Según publica el portal LPO, el inluencer Iñaki Gutiérrez, más conocido como La Pepona, y el dueño de la editorial que publica libros del presidente Javier Milei y otros ultraderechistas, Andrés Mego, están siendo sondeados por el entorno del mandatario y de su hermana Karina como posibles candidatos al Congreso para las elecciones de 2027.
De acuerdo a los trascendidos, lo que buscan los hermanos Milei son figuras descontracturadas pero que no pierdan encanto para los seguidores libertarios una vez que pasen a ocupar, urnas mediante, una bien pagada banca. Eso es lo que pasó con el ex gamer Sergio Figliuolo. Más conocido como Tronco y especializado en payasadas variopintas, piensan que se «aburguesó» y dejó de encandilar a quienes, convencidos de su rebeldía, celebraban sus puestas en escena y exabruptos y lo tenían como referentes.
El influencer
Iñaki, influencer, está en otra vereda que las Fuerzas del Cielo que comanda el asesor sin cargo Santiago Caputo. Todo es interna de equilibrios frágiles en La Libertad Avanza, pero La Pepona ahora esgrime como activo su cercanía con los hermanos Milei.
Tal vez con ese respaldo, es que está recorriendo las provincias para relanzar la juventud libertaria. Su ambición, deslizan, es ser diputado nacional.
El librero
Otro de los posibles candidatos, de acuerdo a LPO, es Andrés Mego. Dirige la editorial Hojas del Sur, que fundó en 2010 con su esposa. Dedicada en principio al rubro autoayuda, se volcó después a los textos libertarios.
La vida del librero es singular. A los 11 años tuvo que dejar la escuela primaria para trabajar, y comenzó a repartir diarios en un kiosco. Allí también vendían libros, y se interesó por ellos. De ese puesto pasó a trabajar en la librería Cúspide, apenas como ordenador de los libros que recibía el local.
En algunas notas recordó que cierto día una mujer llegó al lugar amenazando con suicidarse si no encontraba un libro que la ayudara. Y allí, ferviente religioso como se proclama, dijo que empezó a cuestionar la poca presencia de textos espirituales en las librerías convencionales. Por eso, su Hojas del Sur arrancó por ahí: religión y autoayuda.
Pero la editorial apuntó a otro norte. Fue a partir de un gran éxito, en el arranque del gobierno libertario. Publicó a Nicolás Márquez y Marcelo Duclos con su “Milei, la revolución que no vieron venir». Un boom de ventas.
A partir de entonces, el catálogo de Hojas del Sur quedó colonizado por autores cercanos al Gobierno. “Relato roto, escenas de peronismo explícito”, de Diego Recalde y “Generación Idiota”, del idéologo del presidente, Agustín Laje, entre otros. Alberto Benegas Lynch, el converso Diego Valenzuela y el alejado Diego Giacomini, entre varios más.
El librero fue elegido como vocero informal del Gobierno y es habitué de las pantallas televisivas con la misma impronta provocadora del presidente. También fue uno de los organizadores de La Derecha Fest en el Movistar Arena en la que el libertario desafinó en canciones de rock y buscó presentarse como un catedrático a la vez.
«Estamos en una guerra, y nuestra mejor arma es el libro», suele repetir Mego.
Un incidente violento
El 16 de julio del año pasado, Mego fue víctima de un feroz ataque. Seis personas ingresaron a su casa de Villa Pueyrredón, lo pusieron de rodillas, le colocaron una bolsa de consorcio en la cabeza y lo golpearon tan duro que perdió el conocimiento.
Safó, pero con algunas costillas quebradas y dientes perdidos. Y varios puntos en su cabeza.
El el periodista-publicista del oficialismo Eduardo Feinmann contó el episodio en su programa de televisión y esbozó una teoría conspirativa que colocaba como instigadora al entorno de la vicepresidenta, Victoria Villarruel. Poco después, el propio Mego desmintió esa especie.
