En las últimas horas se dio a conocer el quinto informe del Registro Unificado de Violencias (RUV) hacia personas en situación de calle, que abarca el período que va de agosto de 2025 a agosto de 2026.
Se trata de un trabajo del Grupo de Investigación Sociabilidades por los márgenes, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, y que tiene como autoras a Jorgelina DI Iorio, Milena Sapey, Florencia Pelagagge, Lucía Armentano y Milagros Falzone. Las dos primeras son investigadoras del Conicet.
El informe detalla que se registraron 619 hechos de violencia hacia personas en situación de calle en el período, que afectaron a más de 721 personas. Esto equivale a un hecho cada 14 horas en el país.
Según las investigadoras, “el número de hechos de cada RUV no debe tomarse como una cifra exacta, sino como lo que se logró registrar durante el período, dado que las personas en situación de calle constituyen una población oculta o de difícil acceso, y sus violencias son ‘datos extraviados’ que no constituyen una prioridad estatal. Por eso el registro es siempre parcial: da cuenta de un piso mínimo de violencias, no de su totalidad. (Variación de la cobertura)”
Las agresiones consignadas son físicas y simbólicas hacia personas en situación de calle en el espacio público y en instituciones, ejercidas por funcionarios públicos (incluidas las fuerzas de seguridad) u otras personas de la comunidad.
El trabajo incluye muertes sin agresión física en intemperie o en instituciones de alojamiento y salud. Incluye muertes, a la intemperie o en instituciones de salud o alojamiento.
Del total relevado, el 57,5 por ciento son casos de violencia institucional, seguidos por hechos de violencia estructural (23,9 por ciento) y hechos de violencia social (18,6 por ciento).
CABA a la cabeza
La mayor concentración de casos se da en la ciudad de Buenos Aires: 349 (el 56 por ciento del total nacional), seguida por la provincia de Buenos Aires (59), Salta (35), Santa Fe (30), Neuquén y Mendoza (17 cada una), Entre Ríos (16) y Córdoba (15).
El resto de las provincias registra menos de 10 casos cada una, siendo Formosa la de menor cantidad (un caso). Es lo registrado, no lo único.
En términos de tasa de personas afectadas por la violencia cada 100 mil habitantes —que pondera por población provincial—, CABA también lidera (11,66), muy por encima de Salta (3,40), Mendoza (2,53), Neuquén (2,48) y Tierra del Fuego (2,10). “Se observa una amplia dispersión geográfica de los hechos, con registros en las 24 jurisdicciones del país”, dice el texto.
El informe incluyó datos de la Dirección de Asistencia a las Personas Privadas de su Libertad y el Ministerio Público de la Defensa, refiriendo hechos de violencia institucional en el momento de la detención de personas en situación de calle.
En cuanto a violencia de género, el análisis cualitativo de 20 casos difundidos en medios digitales identificó agresión física, femicidios y transfemicidios, agresión verbal y amenazas, violencia sexual y reproductiva, y trata de personas como las manifestaciones más presentes.
151 muertos en el último año
En el período relevado, 151 personas en situación de calle fallecieron en el período (13 por mes en promedio). La ciudad de Buenos Aires encabeza el registro (28), seguida por Buenos Aires (27), Córdoba (10), Salta (10), Entre Ríos (9), Mendoza (9), Neuquén (9), Santa Fe (9), San Juan (7), Río Negro (6), Corrientes (4), Jujuy (4), San Luis (4), Tucumán (4), Chubut (3), Chaco (2), Misiones (2), Santa Cruz (2), Formosa (1), La Pampa (1), Santiago del Estero (1) y Tierra del Fuego (1). No se relevaron casos en La Rioja ni en Catamarca. Se registraron muertes en 22 jurisdicciones.
Las conclusiones marcan que “el acumulado suma 1517 hechos y 1983 personas afectadas. La violencia institucional muestra una tendencia creciente a lo largo de las ediciones (de 7,3 por ciento en RUV 2 a 57,5 por ciento en RUV 5), mientras que la estructural y la social decrecieron proporcionalmente”.
A su vez, se puntualiza que “la información presentada no puede compararse entre años, ya que no constituye una serie histórica homogénea”, y, además, “las fuentes relevadas varían en cada período”, por lo que “los datos de distintos años deben interpretarse como ‘fotografías contextuales’ de cada período, no como comparables entre sí”.