Rosario, sábado 04 de julio de 2026
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Autopistas y desalojos durante la dictadura: el plan de Cacciatore en Buenos Aires antes del Mundial 78

A 50 años del diseño de la "Red de Autopistas Urbanas", un repaso por el ejecutor del proyecto que partió la ciudad en dos, dejó miles de familias desplazadas y provocó la pérdida del histórico Viejo Gasómetro de San Lorenzo
Autopistas y desalojos durante la dictadura: el plan de Cacciatore en Buenos Aires antes del Mundial 78

Por Candela Ramírez y Bianca Ossola

Lavar la cara de la ciudad; mostrarla pujante, moderna. Cuando las Fuerzas Armadas dieron el golpe de Estado el 24 de marzo de 1976, ya estaba confirmado que Argentina sería sede del Mundial de Fútbol en 1978. La capital del país, entonces, iba a tomar protagonismo internacional y había que preparar la escena.

El intendente de facto de aquellos días era el brigadier Osvaldo Cacciatore, que asumió el cargo después de una breve gestión de días de Eduardo Alberto Crespi. Uno de sus primeros anuncios fue la construcción de la Red de Autopistas Urbanas (RAU), que tenía la ambición de construir nueve autopistas. El saldo, finalmente, sería únicamente la construcción de dos de ellas y una ciudad partida al medio, con miles de familias desplazadas y cientos de casas e inmuebles expropiados y demolidos.

Quién fue Cacciatore

Egresó de la Escuela de Aviación Militar en 1946. El inicio de su carrera militar en la Fuerza Aérea estuvo marcado por su conspiración contra el orden constitucional: en 1951 participó del intento de golpe de Estado contra el presidente Juan Domingo Perón, liderado por Benjamín Menéndez. 

En junio de 1955, cuando aviones de la Marina y la Aeronáutica ejecutaron una de las peores masacres contra la población arrojando más de cien bombas en el centro de la ciudad de Buenos Aires, ahí estaba Cacciatore como uno de los pilotos criminales. Las investigaciones que reconstruyeron los hechos del 16 de junio de 1955 —en 2005, Alejandro Chávez en “La masacre de Plaza de Mayo”; y en 2010, el Archivo Nacional de la Memoria en “Bombardeo del 16 de Junio”— lo ubican a Cacciatore como uno de los tantos pilotos que recibieron refugio en Montevideo (Uruguay) después del bombardeo. Cuando se consagró el golpe en septiembre del 55, pudo volver tranquilo y fue designado como capitán.

Pero su apellido es recordado por la gestión en la capital, que fue desde 1976 hasta 1982: los porteños recuerdan “las autopistas de Cacciatore”.

Una ciudad al servicio de la represión

Buenos Aires desplegó por su territorio al menos quince centros clandestinos de detención: desde sedes militares hasta empresas donde se secuestraron, torturaron y mataron a miles de personas, perseguidas por su identidad política. De hecho, el más grande del país estaba allí: la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), por donde pasaron al menos cinco mil víctimas.

El anuncio de la Red de Autopistas Urbanas (RAU) fue uno de los primeros de la gestión Cacciatore. Estaba basado en un libro-proyecto “La ciudad arterial”, del abogado Guillermo Laura, de 1970. De hecho, Laura fue convocado para ocupar el cargo de secretario de Obras Públicas. Lo ocuparía hasta 1981.

Aquel plan contemplaba la construcción de nueve autopistas urbanas, la mayoría penetraría de lleno en la ciudad. Para poder ejecutar el plan, llevaron adelante la expropiación y demolición de cientos de inmuebles.

Había que diseñar la carta de presentación al mundo de cara al Mundial 78. La RAU era un eje fundamental para este cometido que finalmente quedaría salpicado por las denuncias de la comunidad internacional por violaciones graves y sistemáticas a los derechos humanos.

El plan, de alguna manera, pensaba cortar en dos la ciudad. Sólo se llegaron a construir dos: la autopista Sur (hoy conocida como 25 de Mayo) y la Perito Moreno.

La autopista Sur implicó una ruptura total de la trama urbana: dividió barrios, creó espacios oscuros y peligrosos para el tránsito de los vecinos, como los bajo autopistas y muchas casas quedaron con sus ventanas literalmente pegadas a la traza. 

Este relevamiento de datos toma parte de un trabajo académico de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), firmado por Gabriela Tavella, que se aproxima al proyecto y sus consecuencias. 

Esta investigación titulada “Las autopistas no tienen ideología” intenta caracterizar al proyecto en su totalidad y detalla que si bien se ejecutó durante una dictadura, fue ideado previamente —aunque durante otra dictadura— y que en sí mismo da cuenta de las contradicciones propias de la dictadura en su planificación urbana.

Por un lado, se acusaba al Estado como deficiente y se apostaba a un mercado más liberalizado. Alfredo Martínez de Hoz, ministro de Economía de la dictadura, fue su impulsor. Sin embargo, en el caso de la ciudad de Buenos Aires el Estado tomó un papel central como ordenador de la vida de los ciudadanos y como ejecutor de grandes obras como la RAU pero también del Plan de Erradicación de Villas Miseria.

Expertos profesionales y académicos señalaron que se trató de un plan que no contempló la vida de los ciudadanos sino únicamente “cómo llegar del punto A al punto B”. Muchos de los vecinos no supieron hasta último momento si sus casas caían en la volteada de las demoliciones.

Finalmente, sólo se hicieron dos de las nueve autopistas, se expropiaron más de tres mil inmuebles y el plan que contemplaba un trabajo sostenido de quince años, quedó trunco. Se trató de una inversión millonaria, según las fuentes consultadas fue de al menos 500 millones de dólares, aunque algunos indican que superó los 750 millones. La enorme toma de deuda del Estado aquellos años fue clave para esta obra que estuvo rodeada de denuncias por sobreprecios.

El caso emblemático de San Lorenzo

Una de las historias que se llevó el plan de Autopistas fue la del “Viejo Gasómetro”, el histórico estadio del Club San Lorenzo de Almagro. La casa del Cuervo desde 1916 fue demolida para, según Cacciatore, realizar apertura de calles y obras de urbanización. 

La elección de dicho espacio no fue aleatoria. Primero, por lo que el club significaba para el barrio: una identidad y un lugar de encuentro. Esa zona del sur de Buenos Aires era el escenario de los convocantes corsos porteños. 

Además, el club tenía una fuerte vinculación con la política. Primero, con un sector del yrigoyenismo: Pedro Bidegain, presidente del club en 1930, había sido diputado nacional por el radicalismo y fue detenido durante el primer golpe de Estado en Argentina. Hoy el estadio de San Lorenzo lleva su nombre.

Hay otro dato relevante en esta historia: en el “Viejo Gasómetro” se realizó la primera intervención masiva en un evento público de las Madres de Plaza de Mayo. Su primera ronda en la Plaza había sido el 30 de abril de 1977. El 20 de junio de ese año, aprovechando que en la cancha se realizaba un evento por el Día de la Bandera, las mujeres ingresaron camufladas para dar a conocer la desaparición de sus familiares. 

En 1979, Cacciatore, a fuerza de todo tipo de presiones y amenazas, consiguió la propiedad. El 2 de diciembre de 1979 se jugó el último partido de fútbol en el “Viejo Gasómetro”, un empate sin goles frente a Boca. Ese día se despojó a los hinchas de San Lorenzo de su casa en Avenida La Plata al 1700.

En 1985, en ese mismo predio, se edificó una de las sucursales más grandes de la cadena de supermercados Carrefour. 

Desde aquel entonces, comenzó una lucha incansable de socias y socios para “volver a Boedo”. El supermercado cerró definitivamente en 2019. Recién en mayo de 2026, los hinchas lo lograron: terminaron de comprar la tierra que les había sido expropiada.

Ningún arrepentimiento

Tanto Cacciatore como Laura, a través de las décadas, nunca dejaron de defender el proyecto. Durante su ejecución, el planteo a la ciudadanía era que se podría “llegar a cualquier punto de la ciudad en menos de 30 minutos” y en general, a sólo 15. 

El paper académico citado previamente indica que la RAU formó parte de un proceso incipiente y más integral de “norteamericanización” de la ciudad de Buenos Aires. Proceso que terminaría de consolidarse en los noventa, no sólo por las autopistas sino por la proliferación de shoppings y countries.

Apenas asumió Cacciatore, además, hizo hincapié en la limpieza de calles, el blanqueo de frentes y el reordenamiento del estacionamiento de vehículos. Sancionó un nuevo Código de Planeamiento. A nivel nacional, el plan de Erradicación de Villas Miserias signó la vida de los barrios de todo el país y, en particular, a los de la ciudad de Buenos Aires.

Cuando falleció en 2007, el diario La Nación publicó una nota titulada “Cacciatore, el militar que cambió la ciudad” y repasó sus negocios y fallidos intentos políticos posdictadura: “Ya como empresario privado, relacionado con la empresa de transporte de caudales Juncadella, probó fortuna en la carrera política. Los votos le fueron esquivos. Se acercó a la Ucedé y fue candidato a legislador nacional en 1993; el resultado electoral fue desfavorable en un período en el cual el partido de los Alsogaray era fagocitado por el menemismo. Cacciatore volvió a presentarse en 1997, con su propio partido, Acción Institucional, sin recibir más del 1 por ciento de los votos. Buscó otra oportunidad en 1999, cuando encabezó la lista de candidatos a diputado nacional de Acción Institucional. En esa oportunidad llevó también la boleta presidencial de Eduardo Duhalde. Sus intentos por ingresar en el Congreso siempre fallaron”.