Rosario, jueves 29 de octubre de 2026
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Rosario, jueves 29 de octubre de 2026

Nació el “todos contra Mónica”

Un conjunto de concejales rosarinos de la oposición importó a Rosario la receta de “Juntos por Villa María” con la idea de constituir una alianza electoral para disputarle la ciudad al Frente Progresista.

El domingo 7 de septiembre Pedro Dellarrosa se convirtió en intendente de Villa María, Córdoba. Ex vecinalista devenido en PRO, encabezó una alianza electoral entre radicales y macristas y se terminó quedando con la ciudad. Esa noche los radicales estaban felices y el jefe de Gobierno porteño voló al sudoeste cordobés para aparecer en la foto y tratar de vender al resto del país la franquicia del exitoso experimento.

Un conjunto de concejales rosarinos de la oposición importó a Rosario la receta de “Juntos por Villa María” con la idea de constituir una alianza electoral para disputarle la ciudad al Frente Progresista. La presentación en sociedad se dio esta semana con la excusa de impulsar una reforma de la ordenanza de espectáculos públicos. Como suele ocurrir en estos casos, el proyecto era lo de menos. Lo importante era la foto: el radical Jorge Boasso, los peronistas Osvaldo Miatello y Diego Giuliano y Roy López Molina en representación del PRO.

La foto es solo una foto. Detrás hay otros grupos en esta alianza cuyo objetivo es sacar al socialismo y el Frente Progresista de la Intendencia. La presencia de Diego Giuliano sugiere que el massismo confluye aquí. De hecho, el referente de la pata gremial del armado en Rosario, Oscar Rabanito Barrionuevo (acaba de ser reelecto al frente del sindicato de Obras Sanitarias tras 40 años ininterrumpidos), hizo público en un comunicado sus conversaciones con Jorge Boasso y sectores del giustinianismo.

También están cerca los sindicatos peronistas no kirchneristas que lidera el secretario general de los recolectores, el moyanista Marcelo Pipi Andrada.

Así trabaja el PRO

“Este frente tiene que sumar cuatro o cinco figuras más”, dice un operador del PRO. Lo explica de esta manera: “Tenemos que ampliar la base de sustentación de lo que fueron las últimas dos elecciones para poder pelearle la intendencia al Frente Progresista. Si no es así no los vamos a sacar nunca”.

Quizás porque tiene muchas fi-chas apostadas a Rosario, de los flamantes aliados el PRO es el que hace el mayor gasto, y no sólo en términos económicos. Si la casa de Buenos Aires en Rosario es la vidriera, la Fundación Pensar es la que genera actividades como la presencia del rabino Bergman el martes en la ciudad, para buscar apoyos y atraer gente.

El PRO desplegó dos estrategias muy concretas en este sentido. Por un lado un trabajo constante en las redes sociales. “A veces es desgastante, pero la gente escribe mucho y de ese modo nos relacionamos sin intermediarios, de forma directa”, explican.

La segunda estrategia es lo que dieron en llamar Plan Redes. Consiste en que a cada persona que se acerca se le pide que contacte a 10 amigos, familiares, compañeros de trabajo, etcétera. Se arma una reunión, que puede ser a la hora del desayuno o la tardecita, a la que concurren dos concejales, un concejal y un diputado, o un miembro de la Fundación Pensar a hablarles y contar sobre el proyecto político.

Nacer y llegar a las elecciones

Las conversaciones para fomentar una alianza opositora se iniciaron en marzo pasado. El Concejo Municipal fue el ámbito donde se hicieron los primeros contactos. Además del protagonismo del PRO, el justicialista Osvaldo Miatello fue uno de sus promotores.

Lo que se vio esta semana es el puntapié inicial. Para el cierre de listas faltan más de tres meses y muchas cuestiones de la política local tienen que decantar, por lo tanto pueden sumarse otras figuras políticas o irse algunos de los que están.

La definición de las precandidaturas y candidaturas va a ser todo un tema. Por ejemplo, a Jorge Boasso nadie lo baja de la candidatura a intendente. ¿Pero el PRO le va a regalar ese lugar? ¿Boasso se suma a esta alianza para ampliar la base de sustentación del PRO, o el PRO suma a Boasso para ampliar la suya? “Ese tema o lo vamos a resolver con encuestas o iremos a internas”, cuenta uno de los concejales del PRO.

Aliados y competidores

El otro gran interrogante es cómo va a influir el contexto provincial y nacional. La propuesta de sumar a todos a una alianza circunscripta a Rosario, al margen de a quién apoya cada uno en las otras instancias electorales, es fácil decirlo pero no llevarlo a la práctica. Si bien los comicios nacionales van separados, unos terminarán trabajando por la can-didatura presidencial de Macri, otros por Scioli y otros por Massa. En la provincia, los PRO apoyarán a Miguel del Sel; Giuliano y Miatello jugarán para María Eugenia Bielsa si es que es precandidata; y Boasso, que apuesta a llevarse votos radicales afuera del Frente Progresista, hará malabares. Ser aliados y competidores el mismo día y al mismo tiempo puede resultar muy complejo.

Cuando los protagonistas de la alianza dicen “sumar a todos”, se refieren a los opositores y también a los descontentos del oficialismo, a los que se le lanzan cantos de sirena para que salten el alambrado. En lo inmediato, le abrieron la puerta a Miguel Zamarini. El presidente del Concejo está en minoría e incómodo en el Partido Socialista y ya blanqueó que mantuvo conversaciones, pero le falta el paso más difícil: cómo explica que tira por la borda 40 años de militancia en la centroiz-quierda para pasarse a un espacio de centroderecha conducido por el PRO.

El PRO es la única fuerza que en las últimas tres elecciones aumentó los votos e incrementó el número de concejales. Además tiene recursos para hacer política, cuenta con el impulso de un proyecto nacional y muestra vocación para ofrecerse como alternativa. En plan de seguir creciendo anexa patas peronistas y radicales en todo el país. Rosario no es la excepción.

Miatello, Giuliano y Boasso son autoexiliados de sus partidos. Para ellos integrarse a este frente es sumarse a una escudería competitiva y, en el caso de los que van a ser candidatos en 2015, les evita tener que enfrentar una campaña en soledad siendo uno más entre decenas de candidatos que se disputan una concejalía o la Intendencia.

La foto completa

Así las cosas, el Frente Progre-sista por un lado y la alianza presentada en sociedad esta semana son dos grandes espacios que disputarán la ciudad en 2015. Resta saber cómo se ordenará el resto de los espacios, entre los que cuentan el Frente para la Victoria, el Movimiento Evita, La Cámpora y otros sectores kirchneristas, y los dos espacios políticos resultantes de la ruptura del Partido del Progreso Social, donde por un lado bajo ese sello quedó Héctor Cavallero, que podría repetir candidatura a inten-dente, y por el otro Iniciativa Popular, que ya lanzó a la reelección a la concejala Fernanda Gigliani.

Todos estos armados electorales coincidirán con dos debates de alto voltaje que se vienen en el Concejo Municipal. La tarifa del transporte urbano de pasajeros y el presupuesto 2015, con actualización de la Tasa General de Inmuebles. En diciembre pasado el debate por esos mismos temas fue tan anárquico que la Navidad casi agarra a los concejales con la botella de champán y la copa en sus bancas. Quizás los recientes entendimientos electorales ordenen en parte el internismo y la atomización que carcome el funcionamiento del Concejo Municipal.