La tensión entre la Argentina y Estados Unidos por la demora de un avión militar de ese país en Ezeiza subió ayer de nivel, luego de que el gobierno de Barack Hussein Obama se manifestara “perplejo y preocupado” por el “inusual registro” que llevó a autoridades nacionales a incautar parte de la carga de la nave que no estaba declarada en el manifiesto correspondiente.
“Estamos perplejos y preocupados por las acciones de las autoridades argentinas”, dijo el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Philip Crowley, en conferencia de prensa.
Según señaló, fue “inusual e imprevisto” el registro de la carga que iba en el avión militar estadounidense, que aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza el jueves pasado.
“Nos preocupa que haya sido manejado de esta manera”, dijo Crowley.
A la vez, descartó que existiera material “camuflado” que incluía armas, drogas y tecnología para interceptar comunicaciones, dentro de un cargamento oficial, tal como afirmó el gobierno argentino: “No creemos que eso sea cierto”, enfatizó.
En medio de la polémica, la Justicia argentina pidió detalles sobre el contenido del cargamento, para determinar si existió un delito.
En tanto, se conoció que la llegada del avión militar la semana pasada en el Aeropuerto de Ezeiza había sido acordada por los dos países a través de un intercambio de cartas y documentos.
El portal Infobae.com publicó una serie de documentos en los que ambos gobiernos acordaron el ingreso del avión, con material e instructores a fin de “enseñar cómo herir a un delincuente sin matarlo y desde ya, sin poner en peligro la vida del rehén”.
El juez en lo penal económico Ezequiel Berón de Estrada solicitó ayer a la Aduana un “informe amplio” sobre el cargamento del avión para definir si hubo o no delito por parte de Estados Unidos o la tripulación de la aeronave.
La administración encabezada por Obama citó al embajador argentino en Estados Unidos, Alfredo Chiaradia, para pedir explicaciones por la incautación de parte del material con el que se iba a entrenar a un grupo de elite de la Policía Federal y que no figuraba en el detalle acordado con el gobierno argentino.
Según informaron ayer diarios de Buenos Aires, desde el Departamento de Estado se indicó que el vuelo tenía autorización y que el gobierno de Estados Unidos pretende que le devuelvan “inmediatamente” todo el material incautado en Ezeiza.
No obstante, la Cancillería argentina respondió que “las leyes argentinas deben ser cumplidas por todos sin excepción” y anunció que el país “formulará una protesta formal y un pedido de colaboración en la investigación”.
Además, indicó que el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió un comunicado respecto al avión militar que “contiene una serie de inexactitudes y omisiones”.
En una nota, la Cancillería indicó que la embajada de Estados Unidos entregó en diciembre pasado “una lista con los elementos que serían ingresados a la Argentina con el objeto de realizar un curso de seguridad sobre rescate de rehenes acordado con las autoridades locales”.
“Atento a que en agosto de 2010 la Fuerza Aérea de Estados Unidos intentó ingresar un cargamento de armas eludiendo el control aduanero, la Cancillería solicitó que la Embajada tenga en cuenta las leyes aduaneras así como su respeto. En aquella oportunidad se les permitió retirar del territorio dicho material atento a que aún no habían sido descargadas del avión militar”, indicó la cartera que encabeza Héctor Timerman.
Cancillería remarcó que el jueves 10 de febrero, luego del aterrizaje del avión, “la Aduana procedió a realizar un chequeo de la carga”, y que halló material “al que no hace referencia el Departamento de Estado”, entre el que se cuentas “desde armas hasta diferentes drogas, entre otras, varias dosis de morfina”.
“Además se ha intentado ingresar al país material para interceptar comunicaciones, varios GPS de una sofisticación reveladora de su potencia, elementos tecnológicos conteniendo códigos caratulados como secretos, así como un baúl completo con drogas medicinales vencidas”, añadió el comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores.
