Rosario, martes 23 de junio de 2026
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Rosario, martes 23 de junio de 2026

Cumbia cruzada, la trinchera cultural que resiste al individualismo, es furor y nació en zona sur

Nació hace más de medio siglo en el sur del gran Rosario y hoy copa los clubes de barrio. Como la academia "Cruzados por la Cumbia" en el club Fortín de Bella Vista que transforma el "sálvense quien pueda" en un refugio de abrazo y resistencia cultural
En el corazón de Bella Vista, el Club Fortín se vuelve refugio: frente al individualismo, el abrazo de la cumbia cruzada.
En el corazón de Bella Vista, el Club Fortín se vuelve refugio: frente al individualismo, el abrazo de la cumbia cruzada.

Los lazos sociales dan batalla en esta era en la que redunda el sálvese quien pueda, y lo hacen a través de fenómenos colectivos que renuevan la posibilidad de encuentros. La cumbia cruzada es uno de ellos. Nacida en el sur del gran Rosario hace más de medio siglo, en los últimos años ganó popularidad a través de las academias. Cruzados por la Cumbia es un ejemplo. Desde hace seis años, funciona de martes a viernes en el Club Fortín de Bella Vista, en San Nicolás 1970.

Cientos de jóvenes y adultos aprenden y se relacionan guiados por los profesores Federico Alfonso y Natalia Olivera. La escena es particular y llamativa: los pasos de cumbia mezclados con el tango, el pasodoble, la salsa y la bachata.

Los miércoles a las 21 van los principiantes y los viernes, los estudiantes avanzados que ya preparan coreografías.

Los que se preparan para los eventos y los que quieren bailar por bailar nomás se cruzan los martes y jueves de 21 a 22.30 en el Baile Social. Esa hora y media es un refugio que nivela y sirve para multiplicar en la memoria popular a la cumbia cruzada.

El frío no hace mella cuando se trata de bailar cumbia cruzada en el club Fortín.
El frío no hace mella cuando se trata de bailar cumbia cruzada en el club Fortín.

Identidad rosarina en movimiento

“La cumbia cruzada nació acá en el sur del gran Rosario. Fue en la década del 60, y es una expresión cultural profundamente ligada a nuestra ciudad. Con el paso de los años fue creciendo y expandiéndose a distintos lugares del país”, explicaron los profes mientras otros seguidores se empeñan en ubicar el origen en Villa Gobernador Gálvez.

Para Natalia, la cumbia cruzada tiene una identidad muy marcada. Aunque muchas personas la relacionan principalmente con el tango y el folklore, dice, también incorpora influencias «del pasodoble, chachachá, salsa y diferentes recursos coreográficos que la enriquecen». Por eso, la definió como una danza viva y en constante evolución.

«Este año, hicimos tres talleres de verano que estuvieron explotadísimos con más de 100 personas en cada turno. Fue una locura total, y eso un poco lo hicieron las redes sociales», aportó Federico.

A él lo atraviesa la danza desde los seis años. A esa edad empezó su formación en la Familia Abruzzesa. Participó en las fiestas de colectividades y formó jóvenes hasta que, en 2018, las reuniones semanales con amigos lo tentaron a enseñar cumbia cruzada. Esa actividad creció y se sumaron más personas a lo que en principio fueron clases improvisadas. Entonces, todo decantó, y fundó hace ocho años la academia Cruzados por la Cumbia.

El grupo de coreo representa a Cruzados por la Cumbia en cada evento. Foto: gentileza academia
El grupo de coreo representa a Cruzados por la Cumbia en cada evento. Foto: gentileza academia

Natalia Olivera empezó como alumna y con el tiempo terminó como la profesora que acompaña a Federico en la academia del Club Fortín. En paralelo, continuó con su formación en cumbia cruzada y se capacitó en otras áreas. «Me permitió adquirir herramientas pedagógicas y una mirada más amplia sobre el baile, la enseñanza y el manejo de grupos», enumeró sobre lo que le aportó ese trayecto académico.

Cumbia cruzada como costura social

«En una época de individualismo donde las personas están a través de una pantalla constantemente, las redes sociales sirvieron para que las personas nos vieran a través de los videos, les llamara la atención y quisieran pertenecer», repasó Federico el proceso que llevó esta danza a la popularidad.

También resaltó la importancia en los clubes de barrio, ya que las clases hacen que tengan vida y utilidad para que no cierren.

Natalia contó que las personas se suman porque es una danza que combina ritmo, técnica, diversión y conexión social. «Es un baile accesible para cualquiera, sin importar la edad o la experiencia previa, y al mismo tiempo permite seguir aprendiendo constantemente», puntualizó.

Además, resaltó que lo que más le gusta de la cumbia cruzada es su esencia. “Me enamoré de la conexión que genera entre las personas y de la identidad tan fuerte que tiene, el aire festivo y la elegancia. Por eso decidí apostar por este estilo y transmitir esa pasión a través de las clases”.

La profesora sumó que “lo que más valora la gente es que genera comunidad, amistades y recuerdos de momentos compartidos”.

El baile social como un todo

El salón del club Fortín es amplio, con piso de mosaico. El penúltimo jueves de mayo, con 7 grados, poco antes de las 21 se habían acercado más de 50 jóvenes y adultos para la clase del baile social.

Primero pagan la clase. Después dejan los abrigos, las bufandas, gorros y guantes en las sillas plásticas de los costados. Hay una energía relajada. Federico pone una cumbia y los junta. Es la secuencia, casi un rito, que se repite.

«Estas piernas bailan cumbia», se lee en letras blancas de las remeras que llevan los alumnos avanzados. Empieza el bullicio, hay saludos, hay charlas, mate, por supuesto música y a buen volumen, y risas.

Cruzados por la cumbia está en el Club Fortín de Bella Vista, ubicado en San Nicolás 1970.
Cruzados por la cumbia está en el Club Fortín de Bella Vista, ubicado en San Nicolás 1970.

Los profesores son los encargados de formar las parejas. La consigna es bailar dos temas y descansar uno. La pista se recorre entera en vueltas, pero no en cualquier sentido: siempre, el contrario a la agujas del reloj. Tras los primeros dos temas, el ambiente se enciende y parece que hubiera calefacción.

Federico contó que en el baile social aprenden los principiantes y se perfeccionan los avanzados. Las parejas van cambiando a lo largo de una hora y media. Ese mecanismo les sirve a las y los alumnos para practicar la técnica, mientras que para quien empieza con la cumbia cruzada le ofrece una guía al tiempo que se deja llevar por la música.

Es una clase de cuidado mutuo en la que a través del respecto aprenden a guiar y dejarse guiar, trasmitió el profe en su explicación sobre el baile social.

El sentir de la clase

Danisa y Huguito son alumnos de Cruzados por la Cumbia. Lo primero que dijeron es que siempre les gustó bailar.

«La cumbia es mi cable a tierra y no estoy exagerando. Los martes y jueves son los días que desde que empieza mi día laboral estoy entusiasmada para que lleguen las 9 de la noche para ir a bailar», confesó Danisa.

Cuando tiene que contar por qué eso de que se olvida de los problemas, el estrés y las razones por las que antepone el baile sobre casi cualquier compromiso, su respuesta es tan simple como profunda: “Es lo que realmente me hace feliz».

Danisa agregó que en este año y medio que pertenece a la academia no sólo cambió su rutina sino también sus fines de semana. “De estar los sábados sin saber qué hacer, ahora tengo a mi grupo. Si no es un evento, organizamos alguna otra juntada. Es mi segunda familia”.

Huguito es parte de Cruzados desde hace tres años. Es uno de los alumnos que participan en el cuerpo de baile, encargado de presentarse en los encuentros que se hacen una vez por mes. Uno, multitudinario, fue este verano en el Mercado del Patio. Participaron varias academias y atrajo a más de 800 personas.

Los eventos también se hacen en cada aniversario de las academias. El de Cruzados por la Cumbia será el próximo 4 de julio y contará con la participación del Grupo Cali. El adelanto lo hizo en el stream Enjoyados la artista QueenDi, quien también baila en esa institución.

Huguito quería aprender a bailar cumbia cruzada y llegó al club Fortín tras una búsqueda rápida por redes sociales. «Creo que la gente elige la cumbia cruzada y la cumbia en general porque es algo nuestro, es parte de nuestra cultura». Lo que le llama la atención, destacó, es cómo quienes los ven bailar en algún evento se transforman en seguidores de esa danza particular.

En el baile social la pista se recorre en sentido contrario a la agujas del reloj.
En el baile social la pista se recorre en sentido contrario a la agujas del reloj.

“Todos los meses arrancan grupos nuevos de principiantes y después con el tiempo si uno va agarrándole la mano entra al grupo de coreo donde ya es una familia mucho más grande. Conocés a muchísima gente y formás una amistad muy linda”, coincidió con Danisa.

Huguito habló del grupo como una comunidad que a medida que pasa el tiempo se afianzan cada vez más los lazos entre compañeros y compañeras a partir de bailar y también de corregirse.

“Nosotros tenemos mucha predisposición a escuchar a los demás, a aprender entre todos, no solo con los profes. Eso te genera confianza”, dijo.

“La gente que es más nueva que ya te va referenciando con el grupo, te pregunta, te ve mientras bailás. Tenemos esa costumbre de ayudar al que recién está arrancando, explicarle pasos, acompañarlo y a enseñarle el camino como a nosotros también nos ayudaron”, amplió.

Natalia también rescató el sentido de pertenencia que se genera. Nadie es extraño en esa ocupación del espacio como trinchera cultural. “Más allá del baile, buscamos formar una verdadera comunidad donde encuentran un espacio para aprender, divertirse, superarse y sentirse acompañadas. Una de las cosas más lindas es ver cómo los alumnos crecen no solo en la pista, sino también en lo personal. Se generan amistades, parejas, familias y vínculos que muchas veces trascienden la academia. Realmente se siente como una gran familia”, concluyó.