Cabo Verde se independizó de Portugal en 1975 y su federación se afilió a la FIFA recién en 1986. Durante décadas fue un equipo periférico en África. Sin embargo, el despegue comenzó en el siglo XXI. En 2013, Cabo Verde clasificó por primera vez a la Copa Africana de Naciones y llegó sorpresivamente a cuartos de final.
A partir de allí, el seleccionado caboverdiano se volvió animador frecuente del torneo africano (incluso volvió a alcanzar los cuartos de final en la edición de 2023).
La gloria máxima la alcanzaron en 2026 cuando consiguieron una histórica clasificación al Mundial. Con apenas unos 600.000 habitantes en su territorio, se convirtieron en una de las naciones más pequeñas en disputar el torneo de selecciones más importante del mundo.
¿Cómo se formó la selección del milagro?
Al tener una población interna tan reducida, el secreto de los Tiburones Azules (como se conoce al equipo) radica en la captación de la diáspora criolla en países como Portugal, Países Bajos, Francia e Irlanda. El plantel actual dirigido por Pedro Leitão Brito «Bubista» es una «Organización de las Naciones Unidas» del fútbol.
Tiene experiencia europea: jugadores como Logan Costa (Villarreal CF, España), Jovane Cabral (Estrela da Amadora, Portugal) o Jamiro Monteiro (PEC Zwolle, Países Bajos) aportan el roce táctico de las ligas del Viejo Continente.
Y tiene sentido de pertenencia. Aunque muchos de ellos nacieron o se criaron en Europa, la federación logró inyectarles una identidad competitiva feroz bajo la bandera caboverdiana.