Marcelo Bielsa habló en conferencia de prensa tras la eliminación de Uruguay del Mundial 2026 al retornar a Montevideo, donde habló con lujo de detalles sobre los pedidos de los jugadores de la Celeste y las versiones de rispidez entre las partes. El conjunto sudamericano se volvió en primera fase, tras dos empates -Arabia Saudita y Cabo Verde- y una derrota ante España.
“Tengo la obligación de calificar la actuación del jugador dirigido por mí. Hemos decepcionado a los aficionados, es una frustración muy grande. Era imprevisto, difícil de imaginar que nuestra posición fuera la que fue. Es una caída que nadie, especialmente el público, puede aceptarla“, comenzó Bielsa. Y agregó: “El fútbol mueve pasiones, las emociones y explicar lo que protagonizamos es una formalidad que, sea dicha como sea dicha, no puede ser avalada”.
“Respecto de mi responsabilidad, es muy clara. Yo no puedo justificar la posición que obtuvimos. La gestión que hice de recursos, la calidad de jugadores, no fue suficiente. Por supuesto que hicimos lo máximo, pero no alcanzó”, lanzó luego el entrenador. No obstante, subrayó: “Tengo la convicción de que si hubiera optado por caminos diferentes a los que opté, no creo que se hubieran revertido los resultados obtenidos”.
El DT destacó la relación con el público y el apoyo de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF): “No tengo ninguna situación que reclamar, en cuanto a contar con lo necesario para que los resultados no sean los que fueron”.
Sobre los vínculos con los jugadores, de lo cual se habló mucho durante el Mundial, dijo: “Debo extenderme necesariamente. Sobre cambiar la estrategia, no sucedió. El partido con España claramente indica que jugamos de acuerdo a mis ideas, que siempre fueron las mismas. Sí existieron reuniones, hubo muchas. Los jugadores me plantearon la idea de no entrenar separados, en dos grupos. Saben por qué prefiero hacerlo, en algún momento fue valorada pero cuando me expresaron el deseo de entrenar juntos, me pareció absurdo sostener una postura que no era compartida”.
Detalló luego su postura: “Entrenador en dos grupos extiende los entrenamientos al doble. No es lo mismo estar 40 minutos que una hora y media. Además, facilita mi calidad de elección. Pero entendí que ellos querían sentirse más cerca, porque unidos estuvieron siempre. Y por eso el pedido fue aceptado de buena gana, por el argumento. También accedí a que hubiera menos charlas”.