sin antecedentes desde la reforma constitucional de 1994 que creó la figura del jefe de Gabinete.