El 29 de noviembre de 2020, cuatro días después del fallecimiento de Diego Armando Maradona el Barcelona de Leonel Andrés Messi enfrentaba al Osasuna por Liga española.
En ese contexto, Leo sorprendió (?) al mundo cuando a los 73 minutos convirtió el cuarto y ultimo gol de la victoria del Barcelona.

Es que el festejo consistió, nada más y nada menos, en un homenaje a Diego sacándose la camiseta del Barcelona y mostrando al mundo la vieja camiseta leprosa que usó el Diez, en 1993, en Newell’s.
Curioso gesto para cualquiera que disfruta del fútbol pero un guiño ineludible para el mundo leproso.

Es que Messi afirmó, desde sus comienzos, su deseo de jugar, aunque sea un rato, con camiseta de Newell’s.
Como sucedió en 2005, cuando Leo visitó su escuela primaria, Las Heras, en la zona sur de Rosario, a escasas cuadras de su casa en La Bajada, hoy casi un santuario y un recorrido turístico del “Circuito Messi”.
Ese día, Leo recorrió la canchita de tierra donde jugaba y dijo, como tantas veces, que volvería a jugar en Newell’s.
¿Y si concreta su deseo?

Información, comentarios, de todo tipo y color, circulan en el mundo fútbol en general y en el leproso en particular, que tras el mundial esa quimera se podría hacer realidad.
Es pertinente recordar que la actual Comisión Directiva de Newell’s dejó entrever, tiempo atrás, la posibilidad concreta del regreso y de alguna forma, ambiguamente, admitió “contactos preliminares”.
La compleja realidad leprosa, en ese momento, le valió a conducción de Newell’s criticas desde distintos lugares.
¿Y si era cierto? ¿Y si es cierto?
Algunos afirman incluso que la marca de las tres tiras bancaría el desembarco, nada sorprendente, ya que Leo se viste con esa indumentaria deportiva desde el 2006.
Este cronista lo desea, lo espera, casi, perdón Leo, más que Messi.
Justo este lunes 22 de junio que se cumplen 40 años de “La mano de Dios” y “El gol del Siglo”; instituido desde aquel momento en El Día del Futbolista Argentino, en reemplazo del “Gol Imposible» de Ernesto Grillo frente a Inglaterra en 1953.
Ojalá quiera dios, decía mi abuela. Ojalá Leo: el mundo leproso te espera.