Fuente: tiempoar.com.ar
En el marco del acto central por el Día de la Industria, celebrado en la planta de Laboratorio Elea en Los Polvorines, la Unión Industrial Argentina (UIA) lanzó un durísimo diagnóstico sobre el impacto de las políticas oficiales. El presidente de la entidad fabril, Martín Rapallini, fue el encargado de verbalizar el malestar del sector ante un auditorio colmado por más de 200 empresarios y dirigentes.
El Gobierno nacional, por su parte, escenificó el distanciamiento político vaciando el evento de figuras de peso institucional y enviando en su lugar únicamente al secretario de Coordinación de Producción y Comercio, Pablo Lavigne.
Durante su discurso, Rapallini exigió formalmente a la Casa Rosada la construcción de «un puente» de transición entre el modelo económico actual y una economía verdaderamente competitiva. El dirigente empresarial trazó un panorama sombrío sobre el presente industrial al precisar que la producción fabril promedia una caída generalizada del 10% respecto a 2022, registrándose derrumbes sectoriales críticos que alcanzan el 30%.
}El dato más alarmante fue la cuantificación de la crisis sociolaboral: el titular de la UIA enfatizó que se perdieron 90.000 puestos de trabajo formales registrados en el sector industrial en el último año.
Con un fuerte tono político, Rapallini sentenció que “la economía no puede medirse solamente por la inflación”, confrontando de manera directa el principal estandarte discursivo del ministerio de Economía. Argumentó que, si bien la integración al mercado internacional es necesaria, el proceso actual expone a la industria local a competir con precios internacionales mientras sigue pagando severos «costos argentinos» en materia fiscal, energética y de infraestructura. En esa línea, detalló que la agenda urgente del sector productivo para sortear la apertura incluye la reconstrucción del crédito, la reducción de la morosidad, el combate al contrabando y la modernización laboral sin alterar el equilibrio fiscal.
El cierre del mensaje apuntó directamente contra la retórica agresiva del presidente Javier Milei hacia las corporaciones y cámaras empresarias. El líder de la UIA exigió explícitamente «dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen y arriesgan su capital» en el territorio nacional. “Podemos tener diferencias, incluso debatir qué políticas necesita la Argentina, pero el respeto tiene que ser parte fundamental de nuestra convivencia democrática”, concluyó Rapallini ante la mirada del único funcionario libertario presente en el acto.