Investigar para contar en palabras y en imagen: del papel y la web al reel y el stream

Investigar para contar en palabras y en imagen: del papel y la web al reel y el stream

El procedimiento todavía empieza igual. Escucho o leo o alguien me cuenta sobre un tema que se me impregna, a veces incluso sin darme cuenta. Veo cómo pasan las horas o los días y “el tema” sigue ahí dando vueltas. Empiezo a googlear, evito las respuestas desabridas y engañosas de nuestra nueva amiga cotidiana —la IA— que se imponen como primera opción. Abro links y los leo, busco imágenes: sí, tengo una historia.

Lo que sigue son consultas por números de teléfono, recomendaciones de libros o películas o documentales, papelitos con anotaciones en birome, tachaduras y flechas. Ahora se suman “pasos”, “recomendaciones”, “reglas” para las redes sociales: fórmulas mecánicas para garantizar “permanencia”. Ahora se le dice “contenido”, antes hablábamos de historias.

La pirámide invertida dominó el periodismo gráfico pensando en un lector “apurado” —decir, entonces, rápido y escueto en el primer párrafo qué pasó, cuándo, dónde y quién—, la crónica fue una contracara posible: la crónica se ocupa de todo lo que la noticia deja de lado, dirá el periodista Martín Caparrós.

El cómo de las 5W por partida doble: cómo pasó lo que pasó y cómo cuento lo que cuento. No hay demasiada novedad, las tecnologías siempre condicionaron la forma de hacer periodismo: la imprenta le abrió las puertas a los periódicos; la extensión de páginas en papel dio la forma de la pirámide invertida; la web permitió una extensión sin límites (ampliar temas con subtítulos y enlaces); ahora las redes reconfiguran cómo llamar la atención de los lectores. En el fondo, se actualizan las mismas inquietudes de siempre: cómo hacer para que los lectores, las audiencias, se queden.

En el medio, pequeñas “resistencias”: no dejar de llamar historias a las historias. Trabajar para la historia, ponerse al servicio de ella. Para el papel, para la web o para el mic, la fórmula no cambió tanto. Intentar que sean las nuevas plataformas las que se adapten, aprender su lenguaje para hacerlas trabajar al servicio de nuestras historias.