Rosario, lunes 17 de agosto de 2026
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Rosario, lunes 17 de agosto de 2026

Moria Casán: “La Mostra” del espectáculo argentino, diseccionada y analizada a través de una serie que no tiene desperdicios

La producción de Netflix de ocho capítulos, creada y dirigida por Javier Van de Couter, protagonizada por Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth, consigue contar sin eufemismos la historia de un mito viviente  
Moria Casán: “La Mostra” del espectáculo argentino, diseccionada y analizada a través de una serie que no tiene desperdicios

Miguel Passarini

La magia, el enigma, la provocación, la esencia única, la vanguardia desaforada de Moria Casán, acaso el mito vivo argentino más paradigmático, atractivo y bellamente inexplicable, aparecen mixturadas en dosis exactas con Ana María Casanova, la mujer que se inventó a sí misma y que a sus 80 años recién cumplidos es, ante todo, una mujer sin edad (la edad en ella es apenas una circunstancia).

Protagonista de los últimos 60 años del espectáculo argentino con una vigencia que va de la mano de un nivel de “aggiornamento” del que no se puede jactar nadie en el país, excepto ella, Moria es en la serie de Netflix del mismo nombre, más Moria que nunca.

Hija de un padre militar con el que tocaba el piano de niña y de una madre que quería ser artista, Moria es la gran protagonista de la serie Moria, más allá de que otras actrices le ponen el cuerpo y la voz a algunos tramos de su fabulosa e inquietante vida, incluida su hija Sofía Gala, hoy convertida en una gran actriz, y en una especie de juego psicomágico (actuar allí es atravesar actos simbólicos que parecieran ahorrarles años de terapia), por los cruces que su presencia representan en la serie y el festejo de un reencuentro entre ambas que es real y al mismo tiempo metafórico.

La producción del gigante del streaming recientemente estrenada, escrita y dirigida por el talentoso realizador Javier Van de Couter (Mía, Tesis sobre una domesticación), un creador que entiende todo lo inherente a la diversidad y a lo disidente sin forzar ni siquiera una palabra, lleva adelante los ocho capítulos en una especie de juego de espejos en el que Moria, la enorme, La Marciana, la autodenominada el Obelisco con Tetas, es la gran titiritera, la que abre el cofre del pasado porque sólo ella tiene la llave, la que mira desde arriba cómo esa historia la edifica y la trae hasta un presente donde está más vigente que nunca.

Es así que una idea de ficción muy singular, donde hay incluso una especie de realismo mágico pop, propone un recorrido envolvente por la evolución artística de Moria que siempre fue por los atajos, trazando su camino desde sus primeros pasos como deslumbrante vedette de la calle Corrientes hasta afianzarse como un emblema indiscutible de la cultura popular argentina. Y lejos de quedarse sólo en el resplandor de los escenarios y las marquesinas, la historia se sumerge en sus facetas más íntimas, mostrando a la persona, sus amores, sus enojos y alegrías, la autenticidad que sostiene al mito y que jamás deja de reinventarse con el paso de los años.

Tanto es así que no hay en el elenco encabezado por Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth (cada una con grandes momentos) una intención de “imitarla” en las distintas etapas de la vida, o las etapas vitales de una mujer que con poco más de 20 años dejó la Facultad de Derecho y pasó sin escalas a debutar en el Teatro El Nacional de la mano del zar de la revista porteña, Carlos A Petit.

Moria Casán: “La Mostra” del espectáculo argentino, diseccionada y analizada a través de una serie que no tiene desperdicios

Por el contrario, el efecto es epifánico: cada una (las tres, actrices de reconocimiento y trayectoria dentro y fuera del país) trae un modo de ver a esa mujer que nació empoderada, que cambió con su impronta la forma del ver el espectáculo argentino, la mujer de la lengua karateka  que jamás renegó de su origen o de lo que tuvo que transitar sino que, incluso a través de la serie, logra exorcizar lo oscuro y doloroso, dejando atrás prejuicios o lo no dicho, porque si algo tiene la serie es una contundente verdad que la pone varios escalones más arriba de otras biopics nacionales, estratégicamente edulcoradas y siendo todo el tiempo políticamente correctas, algo que Moria, muy saludablemente, deja de lado desde el minuto cero.

La primera, Sofía Gala, con los primeros años de su vida, el teatro y el cine, la revista. La segunda, la camaleónica e impactante Griselda Siciliani, con sus años en la televisión, como la reina del talk show, su participación en tono de “reality fiction” en los programas de Tinelli y sus frases de memes y remeras, y la última, Cecilia Roth, en un tiempo que, entre más, trae al presente el confuso episodio de su detención en Paraguay que ella logró redimir con su disruptivo modo de ver y transitar hasta los momentos más complejos de la vida.

Pero sobre todo, la serie, con un despliegue de puesta en escena, escenarios, maquillaje, vestuario y dirección de arte verdaderamente deslumbrantes, que ponen en valor una vez más el talento desmesurado que hay en el país vinculado al mundo audiovisual de proyección internacional, humaniza más que nunca a la mujer detrás de la artista que rompió con todos los moldes, la que entendió que el futuro era diverso (o no era) y lo puso en práctica como un modo de vida defendiendo la diversidad desde hace décadas, desde el primer momento que pisó un escenario o enfrentó un micrófono.

Tanto es así que Moria es la única mujer del espectáculo argentino que avaló, en cada lugar que pudo empujando con los codos la mediocridad y los prejuicios para abrir nuevos espacios, la teoría de una diversidad en sentido biológico pero también filosófico, la que eligió para sí la libertad real, no la mentira descarada de la ultraderecha; la que eligió siempre la vida y ahora la eternidad, y en caso de morir, asegura que va a resucitar no al tercero sino al cuarto día, también para marcar la agenda de la historia.

Moria Casán: “La Mostra” del espectáculo argentino, diseccionada y analizada a través de una serie que no tiene desperdicios