Rosario, lunes 02 de noviembre de 2026
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Rosario, lunes 02 de noviembre de 2026

Un complejo y doloroso proceso

Por: Carlos Solero.- Fueron sólo siete años, pero duros. Entre 1931 y 1939 en España se desarrollaron cambios que trajeron aparejados una guerra, la revolución, luego una contrarrevolución y finalmente la extensa dictadura del general Francisco Franco.

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Los acontecimientos que se desarrollaron en España entre 1931 y 1939 tienen una magnitud y singularidad que los torna insoslayables a la hora de procurar analizar y comprender la historia social contemporánea. La Guerra Civil Española permite visualizar con nitidez el enfrentamiento entre clases sociales y proyectos emancipadores y también los aniquiladores de la libertad y la vida como el fascismo y el stalinismo.

En efecto, con la abdicación al trono por parte del rey Alfonso XIII, luego de unas elecciones municipales en 1931, se abrió un período cargado de expectativas para el pueblo ibérico que padeció históricamente las disputas entre las fracciones monárquicas y el imperio de los terratenientes y hacendados, en alianza con un clero oscurantista y retardatario.

El intento republicano del siglo XIX, fue barrido por la fuerza de las armas y las maniobras de las alianzas conservadoras que instauraron una monarquía y una férrea dictadura que en 1931 llegaba a su fin.

En España se proclamó la II República en Mayo de 1931, este acontecimiento fue la consecuencia de las cruentas luchas de resistencia opuestas por obreros y campesinos, republicanos, socialistas y anarquistas a la monarquía de Alfonso XIII. El antiguo y despótico régimen pasó por diversas etapas, incluyendo una dictadura cívico militar con el general Miguel Primo de Rivera como brazo ejecutor y el obispo de Zaragoza Soldevilla como ideólogo de las persecuciones y torturas que se perpetraban a los luchadores sociales en el sórdido Castillo de Montjuic. Agreguemos a esto que desde comienzos del pasado siglo XX Martínez Anido organizó un grupo paramilitar y para policial de apoyo a la Guardia Civil para atacar de modo directo a los militantes sindicales de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y de la Federación anarquista Ibérica (FAI). En este reinado del terror en una España que aún poseía estructuras económicas y sociales semifeudales, un grupo de trabajadores ácratas entre los que se contaban Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso y Juan García Oliver organizaron la agrupación los Solidarios que se ocupaba de contrarrestar la violencia estatal con la vindicta proletaria, la acción directa contra los represores, pero cuando arreciaron los ataques gubernamentales debieron emigrar hacia América donde protagonizaron un colosal raid militante por EE.UU., México, Cuba y hasta la Argentina, retornando, luego a Europa y siendo protagonistas en primera línea de la Guerra Civil y la Revolución Libertaria Española.

Ilusiones y traiciones

El triunfo de la II República abrió un amplio panorama de expectativas para los campesinos y los obreros, pero a poco de andar la experiencia popular halló como obstáculo la firme resistencia de la jerarquía eclesiástica encarnada en los obispos Gomá y Segura que iniciaron desde el vamos la conspiración. A modo de ejemplo vale recordar que el mismo día que en la ciudad Ávila (Castilla) el poeta Antonio Machado izaba la bandera tricolor roja, gualda y morada de la República, el obispo Gomá proclamaba desde el púlpito que se había iniciado un período trágico para España. Por su parte el político conservador Gil Robles comenzaba su campaña de ensamble entre agrupaciones católicas, grupos militares y dirigentes empresarios, creando la Confederación Española de Derechas autónomas (CEDA.) y conspirando también contra la República.

El movimiento obrero y campesino inició en regiones como Andalucía la toma de tierras a los latifundistas y llegados a los años 1933 y 1934 se producirán las insurrecciones populares de Casas Viejas y en las minas asturianas. Las autoridades del gobierno republicano reprimieron ferozmente estas rebeliones. La responsabilidad del presidente Azaña en estos luctuosos acontecimientos es indudable.

Las contradicciones del gobierno republicano que era un complejo mosaico de liberales, socialistas, regionalistas vascos, catalanes y gallegos, quedaban en evidencia frente a las presiones que ejercían sobre ellos las clases acomodadas y las fuerzas armadas y el clero.

Elecciones y alzamiento

En febrero de 1936 se llevaron a cabo las elecciones que dieron el triunfo al Frente Popular, a esa altura las cárceles estaban repletas de obreros y luchadores sociales y la actitud abstencionista de los anarquistas de la CNT-FAI que casi hegemonizaban el movimiento obrero y campesino. Los candidatos republicanos (socialistas, liberales, regionalistas) pidieron el apoyo de la CNT y la FAI y estos se lo dieron a cambio de la liberación inmediata de los presos políticos y sociales, cosa que ocurrió al día siguiente de los comicios.

El triunfo del Frente Popular, coalición de izquierdas abrió una nueva etapa en España.

El 18 de julio de 1936 Francisco Franco Bahamonde inicia en Marruecos (colonia de España) un alzamiento contra la República, que pronto cuenta con el apoyo de militares como Sanjurjo, Mola, Queipo de Llano, Godet y otros.

Resistencia

Pero en Regiones como Cataluña, particularmente Barcelona los obreros resisten el alzamiento militar y vencen a los fascistas. El 19 de julio ya la ciudad condal se halla bajo control de los obreros y se constituye el Comité de Milicias Antifascistas, que deja en un segundo plano al gobierno regionalista de Luis Companys.

La situación será diferente en cada latitud de la Península, la península queda virtualmente partida, con áreas del bando nacional falangista y otras bajo la II República, lo cierto es que se inicia una Guerra Civil que durará tres años (1936-1939), durante los cuales se perpetrarán atroces matanzas y a la vez el intento de los obreros y campesinos de inspiración ácrata de una revolución socialista y libertaria.

La experiencia libertaria

Cabe destacar, que al interior del bando republicano las concepciones eran contrapuestas, los socialistas y comunistas se inclinaban por dar prioridad a la guerra contra el fascismo y mantener las estructuras del capitalismo, la propiedad privada en otras cosas, los anarquistas en cambio consideraba necesario a la par que batallar contra el fascismo desarticular la sociedad burguesa. Así ocurrió en múltiples campos, fábricas y talleres se llevó adelante la experiencia de autogestión social más importante de la historia. Las milicias confederales que partieron desde Barcelona en agosto de 1936 llegaron hasta Aragón incitando y organizando con los campesinos la colectivización de las tierras. En las ciudades se tomó el control de las industrias y la sanidad, las que funcionaban bajo el sistema de asambleas o consejos obreros. En la educación se aplicaron métodos de pedagogía libertaria, no sexista.

Más allá de lo breve de esta experiencia y de las condiciones adversas en que se desarrolló, por la oposición no sólo de los fascistas, sino de socialdemócratas y bolcheviques, sienta un precedente crucial en las luchas obreras por la emancipación

Traiciones y colofón

La desigualdad de fuerzas militares, el apoyo explícito de las dictaduras de Mussolini y el régimen fascista italiano y el nazismo hitlerista, sumada a la indiferencia cómplice de las democracias liberales como Francia, Inglaterra y EE.UU., además de la traición y el sabotaje stalinista dieron el triunfo a las tropas comandadas por el general Franco, quien en marzo de 1939 emitió el parte de batalla en el que anunciaba su victoria. Franco gobernó con mano de hierro hasta su muerte, acaecida en 1975.