La crisis que durante más de un año afectó a Lácteos Verónica llegó a los tribunales. La empresa santafesina se presentó esta semana en concurso preventivo de acreedores, luego de meses con escasa actividad productiva, salarios impagos y dificultades para cumplir con sus obligaciones.
La presentación quedó radicada ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N°17, donde ya tramitan distintos reclamos contra la compañía. La Justicia deberá resolver ahora la apertura formal del proceso.
Fundada en 1923 y controlada por la familia Espiñeira, Verónica llegó a procesar más de un millón de litros de leche por día y a emplear a más de 700 trabajadores. Actualmente, sus plantas de Clason, Lehmann y Suardi permanecen paralizadas o con una actividad mínima.
La situación financiera refleja el deterioro de la empresa: registra más de 2.900 cheques rechazados por unos $11.200 millones y una deuda bancaria cercana a los $4.745 millones. A esto se suman pedidos de quiebra y ejecuciones iniciadas por distintos proveedores y acreedores.
El impacto también alcanzó a los trabajadores y productores. Los incumplimientos salariales generaron protestas y reclamos, mientras que la falta de pagos y de materia prima dificultó la recuperación de la actividad industrial.
Con el concurso, la Justicia Comercial deberá determinar el alcance de las obligaciones y ordenar la relación con los acreedores. El proceso pondrá bajo revisión la situación patrimonial de una compañía que lleva más de un año con su actividad productiva seriamente afectada.